Soledad espléndida

por Rafael L. Bardají, 12 de diciembre de 2011

(Publicado en La Gaceta, 12 de diciembre de 2011)
 
El Reino Unido ha elegido quedarse fuera del pacto "merkozy", impuesto al resto de los miembros de la UE tras el euroregatón del jueves y viernes pasado. Muchos lo han criticado. Unos porque sin Londres, Europa es más débil por fuerza; otros porque temen que si Europa sale adelante, sea el Reino Unido quien vea mermado su poder. Es el miedo a la soledad.
 
Y, sin embargo, David Cameron ha hecho lo correcto. La UE de hoy ha dejado de ser un concierto de naciones democráticas para pasar a ser una extensión del poder de Alemania secundada por París, de momento. La fractura continental versus el mundo anglosajón no puede ser más profunda y el temor a un superestado que en todo se entrometa, más fuerte que nunca. Los británicos, con buen criterio, han optado por defender su soberanía al precio de quedarse fuera. Pero sólo así pueden garantizarse que su economía, sobre todo en sus aspectos financieros, podrá recuperarse.
 
El resto no sólo han entregado su futuro a Berlín, sino que lo han hecho como un acto de fe. Pasarán meses antes de que lo acordado se ponga en prácticas un peor, no está nada claro que ese pelotón de 26 se vaya a sostener en ese tiempo y la unión fiscal estructurada por el euro grupo se quede en 12, 9 o mes países. En ese momento muchos se preguntarán s no hubiera sido mejor apoyar al Reino Unido.
 
Esta UE posterior al 9 de diciembre ya no es lo que era. Sus poderes formales no coinciden más con los poderes reales y no actuar en consecuencia es un error que pagaremos más pronto que tarde. Actuar por miedo, a quedarse solo, a no contar con alternativas ni planes B, es mal consejero. ¿Es la Europa que podemos tener, la Europa que queremos? ¿Qué hacer, si no? con apaños como hasta ahora sólo posponemos lo inevitable, pero poco más.