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Vuelve 'el Gran Juego'
Colaboraciones nº 631   |  4 de Noviembre de 2005
 
La Secretario de Estado Condoleezza Rice culminó su visita a Asia Central y Afganistán la semana pasada. Este es un vecindario peligroso, que juega un papel central en el próximo juego global entre Occidente y el resto.
 
La visita puso a prueba las dotes conciliatorias de la Secretario Rice. Por una parte, necesita impulsar la agenda de democratización del Presidente Bush. Por la otra, igual que en Oriente Medio, los imperativos de la guerra contra el terrorismo y la seguridad energética norteamericana dictan un enfoque más Realpolitik. Además. Afganistán y Asia Central es en donde el borrador de la doctrina de democratización del Presidente Bush se topa con la escarpada carretera del autoritarismo. Es más, Asia Central es importante como fuente relevante de petróleo y gas. Hacia el 2015, la zona del Mar Caspio, incluyendo Kazakhstán y Azerbaiján, producirá 4 millones de barriles al día -- más que Kuwait e Irak juntos hoy. La región también está rodeada de gigantes emergentes, de los energéticamente hambrientos China y la India, y linda con estados islamistas clave como Irán y Pakistán.
 
Estados Unidos tiene una creciente competición geopolítica en la región desde Rusia, China y el movimiento islamista global. Rice juega hoy una versión del siglo XXI del "Gran Juego" en el que, hace 100 años, el Imperio Británico y la Rusia zarista competían por el corazón de Eurasia. Piénsese que en mayo, centenares de manifestantes eran fusilados por tropas leales al presidente de Uzbekistán, Karimov, después de que tuviera lugar una insurrección islámica en la ciudad de Andiján. Después de que Estados Unidos protestara, Karimov echó la base militar americana de Karshi-Khanabad -- con el apoyo del presidente ruso Vladimir Putin. China "felicitó" a Karimov firmando un acuerdo de un gaseoducto con Uzbekistán por valor de 600 millones dólares.
 
La Shanghai Cooperation Organization (SCO) dominada por Moscú y Beijing exigió recientemente que Estados Unidos aportase datos exactos de salida de las tropas de Asia Central y Afganistán. En reuniones con el presidente Putin y su ministro de defensa, Sergey Ivanov, a las que este escritor asistió en septiembre en Moscú, los líderes rusos afirmaban que la fase militar de la operación en Afganistán está terminada y que es hora de que las tropas norteamericanas vuelvan a casa. Rice ciertamente no comparte esta afirmación. En su reciente viaje, respaldó a los líderes recién elegidos de la pequeña república montañosa de Kyrgyzstán, con el fin de garantizar que la base aérea norteamericana de Manas, en Bishkek, permanezca abierta. También visitó al líder de Tadjikistán, donde puede ubicarse otra base militar norteamericana.
 
En agosto, la SCO envió un mensaje fuerte a sus miembros de Asia Central cuando llevaron a cabo maniobras militares conjuntas sin precedentes en el Extremo Oriente. El nuevo bloque de-facto Moscú-Beijing se orienta contra "la hegemonía" norteamericana, así como contra la retórica norteamericana de democracia. En el ínterin, los radicales islamistas extienden sus tentáculos por las aldeas empobrecidas corroídas por la droga y los vertederos de la región. Hizb ut-Tahrir, una organización clandestina sunní que pretende derrocar a los regímenes seculares y crear un Califato, ha convertido a Uzbekistán en su objetivo principal. El Movimiento Islámico de Uzbekistán es aliado de Al Qaeda y está activo en las zonas fronterizas de Afganistán y Pakistán.
 
Coordinar el contraterrorismo, las actividades de no proliferación, la batalla por los corazones y las mentes y las actividades de lucha contra la droga con los estados de Asia Central eran puntos importantes en su agenda. Visitó Kazajstán, donde se reunió con el presidente Nursultán Nazarbaev. Kazajstán puede ser clave para los intereses norteamericanos en la región. Como anunciaba Nazarbaev en su discurso de septiembre ante el parlamento, en cuestión de diez años, su país puede superar a Kuwait y Nigeria como exportador de petróleo, bombeando más de 2,5 millones de barriles al día. Bajo Nazarbaev, es probable que el país duplique su estándar de vida, mejore la ley y desarrolle una sociedad civil. Todo necesitará tiempo -- y dinero, dice -- en una sociedad que era predominantemente nómada hace 80 años, pero que hoy está desarrollando una clase media.
 
Con la prosperidad creciendo, Nazarbaev prometía implementar reformas democráticas, iniciando elecciones presidenciales en solitario en diciembre. Está introduciendo las elecciones de gobiernos regionales, los juicios jurados y el gobierno virtual.
 
La Secretario Rice ha animado a su anfitrión a celebrar las elecciones de modo transparente. Quiere que Kazajstán promueva la separación de poderes, la transparencia y el pluralismo político. Pero examinó cuidadosamente -- Kazajstán tiene opciones políticas al norte y al este -- la fracción de China y Rusia de su petróleo y las enormes extensiones. En septiembre, la China National Petroleum Company (CNPC) se comprometió a pagar 4,2 billones de dólares por Petrokazajstán, que controla 550 millones de barriles de petróleo. Sería de esperar que la Secretario Rice también animase a Nazarbaev a autorizar finalmente la construcción de un oleoducto que conecte los campos de petróleo kazaj con el oleoducto Bakú-Tbilisi-Ceyhán, que lleva el petróleo del Caspio hasta el Mediterráneo y los mercados globales.
 
También podría elogiar y animar a Kazajstán por promover su modelo único de paz y armonía entre musulmanes, cristianos y judíos por todo el mundo islámico. Finalmente, podría animar a Kazajstán a patrocinar el estatus de observador de Estados Unidos en la Shanghai Cooperation Organization, para que Washington pueda aliviar los temores de Beijing y Moscú en lo que respecta a sus intenciones en el corazón de Eurasia, mientras continúa jugando un papel relevante allí. Asegurar los intereses norteamericanos en Asia Central sólo puede ser un camino de dos direcciones, en el que América aporte, no sólo reciba, y escuche, no sólo aleccione.

 
Ariel Cohen, Ph.D., es miembro permanente de investigación de The Heritage Foundation y autor de Eurasia en equilibrio (Ashgate, 2005).


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