por I. Esnal, 23 de Diciembre de 2005
Excelente su artículo "El asaltador de tumbas". Es la primera vez que veo escrito, y desde luego nunca he oído nada similar, algo tan claro sobre el Sr. Bono. Para mí es un peligro mayor que el que constituye el Sr. Rodriguez Zapatero ya que es un populista al estilo Chávez.Creo se debe insistir mucho más en este tema del Sr. Bono, no vaya a ser que salgamos de Málaga y entremos en Malagón.
Excelente resumen de lo que es y supone Hamas no sólo para Israel sino para toda la zona en cuestión. Lamentablemente el resto de los analistas nacionales no están a la misma altura que ustedes y es de felicitarse que todavía sigan haciendo públicas sus reflexiones porque de otra manera no tendríamos a dónde ir en busca de alternativas distintas al menú que día sí y día también se cocinan con argumentos similares en la casi totalidad de los medios informativos. Con todos mis respetos y mi reconocimiento.
Miguel Martin
Estimados amigos; estoy suscrito a sus artículos y procuro seguirlos a diario por su interés intrínseco y por trabajar en el ámbito académico en temas afines. Aunque no comparto todos los elementos que dan sentido a su enfoque de las relaciones internacionales y la violencia política, hacen ustedes un trabajo muy considerable. Pero esta carta la escribo para felicitarles en concreto por su artículo recién aparecido y titulado “Algo sobre tortura y terror” (
GEES, Libertad Digital nº 606, 28 de Noviembre de 2005); un comentario claro, rotundo y necesario sobre los abusos de los últimos tiempos cometidos en nombre de una causa necesaria como la persecución del terrorismo, un cordial saludo.
Las violentas noches que está sufriendo París recuerdan mucho al germen revolucionario que se desató en París en 1789.
Esas pequeñas protestas, iniciadas por grupos de clase media, reclamaban “Liberté, Igualité y Fraternité”. El poder político estaba en manos de unos pocos privilegiados mientras el resto de la población sufría continuas crisis de subsistencia. Meses antes de tan señalada fecha, inicio según algunos de la Civilización y de la Contemporaneidad, pequeños grupos aislados y organizados causaban estragos en las calles parisinas. En los primeros compases revolucionarios, los “sublevados” era una minoría que, con el trascurso violento de los hechos, consiguieron cambiar el mundo.
Partiendo del egocentrismo característico de la sociedad occidental, me llamarán exagerado al comparar los inicios revolucionarios de 1789 con el vandalismo desatado en Francia. Partimos de una premisa: no vivimos en un mundo justo. Por mucho que los Ilustrados pregonarán la victoria de la “Razón” sobre la Humanidad y por mucho que Francia se declare la “conductora ideológica” de Europa, es en estos momentos críticos cuando se demuestran las grandezas de un Gobierno. Incluso, el Presidente Zapatero declaró las grandezas de la “France” y propuso una alianza con dicho país. Desde aquel 14-M, Francia era nuestro ejemplo a seguir.
Pero, “a cada cerdo le llega su San Martín”. Nuestros vecinos franceses no tienen una paz social semejante a la que gritan por los cinco continentes. Los inmigrantes y la población menos favorecida han estallado. Francia es un país con un alto grado de “extranjeros” en su territorio, en la mayoría de los casos habitando en suburbios. Tradicionalmente, tendemos a considerarnos superiores y mirar hacia otro lado ante las injusticias sociales. Pero no hay que olvidar que el más fuerte no es el que tiene el mayor ejército, sino el que tiene más ansias de libertad y prosperidad. La población inmigrante es tan alta que en cualquier momento podrían cambiar el régimen establecido.
Para colmo, el Gobierno francés se plantea la intervención del ejército. Los “gamberros exaltados” se van a convertir en mártires y víctimas de la injusticia imperante en Occidente. Se multiplicarán sus adeptos, hasta que llegue el día en que no quede ni un solo coche en París sin arder.
La pregunta es ¿Por qué? La respuesta es fácil si la extrapolamos a las últimas actuaciones del gobierno socialista. Ante una fuerte avalancha de inmigrantes en las vallas de Ceuta y Melilla, el Presidente Zapatero en consonancia con el genocida rey de Marruecos, ordenó la devolución a Mohamed VI de estos inmigrantes heridos. Un decretazo eliminó el derecho a la vida de los subsaharianos y les arrebató su condición de humanos. En el norte de África no corrieron mejor camino. Fueron arrojados al desierto sin víveres para que su muerte fuera lenta, pero ante todo, no trascendiera al ámbito internacional, representado por una asociación caduca, la ONU. Gracias a las ONGs que actúan en el Sahara podemos conocer el grado de estos asesinatos masivos.
Ante esta situación, puedo llegar a entender, que no compartir, las revueltas en Francia y pongo en duda su carácter ocasional. Estas oleadas se pueden extender al resto del “primer mundo”, donde las diferencias clasistas son mayores.
¿Quién saldrá ganando? La ultra derecha francesa de Le Pain que, atajará el problema con medidas racistas y clasistas. Así seguirá aumentando el problema pero, mientras gobierne Zapatero, nuestro ejemplo es Francia.
Oh! La-La. Fraternité, Igualité, Liberté.
Muy a mi pesar tengo que agradecer al sr. Bono el magnifico descubrimiento de su página, ya la tengo en mi carpeta de favoritos.
La libertad es un bien escaso que se gana DIA a DIA. Adelante y no decaigan.