¿Aún no lo saben? Unos cuantos multimillonarios (pocos: se cuentan con los dedos de una mano) necesitan esclavizar al resto de la humanidad para continuar engordando sus boyantes cuentas de resultados. No tienen escrúpulos. Para alcanzar sus objetivos, siempre oscuros, son capaces de todo: se han permitido alentar grupos terroristas como Al Qaeda, crisis como la desatada a cuenta de las caricaturas de Mahoma, maniobrar en los atentados del 11-S y el 11-M y difundir ideas y políticas sobre la falsa premisa de que la globalización y liberalización de las economías traen prosperidad al mundo. ¡Qué barbaridad! Es más, han logrado desacreditar ante la opinión pública el mejor de los sistemas aplicados hasta el momento: el socialismo.
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