Una opinión minoritaria. Atacar el debate radiofónico

por Walter Williams, 19 de octubre de 2007

Los medios informativos importantes ya no tienen el monopolio del que disfrutaron una vez. El modo en que millones se enteran de sus noticias y análisis informativos es a través del debate radiofónico. El programa de Rush Limbaugh se encuentra a la cabeza con diferencia de la radio, emitido en más de 650 emisoras y seguido por alrededor de 20 millones de personas cada semana. Como colaborador ocasional de Rush, y siendo profesor, veo el programa como mi gran aula, pero aprendo mucho también.

A lo largo del paso de alrededor de 20 años, Rush ha sido atacado desde cada variante de la izquierda, como sería alguien que desposa incondicionalmente los principios fundacionales de nuestra nación -- propiedad privada, estado de derecho y gobierno limitado. Lo que ha hecho a Rush así de eficaz con este mensaje ha sido su capacidad para explicar las cosas, y plantear preguntas, de una manera que el ciudadano medio puede comprender e identificarse, y hacerlo con una dosis de humor. El humor genera histerismo entre los izquierdistas que quieren, que su agenda intervencionista sea tomada en serio.

El programa de Rush, así como los programas de tantos de sus competidores, ha puesto fin a gran parte del aislamiento entre los americanos. Por ejemplo, si usted está contra la discriminación positiva racial, se le hará sentir como un racista por parte de los medios de referencia. Con el ascenso del debate radiofónico, la gente descubrió que no estaba sola y que estar en contra de las cuotas raciales no convierte a uno en racista. De esta manera, el debate radiofónico ha sido una dolorosa espina en el costado de aquellos cuya agenda es controlar las noticias y el debate como medio de controlar nuestras vidas. Este es el motivo de que la agenda prioritaria de los izquierdistas sea atacar el debate radiofónico, y su mayor objetivo es Rush Limbaugh.

El último ataque de la izquierda alega que Rush aludió a nuestros efectivos que discrepan con nuestra política en Oriente Medio, como 'soldados de pega' La verdad del asunto es que Rush se refería a personas como Jesse Macbeth, que se convirtió en el símbolo del movimiento pacifista y anti-militar. Macbeth se hizo pasar por Ranger del ejército y como condecorado del Purple Heart. Dijo que participó en grotescos crímenes de guerra con otros soldados norteamericanos en Irak y Afganistán. Una investigación demostró que ninguna de sus declaraciones era cierta. No era Ranger del ejército ni condecorado del Purple Heart, y no sirvió en Irak ni Afganistán. En la realidad, fue expulsado del ejército tras 44 días de instrucción.

El pasado mes de septiembre Macbeth será condenado a cinco meses de prisión y tres años de libertad condicional por falsificar una instancia del Departamento de Asuntos del Veterano y su historial de licenciatura del ejército. Macbeth, idolatrado por el movimiento pacifista, es verdaderamente una persona despreciable. En un vídeo traducido al árabe para su consumo en Oriente Medio, decía, 'Quemábamos sus cadáveres… colgamos sus cadáveres de las bajantes de la mezquita”.
 
La falsa alteración del historial de uno como soldado ha pasado a estar tan extendida que el Congreso decretó la Ley de Valor Robado de 2005 para procesar a las personas que se hacen pasar por veteranos. En la práctica, una información de Charles Gibson el 29 de septiembre en ABC News realizaba un descubierto de personas como Macbeth, y eran llamadas 'héroes de guerra de pega'.
 
Los miembros del Congreso que están atacando a Limbaugh conocen todo esto, pero confían en que el americano medio no lo conozca, de modo que puedan rasgarse las vestiduras. Atacando a Limbaugh, esperan insuflar cierta vida a la Doctrina de Justicia, que fue derogada mediante votación unánime por la Comisión Federal de Comunicaciones en 1987. La doctrina, afirmaba la FCC, “restringe la libertad periodística de los locutores y en la práctica inhibe la presentación de materias controvertidas de importancia pública en detrimento del público y la degradación de la prerrogativa editorial de los periodistas de difusión'.
 
El Senador Harry Reid, D-Nev., está encabezando la carga de falsificación del comentario de los soldados de palo de Limbaugh. En cuestión de unas semanas, yo publicaré una columna sobre congresistas falsos y Harry Reid y cerca de 500 de sus colegas se encontrarán entre ellos.

 
 
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