Venezuela. ¿Amaba Chávez a los pobres?

por GEES, 11 de marzo de 2013

 ¡Quién no, si lo votaban, lo jaleaban y lo idolatraban!

¿Toda su política estaba enfocada a sacarlos de la pobreza, empeño en el que consiguió grandes logros? Eso es ya mucho más dudoso. Cierto que hay un acuerdo muy amplio al respecto, pero no parece que coincida con la realidad. A veces la mayoría se equivoca, o nos equivocamos, durante bastante tiempo, aunque no todos durante todo el tiempo.
 
La objeción más generalizada y obvia de los que discrepan del acuerdo, que entre los venezolanos lo mínimo que se puede decir es que se acerca bastante al cincuenta por ciento, incluyendo también a sectores pobres, es que haberles mejorado sus condiciones arruinando el país y apretando el gaznate de la gallina de los huevos de oro, el petróleo, es una triste ayuda que ya le está pasando factura al país, y mucho más que lo hará en el futuro próximo. Naturalmente, como siempre, para quien resultará más gravosa es para los más desfavorecidos. Por la combinación de saqueo e incompetencia, la producción de petróleo a lo largo de los 14 años de chavismo se ha contraído un 25%, pero las exportaciones han disminuido en un 50%, porque la política de vender el producto a precio de regalo en el territorio nacional, donde siempre ha sido muy barato, ha disparado el consumo. Ese incremento, unido al deterioro de las refinerías, ha obligado a enviar crudo a las americanas del Golfo de Méjico, para poder responder así a la demanda venezolana de gasolina. Los obstáculos a la inversión extranjera han bloqueado el desarrollo de las inmensas reservas del Orinoco, por poner un ejemplo. Todo esto en unos años de extraordinario boom petrolero, frenado por la crisis internacional que vivimos desde finales del 2008, que ha bajado los precios, pero manteniéndolos muy por encima de donde estaban antes de la guerra de Irak.
 
Las vacas flacas ya han llegado y el postchavismo no pondrá mantener la dilapidación de recursos que ha caracterizado a su fundador. Crispi, un importante político italiano que había sido secretario de Garibaldi, el héroe de la unificación, decía de su patrono que era "insuficiente a governare un villagio". Chávez hubiera arruinado un puesto de pipas, pero se reveló más que suficiente para hacerse con el poder mediante los votos y mantenerse luego con elecciones de las que no es muy razonable pensar que hayan sido limpias, dada su intensa labor de control de todos los resortes del Estado, su amplio menú de coacciones y el amordazamiento de la archiinsultada oposición. Ha tenido la astucia de no forzar la voluntad popular hasta esas mayorías de más del 90% que tanto gustan a los dictadores manifiestos. Hasta perdió en 2007 por unas décimas un referendo para reforzar sus poderes. Pero lo que hizo con las listas de firmantes que le obligaron en 2004 –cuando consideró que lo tenía todo atado y bien atado– a convocar un referéndum revocatorio –confirmatorio, para sus partidarios– da la medida de la fiabilidad de sus consultas: las hizo públicas y estudios posteriores demostraron una bajada de rentas personales de los firmantes, en pleno crecimiento de la riqueza nacional debido al boom petrolero.