¿Y Cuba cuándo?
por
Rafael L. Bardají,
28 de Febrero de 2011
(Publicado en La Gaceta, 28 de febrero de 2011)
Zapatero y sus ministros se han apuntado corriendo a apoyar el cambio que sacude el Norte de África y Oriente Medio. Tan de moda ellos y ellas, acaban de descubrir la moda de la libertad, retóricamente porque, como sabemos, poco hacen por ella. Que se lo digan a los españoles atrapados por la violencia de Gadaffi.
Pero la mejor prueba de que este gobierno sólo piensa en sí mismo y no en los demás la tenemos en su política hacia Cuba, una dictadura tan recelosa de cualquier cambio que no ha dudado en aliarse diplomáticamente con Muamar el Gaddafi frente a los libios que luchan por poner fin a su dictadura megalómana: el entusiasmo que ahora demuestra por la libertad y la democracia en el mundo islámico no se traslada a la isla caribeña. Lo que se dice apoyar en nuestros vecinos del Sur no encuentra traducción alguna frente aquel otro régimen totalitario y brutal.
Los cubanos anticastristas de dentro y fuera de la isla nunca han entendido el maridaje del gobierno socialista español con los Castro, sea el hermano que sea. Ni con quien ha estado ofreciendo el oxígeno económico al castrismo en los últimos años, Hugo Chávez. En Cuba las concesiones políticas españolas no han ablandado al régimen ni han liderado transición alguna. Al contrario, lo que estamos viendo es una bunquerización que no conduce más que a un tránsito más difícil.
Al castrismo le pasa lo que a los regímenes árabes que conocemos: que es obsoleto, cruel, y que tiene los días contados. Es sencillamente imposible que sobreviva en el Siglo XXI. Salvo que se le deje. Que es lo que intentó alimentar desde la UE Miguel Ángel Moratinos y ahoyar continua su sucesora Trinidad Jiménez.
Pero en Cuba las cosas también se mueven. A las Damas de Blanco se les empiezan a sumar otros grupos de disidentes y lo blogs, a pesar de la férrea censura, están que arden. Es el momento de que nuestros ojos también miren hacia La Habana. Algo se está cociendo allí y esta vez el gobierno debería estar con lo que viene, no con lo que se tiene que ir.
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