Ayer fue el día de dos testigos contrapuestos, dos hombres del TEDAX, uno preocupado por no dejar traslucir algo, su incapacidad, su negligencia, quizá su culpa, y otro honesto, decidido a contar la verdad, la que él conoce, algo incompleta, incluso borrosa, pero la verdad.
Primero declaró Juan Jesús Sánchez Manzano, el jefe de los TEDAX cuando estallaron los trenes el 11 de marzo de 2004. Sobre éste, los conspiracionistas han vertido gravísimas acusaciones, que pueden resumirse en las siguientes: 1) no haber hecho un análisis exhaustivo de los restos de los focos de las explosiones a fin de saber qué fue lo que exactamente estalló en ellos; 2) haber permitido que los restos de explosivos conservados en su poder se contaminaran con DNT para dar una explicación a que se haya encontrado esta sustancia en los focos de las explosiones a pesar de que no es un componente de la Goma 2 ECO, el explosivo que, según la versión oficial, emplearon los terroristas; 3) haber introducido en la Renault Kangoo, la furgoneta encontrada en las inmediaciones de la estación de Alcalá de Henares, pruebas incriminatorias contra los acusados una vez que la furgoneta había llegado a dependencias de la unidad de la que era jefe.
El análisis de los explosivos
Sánchez Manzano ha explicado que, conforme a los protocolos de actuación de la policía, el análisis de los explosivos hallados sin explotar, lo que él ha llamado materia pesable, corresponde hacerlo a la Policía Científica. En cambio, los análisis de los restos de los focos de las explosiones, donde no se trata de analizar restos de explosivo, sino materia con impregnaciones del explosivo utilizado, esto es, materia no pesable, corresponde hacerlo a los técnicos de los TEDAX, concretamente a una química que declarará en su momento. Carecemos de elementos de juicio para valorar si este modo de actuación es el más correcto, si bien, al parecer, los laboratorios de la Policía Científica disponen de más y mejores medios que los de los TEDAX. En cualquier caso, Sánchez Manzano ha explicado que los análisis que su unidad hace tienen por único objeto determinar el tipo de explosivo empleado, pero nunca se ocupan de fijar la marca del mismo. Por eso, en su momento se conformaron con la conclusión alcanzada por su experta: lo que estalló en los trenes fue dinamita. Sin embargo, cuando el Presidente le preguntó que qué elementos se encontraron, Sánchez Manzano contestó lo que ha venido sosteniendo hasta ahora y lo que se dice en el informe que su unidad remitió al Juzgado de Instrucción, que lo hallado fueron elementos genéricos de la dinamita sin poderse especificar cuáles. Y el Presidente le hizo notar que no entendía cómo podía saberse que eran elementos genéricos de la dinamita sin saber qué elementos son esos. Acorralado, Sánchez Manzano se remitió por enésima vez al testimonio que dará su perito en estas cuestiones.
Lo turbador del caso es que Sánchez Manzano podía muy bien en ese momento haber dicho, para apuntalar l aversión oficial, algo parecido a esto: “cuando vimos que el explosivo encontrado en la Renault Kangoo y en la mochila de Vallecas era Goma 2 ECO, o sea, un dinamita, dimos por hecho que lo que había explotado en los trenes tenía que ser también Goma 2 ECO; hoy lamento no haber pedido a la Policía Científica un análisis más exhaustivo de las muestras recogidas en los focos para poder determinar si la dinamita deflagrada era Goma 2 ECO u otra marca de dinamita”. Sin embargo, no lo dijo. Así, a cambio de no reconocer una negligencia casi disculpable, se ve obligado a soportar una sospecha de ocultación de pruebas que, aunque será difícil de confirmar, pesará en el resultado del juicio si no se aclara más adelante.
La contaminación con DNT
Uno de los abogados de las acusaciones particulares le ha preguntado si tenía alguna explicación al hecho de que, de las tres muestras de la Goma 2 ECO recogidas del artefacto que la célula de Leganés intentó explosionar en las vías del AVE, a la altura de Mocejón, sólo la que se ha conservado en poder de los TEDAX aparece contaminada con DNT. Sánchez Manzano se ha mostrado confuso y sólo ha acertado a decir que le parece muy improbable que esa clase de contaminación pueda producirse en el lugar donde se custodian las muestras. Lo más preocupante de que este hombre no haya estado en condiciones de proporcionar una explicación lógica estriba en que el enigma es suficientemente conocido desde hace varios días, cuando fue puesto de relieve por Casimiro García Abadillo en El Mundo y, por lo tanto, ha tenido tiempo suficiente para pensar en ello. La ausencia de una explicación lógica por parte de la persona más indicada para darla sugiere la probabilidad de que la contaminación haya sido consecuencia del deseo de alguien de hacer creer que el explosivo que manejó la célula de Leganés es el mismo que estalló en los trenes, esto es, Goma 2 ECO contaminada con DNT.
Los detonadores y el explosivo hallado en la Renault Kangoo
Aquí Manzano se ha defendido mejor y ha explicado que, aunque la furgoneta fue llevada a dependencias de su unidad, fue la Policía Científica la que en todo momento se hizo cargo de su investigación. Sin embargo, la solidez de esta versión se tambaleó cuando se le mostró un acta por virtud de la cual los TEDAX entregaron a la Policía Científica determinados restos recogidos de la furgoneta. ¿Cómo se explica que, habiendo estado las pruebas de la furgoneta siempre en poder de la Policía Científica tengan los TEDAX que hacerles entrega de nada de lo recogido en ella? Sánchez Manzano no ha sabido qué contestar.
De todo ello se deduce que Sánchez Manzano no ha terminado de decir la verdad. ¿Por qué? Toda contestación que se pueda imaginar es más que preocupante.
Más sorpresas
Finalizada la declaración de Sánchez Manzano ha llegado el turno de uno de los testigos más interesantes que en este juicio hayan podido comparecer: el inspector jefe de la unidad provincial TEDAX de Madrid. Lo interesante de su testimonio ha estribado en varios aspectos. Ha dicho: que cuando vio el corte que en los trenes habían hecho las explosiones llegó a la conclusión de que tales cortes no podían haberlos producido Goma 2 EC ni Tytadine, dado que estas dinamitas, a los tres o cuatro meses de haber sido fabricadas pierden capacidad explosiva y muerden, en vez de cortar el metal; que él pensó que se trataría de un alto explosivo tipo C3 ó C4, es decir, explosivo militar altamente eficaz; que podía tratarse de dinamita Goma 2 ECO porque ésta, a diferencia de las otras dos citadas, no se degrada con el paso del tiempo y conserva toda su capacidad explosiva inicial; que examinada la bolsa hallada sin estallar en Atocha, le pareció que lo que había era explosivo plástico de este tipo, pero que luego, cuando al intentar desactivarla, estalló, salió un humo blanco, extraño al C3 y al C4, que producen un humo negro; que luego, le dijeron que los análisis habían demostrado que lo que había en la mochila hallada sin estallar era Goma 2 ECO; que el olor que aspiró al llegar a Atocha no le resultó familiar; que si la mochila de Vallecas, que se supone fue colocada en el tren que estalló en la estación de El Pozo, hubiera estado en el tren o en los andenes cuando los TEDAX los supervisaron, la habrían descubierto con toda seguridad, lo que aumenta la probabilidad de que sea una prueba falsa, aunque el testigo admitió la posibilidad de que alguien la sacara de El Pozo antes de que sus hombres iniciaran el examen.
Dijo además que los hombres de su unidad no hacen prácticas con Goma 2 ECO, sino que las hacen habitualmente con Goma 2 EC. Esto último contradice lo manifestado por la mañana por Sánchez Manzano, que dijo que sus hombres están muy familiarizados con la Goma 2 ECO porque es con esta dinamita con la que hacen las prácticas. Nuevamente, por enésima vez, ha tenido que intervenir el Presidente para que las cosas se aclaren y, tras sus preguntas, el testigo ha explicado que es perfectamente posible que en otras unidades, por ejemplo en la central que dirigía Sánchez Manzano, las prácticas se hicieran con Goma 2 ECO o con cualquier otro que a ellos les pareciera conveniente.
De toda esta relación de aspectos notables de su declaración, hay dos cosas que destacan: que el testigo descartó desde el principio el Tytadine, y que, a pesar de que acepta la posibilidad de que el explosivo empleado fuera la Goma 2 ECO, se adivina que él habría asegurado al llegar a Atocha que lo que se utilizó fu alto explosivo C3 ó C4. A ello debe añadirse que este hombre, por contraste con el anterior testigo, dio toda la impresión de ser un hombre honesto que nada tiene que ocultar. Todo lo que dijo, pues, debe ser tenido muy en cuenta.
También declararon ayer el operador de los TEDAX, que desactivó la mochila sin explosionar encontrada en Atocha y que confirmó su falta de familiaridad con la Goma 2 ECO, contradiciendo lo que había dicho Sánchez Manzano por la mañana, y el guía canino que inspeccionó la Renault Kangoo, que no ha llegado a garantizar que en la furgoneta no podía haber habido explosivo por no haberlo detectado su perro.
Ha llegado el momento de aventurar alguna hipótesis que permita casar todos los datos conocidos hasta ahora. Pero eso queda para mañana, aprovechando que el juicio no se reiniciará hasta el lunes.