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¿Memoria o reconciliación histórica?/setenta años después?
por Antonio Checa Pérez, 29 de Agosto de 2007
“A Adolfo Suárez y a los líderes y militantes de Unión de Centro Democrático, quienes demostraron como construir una democracia en España. Su historia fue breve, pero gloriosa.” (Dedicatoria de Stanley G. Payne en “El colapso de la República”)

EVOLUCION HISTORICA

Los primeros setenta y cinco años del siglo XX en España han sido, seguramente, los más convulsos de su historia. Un siglo que se inicia dos años antes, en 1898, con la pérdida de las últimas colonias (Cuba, Filipinas y Puerto Rico), tras la supuesta voladura del acorazado americano Maine y la guerra con este país: así finaliza la idea imperial española y la nación se sumerge en una profunda crisis económica, política, social e identitaria que, recogida por Costa y los denominados Regeneracionistas, reclaman la urgente modernización del país.

En este clima, la coronación de Alfonso XIII en 1902, tras la larga regencia de su madre María Cristina, hechos como la dedicación al protectorado marroquí, a partir de 1912, sucedáneo del antiguo imperio, las muy sangrientas derrotas como el Desastre de Annual en 1921, que ponen de manifiesto las responsabilidades monárquico-cívico-militares, reflejadas en el informe Picasso, y otros sucesos, culminan con la dictadura del general Miguel Primo de Rivera, de 1923 a 1930, no organizada pero si consentida por el rey, a la que se suman distintas organizaciones políticas y sociales. Tras el fin de la dictadura en enero de 1930, la denominada dictablanda del general Dámaso Berenguer tardará demasiados meses en normalizar el país, quedando la ola antimonárquica reflejada en el Pacto de San Sebastián de agosto de 1930.

Las elecciones municipales de abril de 1931, convocadas por el gobierno del Almirante Aznar, culminarán con la dudosa llegada, por este tipo de consulta electoral, de la IIª República: el rey se exilia en Roma y se constituye un gobierno provisional presidido por Niceto Alcalá Zamora, católico y republicano liberal de derechas, que convocará Cortes Constituyentes para finales de 1931, y se aprobará la Constitución republicana de ese año.

De 1931 a 1934 se sucederán gobiernos republicanos de izquierda y socialistas, cuya figura más destacada será Manuel Azaña, con un intento fallido de involución por parte del general Sanjurjo, detenido y exiliado en Portugal.

De 1934 a 1936 los gobiernos serán republicanos de centro derecha, apoyados por la CEDA, el partido de derechas mayoritariamente votado, cuyas figuras serán el republicano centrista Alejandro Lerroux y el cedista José María Gil Robles. Período también con su fallido golpe, o huelga general revolucionaria conocida como “Octubre del 34”, rápidamente sofocado en Cataluña, pero de gran repercusión en Asturias , apoyado por Prieto, que se exiliará, y los sindicatos ugetista y cenetista; los enfrentamientos con las columnas gubernamentales del general López Ochoa serán muy cruentos, hasta la total derrota de los revolucionarios.

En las elecciones de febrero de 1936 triunfará una amplísima y muy heterogénea coalición de izquierdas y extrema izquierda, denominada Frente Popular, opuesta a una también amplísima e igualmente heterogénea derecha y extrema derecha, que tras enfrentamientos muy violentos, e incluso significados asesinatos por ambas partes (el teniente Castillo y el diputado Calvo Sotelo), culmina en algo que venía organizándose: una sublevación militar apoyada por parte del ejército, la iglesia, falangistas, carlistas y otros grupos políticos y civiles.

Su resultado será la larga y sangrienta Guerra Civil (18 de Julio de 1936 a 1 de Abril de 1939), la de las dos Españas de Machado, en la que se evidenció la división y el odio que había en el país, con innumerables asesinatos en ambos bandos. “Cautivo y desarmado...”, finaliza la contienda fratricida, y la dictadura franquista pervivirá 36 años, hasta 1975, con la muerte del general, sucediéndole la denominada Transición Política, el período democrático más largo, constructivo y próspero de nuestra historia.

Me he permitido esta breve síntesis histórica para recordar nuestros avatares, muy graves y cruentos y, cuando por fin conocemos una auténtica reconciliación derivada de la Transición, cuando una gran mayoría de españoles desconocen la IIª República, la Guerra Civil y el Franquismo y los enfrentamientos fratricidas de nuestra historia, se pretende, setenta años después, volver a reabrir enconados debates, juicios, fosas,..., rencores y odios.

MEMORIA HISTORICA

En los treinta años de la Transición ya se repararon muchas injusticias, empezando por el reconocimiento salarial a militares profesionales del ejército republicano o sus viudas, iniciado por los gobiernos de Adolfo Suárez, que forman parte de un largo catálogo de reparaciones de tipo institucional, leyes aprobadas y publicadas en el BOE durante la democracia, con medidas a favor de las víctimas de la guerra civil y el franquismo, así como el Real Decreto de Amnistía de 1976 que promueve la “reconciliación de todos los miembros de la nación española”. Pero también en lo personal, se han localizado cantidad de fosas comunes, de ambos bandos, y los presumibles restos han sido trasladados por los familiares donde les parecía más oportuno, todo ello, con el mayor respeto y sin rencores.

Se han eliminado multitud de símbolos franquistas y retirados doctorados “honoris causa” concedidos, aunque el régimen ya es historia, no deseable; se han escrito multitud de libros, tesis, artículos, se han realizado innumerables debates, películas y documentales...y se sigue investigando.

El revisionismo histórico está, según unos, mitigando la transmitida admiración por una República que supuso una inicial explosión de ilusiones, pronto frustradas, al no conseguir articular un proyecto político de amplio consenso ciudadano, que terminó en tragedia y, por parte de otros, justo lo contrario.

La proyectada “Ley de Memoria Histórica”, además de innecesaria pues cualquier nueva medida podía haberse aprobado como en años anteriores, no tiene ningún sentido planteada desde un poder que predica el talante y, mucho menos, como revanchismo de algunos significados grupos o políticos resentidos, minoritarios, cuando ya se había pactado olvidar uno de los períodos más lamentables de España, pero no sólo del franquismo, aunque sea prioritario, sino también del fracaso de la IIª República y de la sangrienta Guerra Civil.

Según el Alcalde Gallardón “la redacción de la ley y, sobretodo el discurso político que la acompaña, intenta desautorizar a la generación de la transición política y reescribir lo que fue esa época, ofreciendo una mirada absolutamente improductiva hacia el pasado, en lugar de una convocatoria hacia el futuro”.

Decía Piqué, líder del PP catalán:”Zapatero se cree designado por la Historia para superar este período y abrir uno nuevo, que engarza la legitimidad democrática, no con el Pacto Constitucional del 78, sino con los vencidos de la guerra civil”. Es muy duro, pero la IIª República es una prueba fallida en sus resultados que aboca al país a una guerra, seguramente evitable.

Decepcionados, se alejan de ella muchos de sus iniciales e importantes apoyos: Ortega (“No es eso, no es eso”), Unamuno (cuyo féretro acabó siendo portado por falangistas), Madariaga (que siempre intentó negociar un tratado de paz), y tantos otros.

Zapatero debe ser un estudioso de todo este período, pero respecto a sus correligionarios socialistas de entonces debió detenerse mucho en Largo Caballero, Prieto y Negrín (se cumplen ahora 50 años de su fallecimiento), y muy poco en uno de los más insignes y moderados, el Catedrático de Ética y Presidente de las Cortes, Julián Besteiro: ¿qué pensaría éste de la Memoria Histórica?

Le remitiría también a uno de los más notorios políticos republicanos de la derecha liberal, tantos años Presidente Niceto Alcalá Zamora, con sus limitaciones y alguna desacertada decisión, pero con su sueño de la llamada Tercera España, tal vez una de las descritas por Paul Preston en su “Tres Españas del 36”.

RECONCILIACION HISTORICA

Yo propongo una “Ley para la RECONCILIACION HISTORICA”, permanente, de encuentros no de enfrentamientos ni fobias ni resentimientos, de muy amplio consenso social y democrático, que deje el pasado a los historiadores y apueste por el futuro: es necesaria la reconciliación en forma de superación dialéctica.

Es otro de los “naipes” del castillo citado en un artículo anterior sobre la política gubernamental, cuya caída sería muy grave, pues supondría volver a enfrentamientos no deseables, tan pendencieros y provocativos como innecesarios.

Avancemos página política que no histórico-intelectual, con debates sosegados.

PERSONAL

Soy hijo de Sargento 1º de Carabineros (profesional) que en 1945, junto a otros muchos compañeros, fue “depurado” por “servicios prestados a los rojos”, cuya notificación escrita aún conservo. Murió en 1975, dos meses antes que Franco, con nostalgia pero sin rencor.

Puedo afirmar que suscribiría esta Reconciliación Histórica.

Los Saharauis: “De actuales pacifistas a futuros terroristas”
por Haddamin Moulud Said, 17 de Julio de 2007


Quiera Dios que me equivoque pero, sinceramente, la falta de justicia, la frustración, el desencanto, la rabia y el hecho de no tener nada que perder, son factores que se están condensando en dosis elevadas en el Sahara Occidental, justo en el momento en que Alqaeda, haciéndose más fuerte, acaba de absorber y unificar los grupos terroristas que operaban en el norte del continente.
Hasta ahora, los saharauis, sólo teníamos por enemigo a Marruecos, porque tanto en los informes y resoluciones de NN.UU como, también, en los pronunciamientos y posicionamientos de ciertos Estados, veíamos el respaldo a la legalidad internacional. Es decir, veíamos el respaldo a nuestra genuina aspiración a ejercer nuestro derecho a la autodeterminación. Nunca creímos que se nos iba a imponer una autonomía. Nos sentíamos abandonados, pero no sentíamos abandonada la legalidad que nos asiste.
Y mientras contábamos con la firmeza y determinación de la Comunidad Internacional para hacer respetar el derecho por ella misma creado, nos permitíamos más de quince años de alto el fuego y una inatacable conducta de respeto y obediencia a las Resoluciones de NN.UU y, también, a las recomendaciones de ciertos Estados, ya sea para liberar prisioneros de guerra marroquíes o para deshacernos de las minas anti persona.
Por otra parte, la ONU, en sus informes anuales, reitera que la primera causa del racismo, la intolerancia, la xenofobia y la violencia es el desconocimiento del otro. Difícilmente, alega el organismo, se puede respetar, valorar o apreciar a alguien cuando se le desconoce. Los saharauis, precisamente, para prevenir ese desconocimiento intercultural llevamos treinta años haciendo que nuestros hijos conozcan y se relacionen con personas de otras culturas, haciéndoles ver, que no por ser de otra raza o profesar una religión distinta desmerecen el respeto o la consideración que la condición humana exige.
Parece ser, sin embargo, que la Comunidad Internacional, en lugar de tomar esta conducta como modelo a esparcir por los cinco continentes, ha decidido, castigar a sus autores privándoles de sus más elementales derechos, para que nadie, nunca más, se vuelva a fijar en ellos o en su conducta a la hora de abordar una cuestión análoga.
En este sentido, el incipiente uso de cócteles molotov en las Zonas Ocupadas como reacción a la desmedida represión de las fuerzas de ocupación marroquíes, no es más que la punta del iceberg de lo que podría acontecer si la falta de justicia ensancha sus dimensiones y termina por engullir, también, a los saharauis de los Campamentos, privando a todo el pueblo saharaui de su derecho a la autodeterminación.
Si estamos de acuerdo en la enorme capacidad cegadora que tienen las ideologías radicales y en la capacidad de absorción que ejercen sobre sus miembros, no podremos oponer demasiada resistencia a la idea de que esa es, precisamente, la válvula de escape de los marginados. Con la agravante, en el caso de los saharauis, de que la injusticia de la que son víctimas ha sido ejecutada a plena luz del día y a la vista, ciencia y paciencia de la Comunidad Internacional. ¿Con qué argumentos podrán valerse, entonces, los padres saharauis para convencer a sus hijos de que desistan de enrolarse en las huestes del terrorismo? Qué lugar va a ocupar la legalidad internacional, como punto de referencia, en la conformación de la opinión local y, fundamentalmente, en la conformación de las ideas dominantes en la juventud? ¿Qué lecciones sacarán nuestros hijos de la barbarie cometida contra los saharauis?
Ciertamente, la multiplicación de los escenarios internacionales en los que el terrorismo se ha convertido en una amenaza real, unida a los elevados costes para hacerle frente por la vía policial, han hecho replantearse, a los líderes y pensadores mundiales, el método a seguir para abordar este asunto. Si antes, todas las fuerzas se dedicaban a combatir el problema sin atender a las causas que lo originan, hoy, es cada vez mayor el número de voces que aboga por buscar e identificar las causas que generan el terrorismo e intentar paliarlas.
Y sin duda alguna, el hambre, la sed y la pobreza juntos, no son nada en comparación con la ausencia de justicia. Esa es, sin género de dudas, el mayor germen de la violencia y del terrorismo. De hecho, la ausencia de resultados de la Comisión de NN.UU para el terrorismo, que de entre otras cosas ha precipitado la renuncia de su presidente, el español Javier Rupérez, es precisamente la falta de acuerdo sobre el concepto mismo de terrorismo. Para muchos países, la violencia/ terrorismo generados como reacción a una injusticia no puede catalogarse como tal terrorismo.
Se podrá vestir de oro y seda a todos los saharauis actualmente vivos para hacerles más digerible la injusticia, pero nada se podrá hacer frente al clamor eterno de las generaciones futuras. Y quienes, hoy, han optado por privar a los saharauis de su derecho a la autodeterminación, tendrán que bregar con lo que el futuro nos depare.

Política gubernamental: el castillo de naipes
por Antonio Checa Pérez, 17 de Julio de 2007
Las continuas y arriesgadas improvisaciones gubernamentales, muy personalizadas en y por su Presidente, se asemejan a un “castillo de naipes”, de tal forma que la caída de una carta o fracaso de una política, puede hacer que todo se desmorone dadas las altas dosis de inseguridad cívica y jurídica generadas:
-Terrorismos etarra e islamista: por su extremada audacia sin calcular los resultados del fracaso.
-Territorialidad y Estatutos: por la “pinza” entre independentistas y terroristas, y porque incide y magnifica aspectos que la práctica (gran abstención) demuestra que son de poco interés para el ciudadano.
- Exclusión del PP (Pacto del Tinell): que la sensación de pacto y compromiso con el gran partido de la oposición es anticonstitucionalmente excluyente.
-Economía: influencia muy negativa (caso OPA-ENDESA) en la imparcialidad y garantías de los reguladores.
-Errores: por no reconocerlos nunca, incluso muy graves como el asesino atentado en T4 Barajas.
-Exteriores: mala relación con EEUU, UE y Argelia, dudosas con Marruecos y Evo Morales, y peligrosas con Chávez, Fidel Castro y su ilusoria “Alianza de Civilizaciones”
-Memoria Histórica: porque gran parte de la sociedad ni coincide ni está preparada para revanchismos, políticas rupturistas y no reformistas.
De las políticas gubernamentales indico sólo cinco que, a mi juicio, sustentan el castillo de naipes: Terrorismos etarra e islamista, Territorialidad y Estatutos, Economía, Exteriores, y Memoria Histórica.
Cualquiera de los naipes anteriores que caiga debilita y hace tambalearse el castillo sobre el que se ha “mal” construido la política gubernamental, con modelos anacrónicos, poco reales y sin futuro, provocando tensiones sociales y políticas hace años evitadas, gobernando con dudosas minorías, algunas peligrosas, y excluyendo a mayorías, promoviendo visiones para las que la sociedad todavía no está preparada y lo manifiesta públicamente.
Este “talante” de gobernar está  decepcionando y distanciando a muchos de los verdaderos progresistas: socialdemócratas, centristas de izquierda, liberales progresistas,...del actual socialismo español, cuyo reciente pasado moderado, posibilista y realista, en definitiva socialdemócrata de tipo nórdico y centro-germánico, se ha transformado en imprevisible y peligroso, aliado a nacionalismos radicales e independentistas y comunistas ácratas reconvertidos, sin rumbo, que recuerda etapas pasadas ya superadas.
Zapatero lo verá adecuado pero, según Machado: “Mi ojo no es ojo porque tu lo veas, es ojo porque te ve”.
Dedíquese más el gobierno a otros asuntos de importancia para la sociedad y la democracia, tales como Constitución, Unión Europea, Judicial, Víctimas del terrorismo, Emigración, Corrupción urbanística, Financiación de partidos, Modificación de la ley y listas electorales, e infinidad de cuestiones de carácter económico, fiscal, social y cultural pendientes.
Hay mucha Retórica y poca Dialéctica, faltan argumentaciones sólidas y convincentes. En definitiva, lo que el profesor Gustavo Bueno ha calificado como el "pensamiento Alicia".

Programa Sanchez Drago
por Enrique Garza Grau, 29 de Junio de 2007

Me siento profundamente conservador, y consecuentemente demócrata sin matices ni elementos que perturben mi amor a mi España; creo sin fisuras en la necesidad del predominio del hombre sobre el Estado, y temo a quienes consideran que el Estado debe absorber cualquier elemento que impida al hombre desarrollarse en plenitud en el ámbito de la familia, exigiendo en cualquier caso, la entrega de la educación, la justicia y el pluralismo informativo o político a los tentáculos de la Administración Pública para dominar las mentes y las almas. Por este motivo, sigo con asiduidad los trabajos de GEES, a cuyos colaboradores y socios admiro por su trabajo e independencia intelectual. Por eso, el pasado día 23 de junio de 2007, sentí una profunda pena, al escuchar al señor Vestringe en un debate sobre el pensamiento NEOCON (en el que participaron distinguidos miembros de GEES) con una demagogia tan ramplona como ineficaz, basó su intervención en tres premisas:

a) Estados Unidos no es un país demócrata porque en esta nación no está legalizado el partido comunista: nadie entró a desmontarle este argumento al señor Vestringe, con lógica y sentido común; tan sólo tenían profundizar en la realidad de lo que es el comunismo, para que se ahorcara en su propia soga: su tesis, lo que defendía era la legalización de todas las doctrinas que postulán la supresión de la libertad de prensa, educación, sindicación y pluralismo político: lo que es igual a comunismo, nazismo o fundamentalismo islámico.

b) El Estado debe ser laico y la enseñanza privada debe suprimirse, por supuesto, las universidades católicas son un atentado a… ¿no sé qué derecho? –hizo una referencia a la Universidad de los Legionarios de Cristo-. Este punto tampoco fue contestado con la contundencia que se merecía. Frivolizar con la posibilidad de que la libertad de educación y el hecho de que un padre pueda formar a sus hijos en el ámbito educativo del humanismo cristiano, es una agresión tan profundo a los derechos fundamentales que me dolió profundamente, puesto que cada día, como católico me siento más marginado e incluso agraviado, como si nuestra educación basada en el amor al prójimo, de una conducta sectaria se tratará.

c) Sentirse conservador es algo tan simple como abducirse en subidito de los intereses de los Estados Unidos. Tesis igualmente lamentable, puesto que los conservadores en España desde Balmes hasta nuestros días (pasando por Antonio Maura, Goicoechea, Calvo Sotelo, Angel Herrera o el Vallisoletano Cesar Silió), ha sido un elemento de corrección al materialismo puro del liberalismo económico puro, con la humanización del mismo por la doctrina social de la iglesia. Me apasionan sus trabajos, los sigo y los seguiré, ahora bien, creo que intelectuales como ustedes deben colaborar en la mejora de los políticos profesionales, que por circunstancias que ustedes conocen, en el centro-derecha y ni que decir tiene, en la izquierda; han conformado una clase política que se mueve más por impulsos electorales o intereses de partido, que por verdaderos principios. Creo que nos entendemos.


Sobre "Un ejercicio de democracia"
por Maria Luisa Fernández Hernández, 29 de Junio de 2007
Mi carta es para agradecer el contenido intelectual y visionario de D.Florentino Portero, en su último artículo con el titulo "Un ejercicio de democracia" en relacion al Tratado Constitucional y la ultima Cumbre de Bruselas. Sobre todo resaltar la importancia de la ciudadanía como un participación real en las instituciones comunitarias, que ha desaparecido no solo como comentas, con la no ratificación por referéndum. Sino que este mismo, que resulta muy incómodo va a hacer imposible una Europa como actor global creíble y digno de admiración por otras regiones del mundo. Hay personas que piensan que de esta forma es suficiente y que se puede ir tirando, mi opinión no es así, el análisis prospectivo que he mantenido siempre conduce a un planteamiento para aumentar la representatividad de los ciudadanos en el ámbito supranacional europeo, el cual va mas allá de la democracia representativa. Considero que los problemas del sistema internacional no pueden abordarse de forma integral sino damos un salto quántico en política y empezamos a explorar con rigor e inteligencia la presencia ciudadana en la estructura comunitaria. No me refiero  a una  única formula viable, el abanico de posibilidades es muy amplio. Pero para ello se requiere lideres de verdad europeos, sentido estratégico europeo, y una necesidad acuciante. Quizás esto ultimo no es visible para muchos, aquellos que ya viven de la Unión Europea y que solo pretenden mantener el sillón como si un puesto de miembro del Consejo de Seguridad se tratara. Y no olviden que hasta esto de la Reforma de las Naciones Unidas también se esta hablando.
Soy analista del OESD, y como ve Florentino, lo importante no es de donde vengas sino lo que podemos construir juntos como ciudadanos para el futuro en la Unión Europea, que es de todos. Ese día llegara y las costras ideológicas serán como torres de marfil  que cayeron. Los valores habrán vuelto al corazón de Europa.

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