Respuesta del ministro Bono en el Senado sobre los costes de alquiler de los Leopard-2

por Pleno del Senado, 10 de diciembre de 2004

SENADO-PLENO 1 DE DICIEMBRE DE 2004 NÚM. 23
 
PREGUNTA DE DON IGNACIO COSIDÓ GUTIÉRREZ, DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL SENADO, SOBRE EL COSTE DEL ALQUILER A ALEMANIA DE LOS CARROS DE COMBATE LEOPARD 2, DESDE 2011 HASTA 2016 (680/000250).
 
El señor PRESIDENTE: Pregunta del senador Cosidó Gutiérrez. Tiene la palabra su señoría.
 
El señor COSIDÓ GUTIÉRREZ: Muchas gracias, señor presidente.
 
Señor ministro, nosotros nos hemos enterado por los medios de comunicación de que el alquiler de los carros Leopard 2 que prestan servicio en el Ejército español,
acordado en León, nos había costado un jamón.
 
Mi pregunta es ¿cuánto dinero va a pagar el Ministerio de Defensa de España, además del jamón, por la prolongación de este contrato de alquiler? Gracias.
 
El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría. Tiene la palabra el ministro de Defensa.
 
El señor MINISTRO DE DEFENSA (Bono Martínez):
 
Gracias, señor presidente.
 
Señoría, ya he visto lo que su señoría afirma aquí y lo que ha manifestado en algún artículo publicado acerca del jamón. Voy a hacer una petición y a dar una respuesta. La petición es: sea piadoso, señor Cosidó, con la verdad; hay que ser respetuosos con la verdad, y su señoría no lo ha sido en las afirmaciones que ha hecho en ese artículo, probablemente para mantener más fácilmente una tesis falsa.
 
En relación a su pregunta de cuánto se paga por el alquiler de 2011 a 2016, le diré que no son las fechas del acuerdo y, en segundo lugar, nada se paga por el alquiler
porque lo que se paga es por cesión, que en el 2016 será definitiva.
 
El señor PRESIDENTE: Gracias, señor ministro. Tiene la palabra el senador Cosidó.
 
El señor COSIDÓ GUTIÉRREZ: Muchas gracias, señor presidente.
 
El Ministerio de Defensa se va a gastar 2.000 millones de euros, que son 320.000 millones de las antiguas pesetas, en la fabricación de 235 carros de combate Leopard 2. En el año 2005 se supone que vamos a disponer de 100 carros de estos 235 que se están fabricando en estos momentos por la empresa Santa Bárbara. Yo no sé para qué quiere más carros el Ministerio de Defensa. Ignoro también en qué escenario, en que operación de paz o ante qué amenaza a nuestro territorio considera el ministro que son necesarios más carros. La opinión de mi grupo es que en el Ejército de Tierra hay necesidades mucho más perentorias que el aumentar el número de carros de combate, y con esos 235 nuevos carros nos parecen suficientes.
 
Ahora bien, en el supuesto de que los necesitáramos, considero que se ha hecho muy mal negocio, ya que se va a pagar más en la renovación de este contrato, de esta cesión —aunque al final suponga la adquisición, que también estaba contemplada en el acuerdo de 1995— de lo que se venía pagando hasta la fecha. Asimismo, me gustaría también que el ministro nos explicara qué compromiso de gasto en material, en misiles y en torpedos se ha anexado a esta cesión de carros de combate.
 
Me hubiera gustado mucho más que el titular de esa cumbre hubiera sido que Alemania apoya a España en los fondos de cohesión —y el hecho de que estemos hablando de 100 carros de combate demuestra que esa cumbre estuvo bastante falta de contenido. En ese sentido, querría hacerle dos últimas reflexiones.
 
La primera, que esto de volver al corazón de Europa suena muy romántico, pero creo que nos va a costar mucho —y éste es un buen ejemplo de lo que nos puede costar— y, en segundo lugar, que como el señor presidente del Gobierno siga haciendo regalos a sus amigos con el presupuesto de Defensa, después de los 5.000 millones de pesetas que en el trámite parlamentario en el Congreso dio al señor Carod Rovira y los 3.000 que según las fuentes alemanas nos va a costar ahora esta innecesaria renovación, por las razones que he expuesto, me parece que a usted le va a quedar muy poco dinero para atender las necesidades reales de las Fuerzas Armadas. Gracias. (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.)
 
El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría. Tiene la palabra el señor ministro de Defensa.
 
El señor MINISTRO DE DEFENSA (Bono Martínez):
 
Señor presidente, señoría, anteriormente le decía que fuese piadoso con la verdad; ahora le recuerdo el mandamiento, que usted entenderá, de: no mentirás. Ha afirmado su señoría y ha escrito que pagaremos 18 millones por el alquiler de esos carros durante cinco años. Es rigurosamente falso y su señoría lo sabe. Ha afirmado su señoría que en Alemania estos carros los regalan como chatarra. Pregúntele a Finlandia, que ha adquirido 124 carros de esta misma condición. Ha dicho su señoría que en al año actual a España se le han entregado 40 carros de combate nuevos. Miente su señoría, porque no han sido 40, sino cuatro. Se pregunta su señoría, en un tono en el que alguien podría oír voz angelical en el pacifismo, ¿por qué necesitamos carros de combate? Fue su Gobierno el que aprobó el Plan de Armamento, donde incluía exactamente la cantidad de carros
que su señoría dice. El Ejército dice necesitarlos, y prefiero la opinión del Ejército y de un Plan de Armamento aprobado por las cámaras, que a la de su señoría, que,
como veo, es cambiante.
 
España tenía que devolver 108 carros de combate que recibió en cesión. Esa devolución nos hubiese costado 30 millones de euros para ponerlos a punto, como exige el compromiso. Se va a pagar 16 millones de euros por lo que habría que haber pagado 30 que, además, es bastante menos de 105, que es lo que valen a precio de compraventa. Se ha hecho un buen negocio. Y luego le daré, si le interesa a su señoría, la opinión de la Embajada de Alemania en España respecto de las opiniones del señor Aznar, cuando dijo que estos carros eran regalados. Jamás fueron regalados, pero a veces la mentira suele tener premio, y debería tener peaje, como la que ha dicho su señoría en una revista escrita sobre este particular. Muchas gracias. (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.)
 
El señor PRESIDENTE: Gracias, señor ministro de Defensa.
 
SENADO-PLENO 1 DE DICIEMBRE DE 2004 NÚM. 23