Un verano caliente por cortesía sirio-iraní

por Walid Phares, 31 de mayo de 2007

La segunda etapa de esta ofensiva de primavera-verano es introducir a elementos de Jund al Sham (otra filial de al Qaeda) en el campamento palestino de Miyeh-Miyeh, situado al sur, cerca de Sidón, con el objetivo de abrir un segundo frente para el grupo A, el de los salafistas, contra las mismas fuerzas armadas libanesas.
 
La gran ofensiva de primavera ya ha empezado, en el Líbano. El plan es arrastrar al ejército libanés a combates marginales - pero caros - con un grupo A, formado por salafistas en concierto con Al Qaeda, mientras el grupo B, formado por las milicias pro-sirias y Hezbolá, se prepara para la etapa siguiente, probablemente una ofensiva que veremos a lo largo del verano.
 
Entre los analistas del terrorismo en el Líbano -- incluyendo los del gobierno libanés y la Revolución de los Cedros -hay quórum en torno a que a diversos elementos del servicio sirio de Inteligencia - el Mukhabarat - les ha sido encargado instigar o iniciar una batalla en Trípoli entre Fatáh al Islam y el ejército libanés, con la esperanza de que diversas unidades del ejército libanés desistan, y la lucha palestino-libanesa se extienda.
 
La segunda etapa de esta ofensiva de primavera-verano es introducir a elementos de Jund al Sham (otra filial de al Qaeda) en el campamento palestino de Miyeh-Miyeh, situado al sur, cerca de Sidón, con el objetivo de abrir un segundo frente para el grupo A, el de los salafistas, contra las mismas fuerzas armadas libanesas.
 
Finalmente, los iraníes y los sirios esperan ver a las fuerzas armadas libanesas atascadas en la lucha en múltiples enclaves desde Trípoli hasta Sidón, y quizá hasta [el Valle de] la Bekaa.
 
Este plan terrorista tiene como fin agotar a las fuerzas operativas del ejército libanés obligando al ejército a enfrentar a las fuerzas enemigas en múltiples ubicaciones.
 
Tal situación agotará con rapidez la munición de las fuerzas regulares y presionará peligrosamente a las fuerzas libanesas.
 
Consciente de que 10.000 soldados de las fuerzas armadas libanesas ya están desplegados al sur del río Litani con el fin de implementar la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU junto con las fuerzas de la UNIFIL (Fuerza Interina de Naciones Unidas en el Líbano), la estrategia de Siria y Hezbolá ha movido ya a los jihadistas salafistas hacia el objetivo de dispersar y dividir a las fuerzas libanesas por el territorio libanés. A largo plazo, la idea es “matar' el mando central del ejército libanés y evitar que se refuerce mediante sus propios efectivos en la reserva.
 
A comienzos del verano, el grupo B - compuesto de Hezbolá y otras milicias pro-sirias - se unirá a la refriega contra el gobierno libanés y ganará terreno en Beirut y por todo el resto del país.
 
De ahí que la confrontación del ejército libanés contra al Qaeda en Trípoli - y en Sidón, conforme avance el verano - deba tomarse en consideración como los preparativos del grupo de Hezbolá y las milicias, abriendo camino a las acciones futuras.
Además, en lo que respecta a Hezbolá, muchos soldados del ejército libanés se encuentran bajo la influencia de (o el miedo a) la milicia de respaldo iraní.
 
En suma, lo que estamos viendo hoy no es sino al ejército libanés plantando cara a al Qaeda en un primer frente norte. Los soldados libaneses disponen de poco equipamiento, y es probable que pronto tengan que enfrentar a elementos de Bin Laden en el sur.
 
Nuestra estimación es que la comunidad internacional (incluyendo a Estados Unidos) tiene que disponer un plan de emergencia de asistencia estratégica al gobierno libanés ya, incluyendo contra el grupo de los salafistas. Y debe esperar ataques del grupo B - Hezbolá y las milicias chi’íes - en un futuro muy próximo.
 
Sí, las tropas libanesas, con sus M16, transportes de tropas M113 y tanques M48 desfasados, están mostrando valor contra los terroristas más letales en la faz de la Tierra. Pero el valor por sí solo no es suficiente.
 
Washington tiene que actuar con rapidez para permitir que el gobierno libanés logre lo siguiente:
 
·          Contener a los terroristas en la zona de Trípoli.
 
·          Contener a los terroristas en la zona de Miyeh-Miyeh.
 
·          Reagrupar a las fuerzas centrales del ejército libanés para proteger al gobierno y la Revolución de los Cedros de una ofensiva potencial de Hezbolá este verano.
 
·          Integrar un plan bajo la resolución del Consejo 1559 y la 1701 para desarmar por fin a las milicias y defender las fronteras frente a Siria.

 
 
El Dr. Walid Phares es un experto en terrorismo, fundamentalismo islámico y movimientos yihadistas. Es miembro decano de la Fundación de la Defensa de las Democracias y escribe en publicaciones especializadas como Global Affairs, Middle East Quarterly, and Journal of South Asian and Middle East Studies además de para diversos periódicos de renombre mundial y de opinar para medios como CNN, MSNBC, NBC, CBS, ABC, PBS y BBC.