¿Siria presa del pánico?

por Peter Brookes, 26 de julio de 2006

Como gran ofensiva diplomática empieza el viaje de la Secretaria de Estado de Estados Unidos, Condi Rice, llegando en visita sorpresa a Beirut y Siria se empieza a sentir cada vez más sola. Y no le falta motivos. 
 
No sólo los otros países árabes están presionando a Damasco para frenar a Hizbolá sino que se contaba esta mañana que no invitarán a Siria para que participe en la conferencia de Roma a celebrarse el miércoles y donde se tratará el problema del Líbano.
 
¿Le ha dado un ataque de pánico a Siria? Podría ser... Solamente echémosle un vistazo a la posición en evolución de Siria durante el transcurso del conflicto. Primero, Siria no ha dicho nada sobre el ataque armado iniciado por Hizbolá contra Israel con el resultado de 2 soldados israelíes secuestrados. Eso no es sorpresa alguna ya que Hizbolá es, después de todo, el instrumento de Damasco.
 
Luego a medida que Israel respondía a la provocación de Hizbolá con vigor y tropas agrupándose en la frontera libanesa, Siria dijo que si Israel invadía el Líbano, entonces ellos enviarían tropas. Luego, lo que oímos son susurros de que Damasco podría estar buscando una apertura - incluso hasta un acercamiento - con Washington un año después de que Estados Unidos retiró a su embajador en Damasco. Y todavía más interesante que eso, Siria dijo que desea ayudar a Estados Unidos en su lucha con al Qaeda - de entre todos los lugares impensables - en el Líbano.
 
Pero aunque la posición de Siria parece estarse ablandando, Damasco en realidad está desesperado. Está convirtiéndose cada vez más en parte marginal de esta crisis de Oriente Medio tanto para Estados Unidos como para otras naciones árabes y quizá tenga poco o nada que decir para resolver el actual conflicto libanés. Esto es un golpe muy serio para los intereses de Damasco pero algo aún más doloroso es que le han dado de lleno en el orgullo.
 
Estados Unidos solamente debería incluir a Siria en el asunto del Líbano si estuviese en el interés americano el hacerlo así y no debería hacerlo si es exclusivamente para aplacar a otros protagonistas de la región.
 
Y si Estados Unidos decidiese hacerlo de esa forma, no debemos olvidar todas las otras transgresiones sirias sólo por nuestra precipitación en resolver el conflicto en curso. Recordemos su implicación en el asesinato de políticos y periodistas libaneses, su apoyo a la insurgencia en Irak y sus lazos cada vez más estrechos con Irán.
 
A la larga, si Siria quiere restablecer sus vínculos con Estados Unidos, va a tener que hacer mucho más que controlar a Hizbolá.
  

 
 
Peter Brookes ha sido Vicesecretario Adjunto de la Secretaría de Defensa de Estados Unidos y actualmente es investigador decano de la Fundación Heritage, columnista del New York Post y Director del Centro de Estudios Asiáticos. El nuevo libro de Peter Brookes se titula: “A Devil's Triangle: Terrorism, WMD and Rogue States”.
 
©2006 Peter Brookes
©2006 Traducido por Miryam Lindberg