¡Solbes, dimisión!

por José María Rotellar, 27 de septiembre de 2007

Entre lo patético y lo carente de rigurosidad deambula el Vicepresidente del Gobierno a lo largo de la presente legislatura que ya finaliza. Elevado a los altares de la profesionalidad por la prensa al ser comparado con sus compañeros de gabinete, él se lo ha creído. Sin embargo, Solbes acumula en su debe graves responsabilidades en materia económica.
 
Ha sido él quien con su complicidad ha otorgado el marchamo de sensatez a la política del gobierno en distintos ámbitos de la economía, para ceder después. El juego siempre ha sido el mismo: policía bueno y policía malo, papel, este último -en el espectro zapateril-, que ocupa el Vicepresidente mientras encarna el de profesional celoso de la caja que heredó y que nada ha hecho por ampliar.
 
Bajo su mandato y sin su oposición real, ya que si hubiese sido enérgica habría dimitido hace mucho tiempo, han acontecido en España multitud de acontecimientos económicos, financieros y empresariales que son para sonrojar a la persona más pálida que podamos imaginar. Repasemos.
 
·         Se aprovechó un cambio en la metodología de la contabilidad nacional para retocar las cuentas de los ejercicios del gobierno del Partido Popular, con el presunto objetivo de eliminar el primer superávit que tuvieron las cuentas públicas para atribuirle al PSOE ese mérito. Presunto objetivo pueril, procedimiento grave.
·         Instalaron en Banco de España a un personaje muy marcado políticamente, tanto que dimitió de su Secretaría de Estado para pasar a ser primero Consejero de la antigua entidad emisora y después Gobernador. Para ello, dimitió el Sr. Segura -recolocado en la CNMV, que terminó presidiendo-, que dejó su puesto libre en Banco de España para que lo ocupase el Sr. Fernández Ordóñez.
·         El Gobierno llevó al límite toda posibilidad de intervención en la vida empresarial en el episodio de la OPA a Endesa. Intentó que -vaya usted a saber por qué, o quizás sí lo imaginemos bien- Gas Natural se quedase con la eléctrica a precio de saldo, dos tercios sufragado por acciones. Una vez que fracasó, gracias a la defensa que Manuel Pizarro hizo del valor de la empresa para los accionistas -cosa que nunca le perdonarán, hasta el punto de haber sufrido pasajes extraños de supuesto seguimiento por miembros de la benemérita y agentes del CNI, desmentidos siempre por el Gobierno, esgrimiendo “casualidad” u otros motivos poco creíbles- hizo lo posible para torpedear la OPA que EON había lanzado por Endesa. Al final, consiguió que una empresa española -que fue acumulando acciones de Endesa hasta el límite que le habría obligado a lanzar una OPA- y otra pública italiana se entendiesen para convencer a EON de que debía tirar la toalla.
·         Debido a circunstancias como ésta, con la Comisión Europea amonestando al gobierno español y con empresas extranjeras advirtiendo de las dificultades institucionales para invertir en España -EON, por ejemplo-, Solbes ha visto cómo en su mandato actual -recordemos que ya fue ministro con el PSOE anteriormente, concretamente el que dejó quebrada la Seguridad Social- el spread de la deuda pública española ha aumentado cincuenta puntos básicos debido, en su práctica totalidad, a la desconfianza que causan las instituciones españolas, motivada por la intervención salvaje del gobierno de Rodríguez Zapatero.
·         Ha mirado hacia otro lado cuando a veces parecían confundirse los intereses de la oficina económica del Presidente con los de alguna entidad de intermediación financiera, entidad que vendió importantes paquetes de acciones de Endesa en las primeras estribaciones de la OPA de Gas Natural.
·         Ha iniciado con oscurantismo el proceso de diversificación de las inversiones del Fondo de Reserva de la Seguridad Social, proceso que no tiene por qué ser nocivo, pero que requiere cautela y transparencia.
·         No se le ha movido un músculo con las circunstancias extrañas, digámoslo así, que motivaron la salida del Sr. Conthe de la CNMV, ni con las cenas que el Vicepresidente de dicho organismo mantuvo con entidades a las que debía regular -cenas regadas con vino de 700 euros la botella-.
·         Tras una inicial oposición a las propuestas insensatas y demagógicas de sus compañeros de gabinete, empezando por el que los manda -seguro que dicha posición negativa estaba en el guión de poli bueno-poli malo antes referido)- ha cedido a todas: habrá cheque del dentista, cheque del bebé -incrementado en algunos casos-, cheque del alquiler. Todavía, haciendo gala o bien de una desvergüenza “a prueba de bombas” (Blanco dixit) o de una vis cómica de tercera regional, al nivel de los otrora vociferantes por “la paz”, ha dicho que él ha llenado lo que el PP le dejó vacío. Es tan triste ver cómo quien ha podido navegar gracias a las velas que tejieron Aznar y Rato para aprovechar bien el viento en cada momento, y que no ha procurado mantener la nave revisada para afrontar las nuevas circunstancias que puedan venir, diga semejante tontería, que no merece ni una línea más.
·         Es el responsable del fin del equilibrio presupuestario. Pese a ser advertido de que revise a la baja el crecimiento para 2008, no lo ha hecho, al tiempo que ha presentado un presupuesto expansivo en el gasto, lo que genera fuertes incertidumbres sobre la posibilidad de cuadrar las cuentas.
 
Éstos son sólo alguno de los disparates económicos que se han cometido bajo su mandato y cuya responsabilidad -por acción u omisión- arrastrará para siempre su expediente. A Solbes siempre se le podrá responsabilizar de que no impusiese racionalidad en la economía, de que no se opusiese a la intervención pública en procesos empresariales y económicos, que lastra nuestra credibilidad, y de que no hiciese ninguna reforma que garantizase la buena marcha de nuestro crecimiento ante cualquier escenario.
 
No sé si es cierto aquello de “segundas partes nunca fueron buenas”, pero sí estoy seguro de que es verdad cuando la primera parte tampoco lo fue.