Un uso fascista del lenguaje
por Jorge Baeza Beltrán, 30 de Junio de 2010
Escribo enfadado por ser utilizado, escribo con indiferencia porque la razón me la manda como solución; pues quien hace mucho caso a los políticos acabará enfermando, y además, escribo inquieto porque tengo miedo. Se dicen cosas como “esto es un ataque a Catalunya”,” esto es una agresión a la dignidad de Catalunya”, “Catalunya piensa que…”, o peor aún; “Catalunya se siente ultrajada o vejada”. Entrar a discutir estas afirmaciones es tarea pérdida. No son fruto de un pensamiento racional, no son argumentos, son proclamas y arengas. ¿Y qué distingue un argumento de una arenga? Pues el argumento no recurre a figuras retóricas como la prosopopeya o personificación, en definitiva no acude al lenguaje poético digno de la oda. La arenga sí. El lenguaje empleado en el asunto que todos sabemos es antropomórfico, está alejado de todo materialismo y recuerda al empleado por Hitler cuando atribuía la capacidad de la acción humana a una entelequia llamada Alemania. Alemania no piensa, Alemania no siente, Alemania no tiene dignidad, no se puede vejar una idea; es simplemente imposible. Porque todas esas acciones solo pueden efectuarse por personas, por individuos, esos a los que no respetan cuando hablan por ellos sin preguntarles.
Así que como catalán de toda la vida (no obligado a decir que soy de enésima generación) les pido que no hablen en mi nombre, ni el Gobierno de Catalunya, ni el de España, ni el Presidente de la Comisión Europea ni el Secretario General de las Naciones Unidas. Catalunya no piensa, pienso yo, tú y aquél. Y si algunos personajes públicos siguen empeñados en anular nuestra individualidad atribuyendo acciones humanas a términos que se supone que nos incluyen a todos, que sepan que a algunos nos ofenden en nuestra dignidad sí, pero la individual. Esa que compartida con siete millones, cuarenta o quinientos la deja en nada.
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