Grupo de Estudios Estratégicos RSS
Portada > En letra impresa > ¡Malditos neocons!





Buscar artículos publicados por el GEES
Buscar BuscarEspanol - Ingles
¡Malditos neocons!
En letra impresa nº 676   |  9 de Enero de 2007
 

(Publicado en ABC, 9 de enero de 2007)

La nueva estrategia de Bush, el plan que tendrán que ejecutar durante los próximos dos años los miembros del renovado equipo presidencial, será ¡no es posible! «neoconservador». Parecía que todo estaba claro. Las elecciones las habían perdido los republicanos por seguir una política «neoconservadora» en Irak, luego Bush debería rectificar, por las buenas o por las malas, y asumir un sensato enfoque «realista». Pero, si la nueva estrategia es «neoconservadora», ¿qué era entonces la anterior?
 
Resulta evidente que si insistimos en inventarnos la realidad sólo conseguimos liar y confundir. Para cualquier persona que se tome la molestia de seguir la política norteamericana, como ha recordado Ramón Pérez-Maura desde estas páginas, los «neocons» fueron defensores de la guerra, pero críticos desde el primer momento de su ejecución.
 
El enfrentamiento con Rumsfeld está recogido en cientos de páginas que descansan en las hemerotecas y que algunos comentaristas nunca se han molestado en leer. Dos eran sus exigencias: la conveniencia de entregar el poder a los iraquíes desde el primer momento y la petición de un contingente mucho mayor, que pudiera conquistar y retener las posiciones en el triángulo suní.
 
Los «neocons» se unieron al senador McCain en sus críticas a Rumsfeld y al propio Bush. Hoy Bush parece darles la razón, pero no el poder. De nuevo, como ya pasó tras el 11-S, el presidente asume las posiciones neoconservadoras pero encomienda su aplicación a gentes que no lo son y que no comparten todos sus puntos de vista. Rice se encuentra en sus antípodas intelectuales. Gates es un alto funcionario, capaz y muy respetado, ha sido jefe directo de alguno de los neoconservadores más influyentes, ellos confían en él, pero no deja de ser un pragmático.
 
Son pocos, no se llevan demasiado bien, están más interesados en el análisis que en el poder... pero siguen influyendo. La razón: a diferencia de Baker y otros dinosaurios políticos, tienen respuestas para los problemas de hoy.


© 2003-2009 GEES - Grupo de Estudios Estratégicos
Aviso legal | Mapa Web | Lista de correo | Contactar