Sudán. Clooney y Sudán

por GEES, 21 de marzo de 2012

Es actor, es famoso y además lucha por una buena causa. George Clooney está convencido de haber encontrado las evidencias que demuestran que el gobierno sudanés está matando a sus propios ciudadanos. Ha sido gracias al proyecto Satellite Sentinel, en el que colaboran otros activistas y organizaciones, con el que se han obtenido una serie de imágenes por satélite - que ellos mismos han interpretado - y que podrían confirmar una serie de crímenes contra la humanidad en las Montañas Nuba, en el estado sudanés de Kordofán del Sur.

Seguramente estén en lo cierto puesto que el presidente de Sudán es reincidente, y porque desde hace casi un año suenan las alarmas allí y en otras dos regiones sudanesas más, sin olvidar a Darfur. Y es loable que el actor quiera llamar la atención sobre lo que pasa en este rincón del planeta y tantas veces olvidado. Nadie duda de sus buenas intenciones pero ¿es ético lo que está haciendo? ¿Está ayudando realmente a los sudaneses actuando de esta manera?

Es el primer proyecto de esta naturaleza que existe, en el que una corporación privada vigila o ¿espía? a un gobierno extranjero, violando presumiblemente su soberanía y su espacio aéreo. Son pioneros y por lo tanto no existen reglas establecidas ni leyes que cumplir dentro de esa nebulosa que es el derecho internacional. A diferencia de los gobiernos que han utilizado las imágenes de satélites desde hace décadas, manteniéndolas confidenciales y utilizándolas sólo por motivos de seguridad nacional, Clooney y su entramado no piensan rendir cuentas ante nadie. Aunque luego ellos sí piden el cumplimiento de la Convención de Ginebra y los dictámenes de la Corte Penal Internacional.

Como ellos actúan la mayoría de los organismos o instituciones no gubernamentales que han proliferado en los últimos años en áreas como la cooperación, el desarrollo, y la ayuda humanitaria. Cuentan con medios propios para ejercer un poder cada vez mayor que a veces va más allá de la estructura de los estados, aunque su eficacia es desigual. Aspiran a imponer sus intereses particulares muchas veces interfiriendo en las actividades de otras organizaciones, o de los propios estados. Desarrollan sus propias normas y a veces incluso proceden de forma irresponsable, pero se escudan en que actúan como “conciencia global”. Así no hacen más democrática la política mundial.

A diferencia de lo que pretendía Clooney, su arresto ante la embajada de Sudán en Washington no ha despertado el interés de la opinión pública por Sudán y sus problemas, sino que ha aumentado el número de fans del actor. Y como otros, ha reducido la compleja realidad de Sudán a buenos y malos, olvidando los aspectos históricos y políticos, y los matices necesarios. La próxima vez que cargue contra su admirado Obama, acusado dentro de su propio país de inacción frente a los acontecimientos en Sudán, a pesar de comprometerse con el país durante su campaña electoral de 2008. ¿Hará lo mismo esta vez, o se llevará a Clooney a los mítines?