Zapatero y sus "cinco más"

por José María Rotellar, 27 de diciembre de 2007

En pleno éxtasis inaugural de lo que debería ser la continuación de la alta velocidad española y que con el gobierno socialista se ha convertido en “el correo” remozado, Zapatero ha afirmado que tiene dinero para hacer “cinco más como éste”.
 
Hombre, aparte de que si se proyectan más AVE’s esperamos que tengan las prestaciones para las que están pensados y no generen inconvenientes para los usuarios, no parece lo más oportuna esa aseveración del presidente del gobierno.
 
Zapatero parece que está jugando al mus con sus “cinco más”. Como en el mus, su acción política está basada en el farol y el engaño. Pues bien, a ello se dedicó el otro día cuando inauguró el ¿AVE? a Valladolid. Afirma que el superávit presupuestario es cinco veces superior al coste de la obra.
 
Bien, parece que ya ha encontrado dónde despilfarrar los impuestos de los contribuyentes. Lo que sucede, entre otras cosas, es que ya son muchos los temas que ha dicho que va a sufragar o que podría tener que atender con el excedente presupuestario.
 
En primer lugar, su batería de cheques electorales. Como un charlatán en la plaza entona el pasen y vean cuántos logros sociales les traigo; pasen y vean el piso para los chicos, el dentista para los niños, la paguita para los papás comprometidos con la fecundidad. Pasen, vean y voten, que lo paga el pueblo, y ya se sabe, ese dinero “no es de nadie “(Calvo dixit).
 
En segundo lugar, el descuadre estatutario. Su ahora querido y antes ignorado Solbes lo ha calificado, con su gracia habitual, como un “sudoku”. La insolidaridad del estatuto catalán genera desequilibrios presupuestarios que sólo pueden ser cubiertos con una aportación extra del Estado.
 
En tercer lugar, la quiebra actuarial de la Seguridad Social. En el medio plazo, si no se acometen reformas -y si Zapatero renueva su mandato no habrá ninguna- la Seguridad Social correo grave riesgo de quiebra. De hecho, actuarialmente se aproxima a ello. Cuando esquilme el fondo de reserva de la Seguridad Social tendrá que seguir vía presupuestaria con el sostenimiento del sistema.
 
En cuarto lugar, con una economía en desaceleración, camino de la recesión, que con el inmovilismo de Zapatero y Solbes será larga y profunda, hará bien en concentrar recursos para tapar los agujeros que tendrá su presupuesto de 2008, al calcular los ingresos con una estimación del crecimiento real del 3,3%, para, un día después de levantar el veto en el Congreso -por cierto, con votos de tránsfugas y todo, no se priva de nada- rebajar la previsión al 3,1% -Taguas seguía diciendo que se conseguiría el 3,3 “sin mucho estrés”-. La OCDE y el FMI siguen clamando en el desierto sus malos augurios para la economía española, sin que aquí les haga caso el ejecutivo, que es año electoral y no vaya a ser que les estropeen el cuento.
 
Y ahora, los trenes. Como un niño al que por estas fiestas le regalen el típico tren eléctrico, Zapatero quiere ser maquinista por un tiempo, o jefe de estación, y divertirse con el juguetito. Pero sobre todo quiere que otros le reconozcan como el que, a lomos del manido lema “Gobierno de España” -cuando él no ha gobernado y España le ha importado poco o nada, recuerden lo de “nación, concepto discutido y discutible”-, ha terminado los AVE’s que el PP proyectó, presupuestó y empezó -esto no lo dice- para reclamarles el voto a los españoles.
 
Poco le aprovecharon las clases que Sevilla le prometió, muy poco. Como un nuevo rico, se dedica a pasearse haciendo gala de su nueva condición. En las declaraciones del otro día sólo le faltó sacarse del bolsillo un fajo de billetes de 500 euros atados con una goma y encenderse un cigarrillo con uno de ellos.
 
Es lamentable que cuando el 50% de los españoles cree que la economía ha empeorado y cuando muchos de ellos tienen serias dificultades para llegar a fin de mes, este sujeto que dice gobernarnos manifieste semejantes cosas.
 
El paro ha vuelto a una tasa superior al 8%. Los inmigrantes ven como pierden su empleo a una tasa interanual del 30%. La economía se frena y las cuotas hipotecarias suben. La leche alcanza precios de escándalo y el pan ídem de lienzo. Mientras, el Gobierno busca responsables del deterioro económico.
 
Hace responsables a los españoles, por querer comer pularda y no conejo.
 
Hace responsables a los españoles, por dejar excesivas propinas.
 
Hace responsables a los españoles, en definitiva, por querer vivir lo mejor posible dentro de sus posibilidades, tal y como pudieron hacer con los gobiernos de Aznar. Con los socialistas, ni les quieren dejar, ni aunque les dejen, pueden, ya que pierden poder adquisitivo a marchas forzadas. Pide a los trabajadores que no tomen en cuenta esta inflación, que él asegura que sólo será alta hasta junio. Y, aun suponiendo que fuese así, mientras, ¿cómo pagarán la luz, la leche, el pan, la hipoteca, los españoles?
 
Conejo, propinas y apretarse el cinturón. Es el esquema económico de Zapatero y sus “cinco más”. Su escuela no se situará entre la de Salamanca, los monetaristas o los austriacos; ni tan siquiera entre los equivocados keynesianos; pero su teoría formará parte de ese museo de los horrores en el que ya se encuentra el resto de su política. Véanle los españoles sus “cinco más”. Tienen la posibilidad en marzo de hacerle perder el órdago que -también en economía- lanza constantemente Zapatero a todos los españoles. Mientras tanto, ¡feliz Navidad, amigos!

 
 
José María Rotellar es Profesor de Teoría Económica de la Universidad Autónoma de Madrid.