Zapatero en Kabul

por Rafael L. Bardají, 27 de diciembre de 2007

(Publicado en Expansión, 27 de diciembre de 2007)

No se si nuestros soldados en Afganistán celebrarán estas navidades con un menú a base de conejo, al gusto del gobierno, pero lo que sí es seguro es que Rodríguez Zapatero les visitará por estas fechas.

Sarkozy acaba de hacerlo con sus tropas desplegadas en aquel país; Romano Prodi le ha seguido en su ejemplo; y un poco antes, el nuevo líder australiano, el laborista Kevin Rudd, también ha estado en Kabul y junto a sus militares. No sólo lo hacían por expresar públicamente su solidaridad con el sacrificio que sus soldados realizan tan lejos de sus hogares, jugándose constantemente la vida en aras de la paz y la seguridad de los afganos. También han viajado hasta allí para mostrar su compromiso con una misión compleja y difícil, que no pasa en estos días por sus mejores momentos. Lo que estos líderes venían a decir era claro: perder en Afganistán significaría no sólo un retroceso para el pueblo afgano, sino un aumento del peligro para nuestros propios ciudadanos. Afganistán no puede caer de nuevo en manos de los talibán y el terrorismo jihadista porque ya conocemos qué ocurre cuando esto ha sido así.
 
La OTAN está en serias dificultades y el éxito de su misión corre grave peligro a causa de la falta de decisión de varios de sus miembros. El secretario de defensa americano, Robert Gates, acaba de denunciar a aquellos que se niegan a enviar refuerzos a la zona, donde más helicópteros son urgentes. El titular de defensa británico, Des Browne, también ha criticado la desidia de parte de los aliados. Y es que resulta inadmisible, cuando se sufren bajas constantemente, que unos se dediquen a combatir las amenazas, mientras que el resto, como mucho, se limita a aplaudir sus acciones. Pero nada de esto ronda la cabeza de los gobernantes españoles. Ni más tropas, ni más equipamiento. Incluso la participación en las tares de entrenamiento de la policía, a cargo de la UE, resulta insultantemente baja para un país como España. Y es que Rodríguez Zapatero no quiere oír hablar de Afganistán. Su misión de paz se está transformando progresivamente en una operación de combate aunque sólo sea para la defensa del contingente y todo apunta a que las revisiones del Pentágono y de la OTAN, ambas en curso, llamarán a mayores acciones ofensivas en las próximas semanas, lo que puede conllevar más bajas.
 
Es una desgracia para nuestros militares que tan bien sirven a su patria, pero si el presidente sintiera que eso le daría votos el 9-M, iría hasta allí para hacerse cuantas fotos fuesen necesarias. Lamentablemente, sus cálculos electoralistas podrían estar orientándole en la dirección contraria, salir pitando de Afganistán. Así contentaría a parte de sus aliados parlamentarios e intentaría movilizar el voto radical y de izquierdas que necesita vitalmente para continuar en el poder. Razonamiento legítimo, pero mezquino. Con los soldados españoles; con las tropas de la OTAN; con el pueblo afgano; y con nuestra seguridad.