Una dimensión positiva de la campaña de Irak

por Walid Phares, 10 de abril de 2008

(Publicado en Policy Briefing, 1 de abril de 2008)

El examen del presidente Bush del 27 de marzo sobre el avance de la guerra en Irak plantea dimensiones estratégicas importantes que exigen mayor atención por parte de la opinión pública y los sectores de la defensa y la seguridad nacional. Los principios anunciados por el presidente con respecto a la medida del éxito y los riesgos del fracaso en el campo de batalla iraquí constituyen una serie de componentes de lo que yo acuñaría como la próxima etapa en la confrontación contra las fuerzas del terror en la región.

El éxito del incremento
 
El incremento militar 2007-2008 ejecutado en partes significativas de Irak en la práctica ha negado a entidades terroristas como Al-Qaeda en Irak o el Ejército de Mahdi la capacidad de alcanzar sus objetivos. El incremento ha debilitado la capacidad de Al-Qaeda de alcanzar lo que perciben como un potencial 'emirato' en el triángulo sunita. Además, ser incapaz de reconstruir un enclave tipo Faluya en alguna parte supone una derrota para Al-Qaeda en Irak, al margen de su capacidad de golpear zonas urbanas y asesinar a líderes prominentes.
 
De igual manera, los recientes éxitos en la lucha contra las milicias pro-iraníes, como el Ejército del Mahdi o las demás fuerzas entrenadas por los Pasdarán, constituyen una victoria relativa -- por ser temporal - sobre la República Islámica y sus esfuerzos por expandir el control directo sobre el Irak chiíta. La influencia política iraní y la Inteligencia están ciertamente presentes en las instituciones y la vida pública del país. Pero el objetivo iraní específico de dar lugar a enclaves al margen del estado, además de influencia política, ha fracasado hasta la fecha.
 
A pesar de estos éxitos, el Presidente dejaba claro que estos avances pueden verse invertidos si se implementa desde Washington el abandono de la misión en Irak.
 
Crecimiento positivo en Irak
 
El presidente Bush también observaba acertadamente el reciente refuerzo de las fuerzas de seguridad iraquíes y la sociedad civil. Las fuerzas armadas iraquíes están creciendo realmente, aunque no hasta el nivel óptimo necesario. El crecimiento es indicativo de progreso, pero un abandono súbito de las fuerzas de seguridad iraquíes conduciría a su colapso y al control de la mayor parte de sus unidades por parte de los enemigos del terror.
 
La sociedad civil en Irak también muestra cada vez más señales de avance significativo. La eliminación del régimen de Saddam y la creciente resistencia localizada a Al-Qaeda y el régimen iraní han proporcionado 'espacio' para que surjan nuevas fuerzas sociales y políticas. Como observaba correctamente el presidente: '[Los iraquíes] están intentando construir una democracia moderna sobre los escombros de tres décadas de tiranía, en una región del mundo que viene siendo hostil a la libertad. Y lo están haciendo mientras son objeto de ataques por parte de una de las redes terroristas más brutales de la historia'. En realidad es a través de ese prisma que deberíamos definir la lucha pro-democracia en Irak. Hay más fuerzas democráticas en Irak hoy que en el 2003.
 
Advertencia al eje
 
En defensa de la emergente democracia en Irak, el Presidente también realizaba una advertencia clara -- aunque corta y no explicada en su totalidad -- a los regímenes sirio e iraní, exigiendo que dejen de entrometerse en los asuntos internos de Irak y de apoyar el flujo del terror a lo largo de las fronteras. Sus declaraciones incluyeron un buen número de elementos valiosos. En primer lugar, era importante que el presidente de los Estados Unidos definiera a los gobernantes de Irán y Siria como 'regímenes' y no como 'gobierno': una señal clara de que estas fuerzas están en el poder en contra de la voluntad de sus pueblos. En segundo, es importante aclarar que la administración no tiene ningún interés en abandonar Irak a través de realizar concesiones a los ayatolás y el Baaz sirio. A pesar de las voces políticas dentro del estamento de Washington que instan a 'conversaciones' con los dos regímenes, es crucial en el caso del gobierno norteamericano enviar un mensaje a los dictadores de estos dos países de que su apoyo al terror es conocido, y de que será tratado. Sin un mensaje así a los Pasdarán, el servicio sirio de Inteligencia y Hezbolá, sería ingenuo hablar de “progreso” en Irak.
 
Abandono igual a catástrofe
 
Igualmente necesario es indicar que el abandono precipitado del campo de batalla iraquí provocaría una catástrofe -- no solamente en Irak, sino también por toda la región y hasta en Estados Unidos. La descripción por parte del presidente Bush de las ramificaciones de una 'retirada' es precisa. En la práctica, las fuerzas democráticas iraquíes serían diezmadas en primera instancia. En segundo, las fuerzas armadas iraquíes colapsarían y se dividirían. En tercero, cualquier cosa lograda en términos de consenso nacional volaría, las divisiones sectarias profundizarían, y Al-Qaeda ampliaría su influencia en el triángulo sunita e Irán expandiría su control en las zonas chiítas. Las bases de Al-Qaeda se convertirían en trampolín de las operaciones en la región y a ultramar, incluyendo contra el continente norteamericano. Los avances iraníes en Irak generarían peligrosos cambios de poder en la región y más allá.
 
Sociedad estratégica con Irak
 
El anuncio por del presidente de un probable tratado de 'sociedad' entre Estados Unidos e Irak se encuentra en línea con la próxima etapa de la confrontación con las fuerzas terroristas en la región e internacionalmente. Esta cooperación estratégica sería decidida por ambos 'socios', y sería modificada libremente por Washington y Bagdad. Esta es la respuesta apropiada a la amenaza planteada por Al-Qaeda y el eje sirio-iraní. El concepto de Irak como aliado en la guerra contra el terror es el objetivo final -- y debería haberlo sido desde el principio -- de la política norteamericana y de los intereses nacionales iraquíes. Mientras las fuerzas iraquíes avanzan a primera línea, las fuerzas americanas y de la coalición no deberían quedarse rezagadas combatiendo a nuestro enemigo mutuo.
 
Conclusión
 
En respuesta a sus críticos, el Presidente argumentó que 'Si los intereses estratégicos de América no se encuentran en Irak, punto de convergencia de las dos amenazas gemelas de Irán y Al-Qaida, la nación que el representante de Osama bin Laden llama la ubicación de la mayor batalla, el país en el corazón de la región más volátil del planeta, entonces, ¿dónde se encuentran?' Al contrario que en Haití o Bosnia, donde las intervenciones estaban diseñadas para zanjar una crisis interna específica, la campaña en Irak es una piedra angular en la batalla contra fuerzas externas por toda la región.


 

 
 
El Dr. Walid Phares es un experto en terrorismo, fundamentalismo islámico y movimientos yihadistas. Es miembro decano de la Fundación de la Defensa de las Democracias y escribe en publicaciones especializadas como Global Affairs, Middle East Quarterly, and Journal of South Asian and Middle East Studies además de para diversos periódicos de renombre mundial y de opinar para medios como CNN, MSNBC, NBC, CBS, ABC, PBS y BBC.