Taiwán debe estar en la ONU

por Gerardo del Caz, 28 de septiembre de 2007

Taiwán no es miembro de Naciones Unidas y tampoco participa en organizaciones como UNICEF o  la Organización Mundial de la Salud. La razón es muy sencilla: la oposición frontal de China que, aún hoy, considera a la isla de Taiwán como una provincia rebelde. 
 
Durante los últimos 15 años los diferentes Gobiernos de la isla han solicitado su inclusión en las Naciones Unidas en calidad de observador y han pedido formalmente una comisión que estudie la posibilidad de adquirir la condición de miembro de la organización. Todos los años la Asamblea General vota contra esta propuesta, por la imposibilidad de prosperar al ser China miembro permanente del Consejo de Seguridad (o sea, con derecho a veto).
 
Este año Chen Shui-Bian, el Primer Ministro taiwanés, decidió ir a por todas y el 19 de julio solicito formalmente por escrito al Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, el ingreso de Taiwán en la Asamblea General como miembro de pleno derecho. El Secretario, en lugar de reenviar la solicitud al Consejo de Seguridad como se indica en el procedimiento de admisión, devolvió la carta a la delegación taiwanesa. La excusa fue la resolución 2758 de 1971 por la que la República Popular China accedía a la representación que antes poseía la República de China (o sea, Taiwán) y en base a la cual Ban Ki-Moon hizo la observación de que “para Naciones Unidas, Taiwán es parte de China”.
 
La interpretación de Ban Ki-Moon va mucho más allá de la resolución 2758 cuya redacción era deliberadamente ambigua pues en ella no aparece la palabra Taiwán y no se cierra la puerta a que la isla pueda tener una representación en la Organización. Pero es que, además, no le corresponde al Secretario General, sino a la Asamblea interpretar las resoluciones de la ONU.
 
La realidad es que, por primera vez, Taiwán presenta su candidatura bajo este nombre y no el de la “República de China”. Además, la solicitud puede continuarse mediante la convocatoria de un referéndum el próximo 2008 en fechas cercanas a los Juegos Olímpicos. Pekín ya advirtió que una convocatoria electoral sobre la independencia significaría la guerra e incluso aprobó una ley para ello pero, ¿será China capaz de iniciar un conflicto armado sobre una democracia cuando los ojos del mundo están observando?
 
Taiwán ya ha sido un miembro de pleno derecho en organismos internacionales. Fue miembro fundador de Naciones Unidas en 1945 y está presente en organismos como la Organización Mundial del Comercio o el foro de cooperación Asia-Pacífico (APEC). Con respecto a China, nunca ha sido una provincia o parte del Gobierno de la República Popular China y su transformación en los últimos años ha sido espectacular hasta convertirse en un próspero estado democrático en contraste con China. Taiwán es hoy la decimosexta economía mundial, tiene una renta per capita de 16.000 dólares y una de las mayores reservas de divisas del mundo.
 
En definitiva, Taiwán podría ser un miembro perfectamente válido para Naciones Unidas. Democrático, próspero, desarrollado y que podría
servir como modelo para otros países cercanos. Por ejemplo para la propia China (Fig. 1)

 
 Fig. 1: Comparativa de China y Taiwán
 
 
 

 
 
 
Extensión Territorial
36.288 km2
9.600.000 km2
Población
22,42 mill
1.300 mill
Tipo de Gobierno
Democracia
Dictadura comunista
Condición de derechos humanos1
1,5/7 (libre) 
6,5/7 (no libre)
PIB per capita (dólares)
15.876
870
Comercio exterior (mil mill. dólar)
230
510
Reserva de divisas (mil mill. dólar)
132,9
233,8
Deuda externa (mill. dólar)
34,3
170.100
Competitividad de desarrollo mundial2
7/75
39/75
Clima de inversiones3
5/50
21/50
Patentes registradas en EEUU
5.371
195
 
1 Freedom House: Encuesta anual de derechos políticos y libertades (sobre 7 puntos y 1,0 es el más libre)
2 Foro económico mundial
3 Business Environment Risk Intelligent

Para desgracia de Taiwán y de Naciones Unidas, los valores morales se sacrifican muchas veces ante intereses económicos y políticos. Ni Estados Unidos, Europa o Japón apoyan la candidatura de Taiwán con la finalidad de no incomodar a China que, gracias a su cada más sólida posición en la economía mundial, no tiene ningún tipo de presión para buscar un acuerdo político sobre la situación de Taiwán. Los principios morales que, hace pocos años, dieron a Timor Este la representatividad en Naciones Unidas, no se aplican en este caso ante la oposición frontal de China y la necesidad de no alterar el frágil equilibrio geoestratégico de Asia oriental.
 
Además, China utiliza su poder económico y su influencia política para aislar progresivamente a Taiwán mediante las amenazas y la coacción a la apenas docena de países que aún reconocen su existencia. Como dijo hace pocos meses un representante chino “la situación de Taiwán se resolverá como una fruta madura que cae del árbol”.
 
Naciones Unidas, una organización que nació con la idea de promover la paz y el entendimiento en el planeta, deja sin voz, a instancias de un país poderoso e importante pero autoritario y sin libertades, a más de 20 millones de taiwaneses que, si algo han demostrado, es su determinación a defender la libertad y la democracia.
 
En las Naciones Unidas ya hay demasiadas dictaduras y no es bueno que una democracia se quede a sus puertas

 
 
Gerardo del Caz es Analista de Política Internacional, especialista en temas de seguridad y desarrollo en Asia.