¿Vivo o muerto?

por Reuel Marc Gerecht, 28 de octubre de 2004

(Publicado en The Weekly Standard, del número del 1 al 8 de noviembre del 2004:
No esté tan seguro de que la guerra de Iraq ha hecho más fuerte a al Qaeda.
Volumen 010, número 08)
 
¿LA GUERRA de Iraq ha hecho más difícil la lucha de Norteamérica contra el fundamentalismo islámico?.  ¿Ha radicalizado la guerra el mundo musulmán más, haciendo más fácil para el al Qaeda de Osama bin Laden encontrar y reclutar guerreros suicida santos?. Puede que al Qaeda continúe siendo hoy, como escriben los siempre pensativos funcionarios del contraterrorismo de la administración Clinton Daniel Benjamín y Steve Simon, “un movimiento ideológico dinámico, parte de una insurrección global cada vez mayor [del fundamentalismo islámico]”. ¿Pero significa eso que la guerra en Iraq, ya fuera iniciada por razones obligadas y conocidas o no, ha acelerado la génesis de jihadistas que viven para matarnos?. Los constantes debates anónimos de fondo y filtraciones de soldados en ejercicio y retirados, funcionarios de inteligencia y diplomáticos, que han producido un amplio abanico de artículos en diarios y revistas que tachan la guerra de contraproductiva, sugieren ciertamente que muchos expertos ven la guerra como el propelente del bin Ladenismo.
 
El Senador John Kerry cree ciertamente que la guerra Iraq nos ha hecho estar menos seguros al incrementar exponencialmente las cifras de asesinos fundamentalistas islámicos. Haciéndose eco de los sentimientos, y a menudo del lenguaje del anterior Zar del contraterrorismo, Richard Clarke, el Senador nos ve emprender una guerra en Iraq que es “una absorbente distracción” de la guerra contra el terror y  “de la batalla contra nuestro mayor enemigo: Osama bin Laden y la red de al Qaeda”. Según el Senador, los fallos del presidente en Iraq nos han debilitado, no reforzado,  en la guerra contra el terrorismo. Esa es la cruda verdad. El presidente rehúsa reconocerlo. Pero los expertos en terrorismo de todo el mundo lo hacen”. A los ojos del Kerry, la ineptitud del Presidente Bush en Afganistán e Iraq ha permitido que al Qaeda se extienda, “con millones de militantes planificando y conspirando en 60 países, forjando relaciones nuevas con al menos veinte grupos fundamentalistas de Oriente Medio, África y Asia”.
 
Dejando a un lado si la guerra en Iraq es una distracción de la guerra contra el terror, ¿ahora Kerry, Clarke, y parece que muchos sino la mayoría de los periodistas al calor del terrorismo y sus fuentes oficiales, corrigen su irreflexiva premisa de que la guerra en Iraq ha movido a una generación nueva de fundamentalistas islámicos a atacar los Estados Unidos?. Probablemente no. Uno tiene que decir “probablemente”, puesto que la respuesta es empírica: No ha pasado suficiente tiempo desde marzo del 2003 como para que los académicos, periodistas y escritores viajen entre militantes islámicos para hacerse una idea exacta de lo que está ocurriendo realmente en las mezquitas y escuelas religiosas del conjunto de Oriente Medio y Europa - los dos escenarios de cultivo principales del jihadismo del 11 de Septiembre .
 
Llamativamente, se ha publicado poco trabajo de campaña en los bajos fondos y fábricas intelectuales de la militancia islámica desde la invasión de Iraq. Basta con echar la vista atrás, al iluminador ensayo pre-11 de Septiembre de Jeffrey Goldberg en el New York Times Magazine, acerca de la madraza de Haqqania,  a las afueras de Peshawar. Al director de la central de inteligencia George Tenet le encantó este artículo - que apareció bajo el titular 'Dentro de la Jihad University: La educación de un guerrero santo”--y lo recomendó con entusiasmo, según funcionarios de la CIA, al personal de Langley. La madraza de Haqqania fue la primera incubadora de la élite talibán de Afganistán.
¿Puede alguien recordar un artículo comparable acerca de las madrazas militantes de Pakistán posterior a marzo del 2003?. Hoy, estas instituciones pueden estar alumbrando una generación nueva y más violenta de guerreros santos afgano paquistaníes, pero en este momento, no lo sabemos. La información de la inteligencia paquistaní y de la prensa pakistaní ha sido históricamente poco fiable. Nuestro conocimiento del sistema de madrazas oficial y no oficial de Egipto, Arabia Saudí, o Yemen es aún más escaso. Y en Europa occidental, es probable que estemos sólo un poco mejor.
 
Incluso en Francia, donde hay múltiples instancias de policía competente e inteligencia nacional potencialmente muy intrusivas, el conocimiento de lo que transpira en las numerosas mezquitas semioficiales del país probablemente no esté reconfortando al Ministerio del Interior. Una de las principales razones por las que los ministros del interior han presionado durante años por la educación local de los imanes franceses de nacimiento, es que temen la influencia de clérigos militantes importados. También saben que una vez que los fundamentalistas entran en el núcleo de la comunidad musulmana francesa, es difícil monitorizar,  y muy difícil circunscribir, su influencia . A pesar de la omnipresente policía, Francia es una sociedad libre, y la mayoría de las mezquitas y asociaciones religiosas musulmanes son comunidades bastante herméticas, a menudo opacas, hasta para los esfuerzos inquisitivos del servicio de seguridad interna, la DST.
Nuestra ausencia de conocimiento es particularmente inquietante cuando miramos los grupos que han modelado operacional y filosóficamente al Qaeda. Estos son grupos cuyos miembros se consideran a sí mismos en primer lugar en guerra contra Estados Unidos, y solamente en segundo lugar, de estarlo, en guerra contra la occidentalización  de los dictadores musulmanes, que a menudo son apoyados por Estados Unidos. La lucha fundamentalista contra los déspotas locales - anatema de musulmanes como infieles por sus acciones y alianzas políticas - tiene décadas de antigüedad, y depreda el antiamericanismo contemporáneo de Oriente Medio y su corolario usual, el antisionismo. En realidad, no tenemos la certeza de si el grupo fundamentalista argelino, el GSPC (del francés Groupe Salafiste pour la prédication et le combat) se ha convertido en una organización más vibrante y seductora desde que unió fuerzas con al Qaeda a mediados de los 90. Incluso el enérgico juez contraterrorista francés Jean-Louis Bruguière no podría decir si los miembros del GSPC hicieron el agosto en Francia en septiembre del 2004. Igual que no podría decir qué tal les fue en septiembre 1998 o en septiembre del 2001. Cualquier funcionario de la DST que diga que el reclutamiento para el GSPC o para al Qaeda en Francia en cualquier año desde que al Qaeda estableciera una presencia significativa en Europa occidental en algún momento a finales de los 90, ha tocado fondo está tirándose un farol, mintiendo, o ambas cosas. Con toda probabilidad, las cifras son tan pequeñas que el único modo en que se podría saber es que el gerente del GSPC o de al Qaeda en un país europeo dado lo dijera. (Es posible que los arrestos de militantes musulmanes hechos en Europa desde el 11 de Septiembre hayan dado a los servicios de seguridad europeos una noción mejor de las cifras de las que hablamos, pero dada la naturaleza de la comunidad musulmana de Europa - una comunidad que vive ampliamente al margen de sus compatriotas no musulmanes - el elemento de la duda continúa siendo enorme).
 
Lo que por supuesto, plantea la cuestión: ¿Cómo diantre es posible que tantos funcionarios norteamericanos y periodistas puedan estar tan seguros de que Iraq ha hecho de al Qaeda una organización más fuerte, más mortal y más seductora?.
 
Para que conste: Es posible. Hay numerosos factores que entran en la elaboración de jihadistas musulmanes. Estos factores no son iguales para todos. La matriz intelectual de jóvenes musulmanes que viven y mueren para expresar su propia devoción a Dios y a su comunidad es seguramente una de las preguntas más oscuras, fascinantes y urgentes ante nosotros. El papel del ghulat - los que van más allá de las costumbres y prácticas aceptadas en la comunidad musulmana - no es nuevo en la historia islámica, aunque el componente parte de la mentalidad del guerrero santo de al Qaeda hoy es distinto en muchos sentidos de lo que llevamos visto entre los jihadistas chiíes radicales y los guerreros santos sunníes de hace apenas una generación. Pero la sugerencia de que la guerra de Iraq es la fuerza motriz en la creación de una nueva generación de terroristas fieles empequeñece todos los factores nacionales que llevan impulsando el fundamentalismo sunní desde la Primera Guerra Mundial.
 
Las dictaduras de Oriente Medio pasadas y presentes, y la dinámica cultural que arrastraron ha sido el catalizador de la militancia islámica en Oriente Medio (la situación es algo más compleja en las comunidades musulmanas de Europa, que generan cada vez más a sus militantes a partir de causas estrictamente europeas). ¿Podría ser la guerra de Iraq un factor que inclina a un proyecto de guerrero Santo hacia un jihadista convencido, deseoso de abandonar a su familia y morir por la causa?. Claro. Pero un gran arsenal de otros factores también entran en juego, causas que el presidente vitalicio de Egipto, Hosni Mubarak,  o el de Francia, Jacques Chirac, podrían preferir no discutir.
 
Lo que sabemos seguro: Al Qaeda nació y creció rápidamente en un momento en el que Estados Unidos ignoraba Afganistán, no estaba ocupando Iraq, y estaba comprometido con una negociación de las aspiraciones religiosas y nacionalistas palestinas mediante los Acuerdos de Oslo.  Sabemos que Osama bin Laden utilizó como campana de alarma la retirada norteamericana de Oriente Medio; que el momento decisivo para él, y quizá para su movimiento, fue la retirada “Black Hawk Down” de Somalia del Presidente Clinton.
 
Sabemos que Osama bin Laden, su número dos, Ayman al-Zawahiri, y otros miembros mucho más respetables de la comunidad musulmana sunní han pedido a la calle de Oriente Medio que se levantara contra los invasores norteamericanos infieles. Pero las calles, una vez más, han estado en su mayoría tranquilas (a pesar de los sondeos de opinión pagados por occidente que nos dicen hasta qué punto el musulmán medio odia a Estados Unidos ). En una revista, en el artículo de un periódico, tenemos una cita rápida de algún funcionario de inteligencia europeo que nos dice que al Qaeda ha sido revitalizada por la invasión norteamericana, pero no vemos ni oímos, al menos aún, a los funcionarios europeos y académicos responsables que de hecho visitan a las comunidades musulmanas de las que escriben, gritando sobre el diluvio radical de posguerra. (Y oiríamos a los europeos, particularmente a los franceses y a los alemanes, presionando frenéticamente con esto a los funcionarios y reporteros norteamericanos, pero todos parecen bastante reservados).
 
AHORA LO QUE estamos empezando a ver en Oriente: La guerra de Iraq ha convulsionado intelectualmente la región. La guerra y las declaraciones del Presidente Bush sobre la necesidad de mayor democracia en Oriente Medio han provocado en la región y en la influyente prensa árabe publicada en Londres un debate vibrante acerca de la democracia. Este debate se encuentra aún en pañales, pero el nivel del debate, y la altura a la que incluso la prensa controlada de las dictaduras se ha visto forzada a ponerse, son impresionantes.
 
Cualquiera que haya dedicado algo de tiempo a ver la televisión árabe sabe lo mucho que los canales satélite han intentado presentar a la resistencia iraquí como un asunto nacional y fraternal, aunque la gran mayoría de iraquíes - los kurdos y los árabes chiíes - no se han unido ni en acciones ni en simpatías a los árabes sunníes insurgentes. Esta idea no suena real, y los periodistas árabes y los profanos a menudo tienen problemas a la hora de  aproximarse cautelosamente a lo obvio - que la gran mayoría de iraquíes no ve la guerra como ilegal, inmoral, como una gran equivocación geoestratégica. Han comenzado un debate serio en la prensa árabe acerca de salvajismo de algunos de los insurgentes iraquíes, acerca de cómo matan más iraquíes que norteamericanos. Los atentados contra iglesias cristianas árabes y todas las decapitaciones han hecho pensar, incluso a los activistas islamistas.
 
Deacuerdo, es muy pronto para saber cómo acabará todo esto. Al final, particularmente si Estados Unidos se retira precipitadamente de Iraq, podemos descubrir que al Qaeda ha nacido de nuevo, sumamente más fuerte de lo que lo era antes. Puede que descubramos que la guerra de Iraq fue un acicate para al Qaeda - pero también para la extensión de la democracia por toda la región, que exterminará a los fundamentalista del bin Ladenismo, tan pronto como se permita a los fundamentalistas competir en las urnas. Puede que averigüemos que los árabes musulmanes no son tan monolíticos como Kerry o Richard Clarke piensan que son, y que el Egipto de Hosni Mubarak y la Arabia Saudí del príncipe Abdaláh siguen siendo los imanes reales de guerreros santos en el mundo musulmán. Puede que descubramos que la guerra de Iraq, mucho más que la derrota de los talibanes, fue el comienzo del fin de los regímenes que nos trajeron el 11 de Septiembre. Necesitamos tener paciencia. Es aún demasiado pronto para saberlo.

 
Reuel Marc Gerecht es residente del American Enterprise Institute y colaborador del The Weekly Standard.