Solbes y Puxeu se ríen de los españoles

por José María Rotellar, 19 de diciembre de 2007

(Publicado en el Suplemento Ideas de Libertad Digital, el 18 de diciembre de 2007)

 
Antes querían hablar de economía, y sacaban pecho al comentar los datos económicos. Ahora ya no: pasan de puntillas sobre la materia o, en caso de no poder hacerlo, buscan responsables externos.
 
Se mire como se mire, los últimos datos no son positivos para nuestra economía:
 
- En el tercer trimestre, la tasa de paro ha vuelto a superar el 8%.
 
- La tasa interanual de paro registrado aumenta mes a mes.
 
- La tasa interanual de desempleo entre extranjeros crece en torno al 30%.
 
- Cae la confianza de los consumidores.
 
- Aumentan los niveles de endeudamiento familiar.
 
- El Euribor asciende de manera vertiginosa y estrangula las economías domésticas.
 
- La competitividad y la productividad siguen por los suelos, mientras se agranda el déficit exterior, que se aproxima al 10% del PIB.
 
- Ya no se converge con Europa, sino que, en términos reales, se diverge de ella.
 
- La OCDE revisa en dos décimas sus previsiones sobre el crecimiento de la economía española, para dejarlo en el 2,5%. ¡Ocho décimas menos que el dato empleado para la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado!
 
- La inflación se dispara y, por consiguiente, cae el poder adquisitivo de los españoles.
 
¿Y qué hace el Gobierno ante esto? Nada. O mejor dicho, nada bueno: reparte cheques electoralistas y se ríe de los españoles.
 
Sí, se ríe de los españoles. Veamos dos ejemplos recientes.
 
El Sr. Puxeu, secretario general de Agricultura y Alimentación, presentó la semana pasada una campaña de promoción del consumo de conejo. Pues bien, en dicho animalito encontró la coartada perfecta para liberar al Gobierno de su responsabilidad por el hecho de que España sea el fundador de la moneda única con mayores índices de inflación.
 
Estos intervencionistas, que te dicen qué (no) puedes fumar o beber, no pueden permitir que comamos lo que nos plazca en las próximas fiestas navideñas. Así que se han sacado de la chistera un nuevo conejo (nunca mejor dicho).
 
¿Quién tiene la culpa de que la inflación sea un punto más alta en España que en la Zona Euro? ¿Quién es el responsable de que España no cumpla hoy el requisito de estabilidad de precios que se fijó como requisito para ingresar en la Unión Monetaria? Muy sencillo, nos lo ha dicho Puxeu: ¡los españoles! Y es que sólo a nosotros se nos ocurre querer comer lo mejor posible dentro de nuestra capacidad, muy mermada tras casi cuatro años de gestión socialista.
 
El insuperable alto cargo del Gobierno lo expresó con claridad: 'Si todos vamos a comprar pularda, y además tiene que ser francesa, luego no digamos que el precio de la carne blanca es muy caro. La oferta es muy amplia. La concentración en unos productos determinados provoca distorsiones en estas fechas navideñas'; y a continuación exhortó a los españoles a sustituir el cochinillo, o el cordero, o lo que les pete comer, por el conejo.
 
El Sr. Solbes no ha querido ser menos que el Sr. Puxeu y nos ha brindado su teoría sobre la inflación que padecemos, quizá con la intención de postularse al Nobel de Economía (según está el de la Paz, quién sabe, a lo mejor hasta lo consigue).
 
¿Quién es, según el Sr. Solbes, el responsable de la inflación española? Pues... ¡los españoles! Eso es coherencia en un equipo de gobierno. No servirán para otra cosa, pero a la hora de eludir responsabilidades y cargar el muerto a los demás se compenetran mejor que Corbalán e Iturriaga en aquellos memorables contraataques del Madrid de baloncesto de los años 80.
 
Solbes nos está llamando tontos, además de manirrotos e inconscientes. Dice que el aumento de la inflación se debe a que en nuestro país 'no se ha interiorizado bien el euro', y pone un ejemplo: mucha gente se toma dos cafés, que valen dos euros cada uno (menos los que se toma Zapatero: esos cuestan 80 céntimos), paga con un billete de cinco y el euro sobrante lo deja de propina.
 
¡Pues claro! Como los españoles llegan holgados a fin de mes, dejan siempre una propina del 25% cuando se toman un cafelito. El caso es que los camareros no ven por ningún lado ese porrón de euros, de ahí que estén buscando dónde está el agujero del bote.
 
Cuánta desfachatez. Cuánta mofa hacia todas esas personas que se levantan a las seis de la mañana y trabajan muy duro durante todo el día para hacer frente a las facturas, la hipoteca y la alimentación de la familia. Cuánto escarnio de las dificultades de los contribuyentes para llegar a fin de mes.
 
¿Es muy inflacionista la pensionista que, en el supermercado, compró delante de mí las patatas por unidades en lugar de al peso porque ha perdido poder adquisitivo desde que se inició la legislatura socialista? ¿Es muy inflacionista el padre de familia que ve cómo sube su cuota hipotecaria y cumple con sus compromisos... pagándolos como puede? ¿Son muy inflacionistas los trabajadores, que ven cómo sus salarios reales se han reducido escandalosamente?
 
Los españoles sabían de la enorme ineptitud del Gobierno socialista. Sabían que Solbes se está mimetizando con sus vacuos compañeros de gabinete y que está a punto de desbancar a Solchaga como el peor ministro de Economía de la democracia. Sabían todo eso y lo llevaban mal que bien, en el mejor de los casos; pero lo que les resulta intolerable es que encima se rían de ellos.
 
¿Qué van a comer los miembros del Gobierno en estas fiestas? ¿Cuántos cafés pagan? ¿Dónde los toman? ¿Qué propinas dejan? Los españoles merecen ser respetados por Solbes y compañía, aunque sólo fuera porque son los que les pagan el sueldo.