Remodelación de Gobierno: dinero para los afines del séptimo arte (I)

por Ana Ortiz, 23 de abril de 2009

Para este viaje no necesitábamos tamañas alforjas, pero ya sabemos que para nuestro sonriente presidente del Gobierno-que cada vez se ríe menos, por cierto- lo que importa es la cantidad. Algo así como los que siguen contando en duros, que parece que el dinero cunde más que euros.
 
Lo mismo ha pasado con el recién remodelado Gobierno. No ha pasado más que por un cambio de carteras, pero ¡cuidado! sin olvidar uno de los mejores anclajes: la comunicación afín, tanto en medios, como en el séptimo arte.
 
En un momento de crisis como el que estamos atravesando, Rodríguez Zapatero se descuelga con un cambio en el ministerio de... ¡Cultura! Sin olvidar el cambio en Educación que ha ido a parar al hermanísimo del “oye, cómo va la cosas- bien pero voy a comenzar a dramatizar”: el hermano de Iñaki Gabilondo, un periodista que no necesita presentación.
 
Cuando la gente está acudiendo a los comedores sociales y está renegociando su hipoteca, cuando los autónomos se manifiestan delante del Congreso de los Diputados porque no pueden más, el presidente del Gobierno considera que aquí, lo urgente es un cambio en el Ministerio de Cultura.
 
Todavía nos cabía la esperanza de pensar que el cambio en este Ministerio sería para unirlo a otro, por ejemplo, al de Educación y así, reducir gastos, incluso, admitiendo la afinidad hermanísima de su nuevo titular. No, el cambio tenía que ser más significativo. La explicación es sencilla: César Antonio Molina, el recién cesado ministro de Cultura, resultó ser honesto y no estaba por la labor de seguir las pautas marcadas por el clan de la ceja, como se esperaba de él. Aquellos mostraron los dientes y su fuerza, algo que en tiempos de crisis, Zapatero no se puede permitir.
 
Ahora más que nunca necesita del cariño de sus amigos. Al igual que se confesó en el Congreso de UGT, precisa el amor y la comprensión de todos los que un día le auparon a la Moncloa y le ayudaron a revalidar el cargo.
 
La mejor manera de afianzar su amistad era poner a una de los suyos al frente del Ministerio, que ya puestos, podría haber cambiado de nombre y haberse llamado Ministerio de la Ceja, incluyendo al no menos importante y clave en toda esta operación de marketing desde los medios, Jaume Roures, el otro gran beneficiado del favor del presidente, como bien sabemos, y de cuyas operaciones recientes hablaremos en la entrega siguiente.
 
Las encuestas dicen que el PP tiene bastantes probabilidades de ganar las elecciones europeas. Esto, unido al batacazo sufrido por el PSOE en Galicia (con el hoy flamante ministro de Fomento a la cabeza) y a las componendas de última hora en el País Vasco, hacen temer lo peor al Partido Socialista.
 
Ha llegado el momento de tomar cartas en el asunto. Hay que blindarse y rodearse de los verdaderamente afines.
 
Cambio en el Ministerio de Cultura a favor del clan de la Ceja. Guiño a Prisa en el Ministerio de Educación. Cambios en la Ley Audiovisual que beneficiarán a los ya conocidos amigos de Mediapro (Público, La Sexta).
 
Estas son las claves del Gobierno del nuevo Gobierno de Zapatero. Hay que recuperar la alegría.
 
Qué tiempos aquellos
 
Quién iba a decir a Zapatero que un año después de su reelección se iba a ver en esta situación.  Hace solo un año, el presidente del Gobierno y su esposa decidieron estrenar su segundo mandato celebrándolo con los que más le ayudaron en el último momento: los artistas afines.  Dos días antes del cierre de campaña, el clan autodenominado Plataforma PAZ, celebraba un acto de cierre de filas detrás de Zapatero. Entre los muchos asistentes estaba el hoy ministro de Educación, Ángel Gabilondo.
 
Zapatero, agradecido y emocionado, prometió crear una agencia española de industria cultural, un canal de televisión, desarrollar la ley del cine y proteger la de propiedad intelectual, durante esta legislatura.
 
El coordinador del programa  de Industrias Culturales del PSOE, Jorge Fernández-León, explicó en  la campaña electoral durante un encuentro en la SGAE (causalidad donde las haya) que esta nueva agencia nacería con la intención de “difundir la cultura de España en el exterior, la democratización, la diversidad, el pluralismo y la libertad cultural, porque son las ideas vertebradoras del programa Industrias Culturales del PSOE”.

Fernández-León también se refirió a facilitar el acceso al cine español, potenciar una mayor relación entre las políticas culturales y los medios de comunicación o la defensa del derecho de autor.
 
Cuando un Gobierno promete diversidad, democracia, libertad y pluralismo ya sabemos a qué se refiere: control absoluto, potenciación de afines y medios proclives. Tampoco se entiende muy bien lo de “política cultural”.

La idea principal era la de 'crear riqueza con la cultura'. Para conseguir esto,  Fernández-León propuso “impulsar un canal multimedia para difundir la cultura española aquí y fuera de nuestras fronteras, dar una mayor relevancia de la Conferencia Sectorial de Cultura, un pacto por el desarrollo de las industrias culturales, la creación de la Agencia Española de Industrias Culturales, un programa de internacionalización de la cultura española, fomentar las industrias de contenidos culturales, un programa para el fomento de la nueva creatividad o un Estatuto de los Creadores”. Todo ello,  “con el fin de regular la vida y el futuro de los profesionales que reclaman el mismo derecho que cualquier otro trabajador”.
 
Todas estas agencias, industrias, culturas, libertades, democracias, defensa de los medios de comunicación, etc., etc.,  se ha traducido en la práctica, en inyectar 85 millones de euros que han superado a la recaudación en taquilla de las películas españolas. Si sabemos cómo se ha repartido este dinero, tendremos más clara la necesidad de poner al frente una ministra del clan, porque hay para todos.
 
El golpe
 
En los recién aprobados Presupuestos Generales del Estado, se aprobó que el  Fondo de Protección a la Cinematografía dispondría de 88 millones de euros, 3 millones más que en 2007. 88 millones íntegros para la subvención películas nacionales y “dar respuesta a la demanda del público que ama una cinematografía que le es propia y en la que se ve reflejado”, según dijo el entonces ministro, aunque estas declaraciones no le han servido para mantenerse en el cargo. Desde el Ministerio se aseguró que el dinero se gestionaría a través de las comunidades autónomas. Además, se aportarían  otros 11,5 millones de euros para la exhibición y la producción.

Esto para el Fondo de Protección a la Cinematografía. Pero hay más. En los presupuestos del Ministerio hay una partida recogida en el Programa de Cinematografía, que dispone un amplio abanico de ayudas al que pueden acceder nuestros cineastas. La partida principal asciende a 55 millones de euros, que se reparte en subvenciones comprendidas en una horquilla entre  285.000  euros, al millón de euros. Con este dinero se subvencionarían 120 largometrajes estrenados y 12 meses de explotación comercial (el sueño de cualquier publicista).
 
Sólo 15 proyectos accederían a la máxima ayuda y, en todo caso, se vincula su concesión a que ésta no supere el 15% de la recaudación bruta, ni el 33% de la inversión del productor. Según los cálculos del Ministerio, una película cuesta de media unos 2,7 millones de euros, de modo es que la ayuda que reciben no es desdeñable ni mucho menos.
 
¿Usted no se haría del clan de la ceja también?

Como el dinero público no es de nadie, todavía hay más. Se estima que unos cuarenta proyectos de nuevos realizadores, documentales u obras experimentales se repartirán 10 millones de euros. El Ministerio de Cultura pretende así,  promover óperas primas y cine de autor, para  mejorar la oferta con producciones que “por modestas o novedosas no deben caer en la zafiedad o en los términos de fáciles recursos comerciales”.
 
Pero el quid de la cuestión está en que se producirá “si la precisión y visión profesional nos lleva acertar en la formación de las correspondientes comisiones de selección”.  He aquí la clave: comisiones de selección formadas por afines.

Por último, el Ministerio de Cultura contempla una serie de pequeñas aportaciones que llegarán a casi todo aquél que decida hacer sus pinitos en el séptimo arte. Dos millones de euros para cortometrajes, 600.000 euros para el desarrollo de guiones, ayudas selectivas para la conservación de negativos y soportes originales.
 
También habrá 2,5 millones de euros para la distribución, en aquellos casos de películas comunitarias y en versión original subtitulada; 1,5 millones de euros para proyectos relacionados con la I+D+i, y otro millón y medio para los que incorporen nuevas tecnologías al sector. Incluso el Instituto de Crédito Oficial (ICO) intervendrá para la bonificación de intereses de los préstamos a la producción. Que le cuenten a miles de empresarios hoy lo que cuesta conseguir un crédito ICO.
 
En fin, que sumando, sumando, llegamos a la conclusión de que el sector recibirá unos 100 millones de euros.
 
¿Está usted seguro, señor autónomo,  de que quiere seguir con su negocio de venta de pan, de coches o de ropa cuando haciendo cine puede vivir usted más protegido y mejor?
 
En su día, Zapatero tenía la intención de favorecer 165 nuevas producciones, además de contribuir a que el cine español alcance una cuota de pantalla del 18% y elevar a 20 millones el número de espectadores que asisten a las salas para ver ese cine que tanto demandamos, pero que no vemos.
 
“Si financiar una película es difícil por las grandes inversiones iniciales que haya que hacer, siempre con un incierto resultado, aún más difícil es amortizarlas en un mercado abierto y competitivo -explica Cultura. Por eso la necesidad del apoyo económico público a dicho sector”.
 
Apoyar a los que empiezan, en el ámbito que sea, es muy loable, ya sea en el cine, o en un negocio de perfumería. Lo que no es de recibo es que personalidades consolidadas en el mundo entero, como es el caso de Pedro Almodóvar, siga recibiendo subvenciones, como ya se comentó en su día en estas mismas páginas. Sin olvidarnos de Jaume Roures, otro peso pesado de los medios de comunicación que está rozando el estrellato con su presidente favorito.

Un cine por interés
 
Que no por Internet. Si el cambio de titular en el Ministerio de Cultura resulta a todas luces absurdo, todavía tiene menos sentido el nombramiento de la señora González-Sinde, más conocida por sus polémicas declaraciones y su militancia activa, que por su producción profesional.
 
Uno de los argumentos de su discurso es la “lucha contra la piratería”, algo que ya ha puesto en pie de guerra a toda la comunidad internauta,  que ya ha creado dos foros contra la nueva titular del Ministerio en Twitter y Facebook.
 
González-Sinde aprovechó la Gala de los Goya para reclamar ayudas contras las descargas en Internet, puesto que según afirma, perjudica seriamente al cine español. Incluso, afirmó que de no tomar cartas en el asunto, podría desaparecer. 'Tenemos que seguir peleando para que las descargas ilegales no nos hagan desaparecer, Para que nuestros administradores comprendan que en el negocio de la red no pueden ganar sólo las operadoras de ADSL, mientras quienes proporcionamos los contenidos, perdemos'.
 
La realidad es muy diferente: de las 100 películas más descargadas en HispaShare.com, una de las páginas de enlaces para descargas P2P más populares de España, sólo 5 son españolas. Pero es que además, sabemos que directores, guionistas, músicos de cine, productores y actores se repartieron en 2008 unos 25 millones de euros en concepto de canon. 
 
Los fundadores de este portal de cine afirman que “gran parte del cine español no interesa a nadie porque no es entretenido. Generalmente las temáticas son siempre las mismas: dramas sobre minorías sociales, guerra civil, violencia de género, etc... parece el programa de un partido político. Las películas que se salen de esas temáticas son, en nuestra opinión, las que al final gustan”.
 
Entre las 100 películas más descargadas en HispaShare.com sólo hay 5 españolas, prácticamente el resto son de EEUU. Ninguna de ellas trata de minorías sociales o de la guerra civil. Las que más se ha descargado son  “Mortadelo y Filemón”, Misión salvar la tierra”, “Los crímenes de Oxford”, “El orfanato”, “REC”,  y “Fuera de carta”. De los 22 millones de descargas realizadas de su 'top 100', sólo 200.000 corresponden al cine español. Es decir, un 0'9%.
 
La realidad de la cosas
 
Nadie está por la labor de decirle al rey que está desnudo. Desnudo de ideas, de proyecto, de miras de largo alcance. Hasta ahora, nuestra maltrecha piel de toro ha aguantado gracias a que las arcas estaban llenas, situación que ha permitido a nuestro sonriente presidente hacer experimentos de lo más variopinto.
 
Ahora es el momento de la verdad, de fajarse bien y tomar decisiones. Pero decisiones de verdad.
 
Es vergonzoso y hasta dañino que con la situación que estamos padeciendo, la urgente remodelación del Gobierno pase por un cambio en el Ministerio de Cultura. Un Ministerio cada vez más impopular porque cada vez está más reducido a favorecer a los que favorecen, como es el caso de una buena parte del cine español, en detrimento del resto de las artes.
 
La razón es muy sencilla. Orquestar toda una política económica de la noche a la mañana es imposible, por eso, la vía más rápida es alimentar al electorado con argumentos afines. Sabemos que el cine es una de las herramientas de propaganda más utilizadas desde sus comienzos. Gobernantes de todos los tiempos lo han utilizado a su favor cuando les ha sido necesario. El cine es una de las expresiones del arte más atractivas para el gran público, el más cercano y más rápido. Merece la pena apoyarlo, si cumple al pie de la letra su cometido: apoyar al presidente del Gobierno que más subvenciones otorgue.
 
Sin embargo, los españoles somos  cada vez más críticos con esta situación, Reiteradamente decimos NO al tipo de cine que se hace en nuestro país, que salvo honrosas excepciones, ya sabemos cuáles son los manidos argumentos, que hieren la sensibilidad de la mayoría.
 
Un buen cine necesita apoyo, como caso todas las artes. Pero si es efectivamente bueno y diverso.
 
La nueva ministra debería tener en cuenta que el cine no es un coto privado de caza. Debería apoyarlo mediante una ley honesta que se limitara a regular lo estrictamente necesario.  En paralelo, debería hacer un esfuerzo por apoyar otras muchas artes que están siendo las grandes olvidadas.
 
Debería apostar por una industria con mayúsculas y generar las condiciones necesarias para que ésta se desarrolle libremente, de acuerdo a las leyes del mercado, como el resto de los negocios, porque hablamos, en realidad, de productoras y de autónomos, al igual que aquellos que tienen un negocio de cualquier otra cosa.  Es decir, el Ministerio de Cultura debería regirse, en este aspecto, de acuerdo a parámetros industriales. Nada más.
 
Debería estar en la realidad de la Sociedad de la Información, utilizar y potenciar las nuevas tecnologías y no rechazarlas. El responsable de HispaShare.com, alias Sonic1980, también discrepa con González-Sinde en cuanto a las causas y las soluciones de la crisis del cine español. 'Que abran los ojos. Que se adapten a las nuevas tecnologías. El DVD no tiene futuro y el BluRay ha nacido muerto'. 'Es cierto que últimamente se ve menos gente en el cine, pero no creo que sea por las descargas. A todo el mundo le gustaría poder ir más al cine'.
 
Para Pablo Soto, uno de los grandes especialistas mundiales en redes P2P, la cuestión está en que el Ministerio debe contemplar el uso de las nuevas tecnologías como una oportunidad, puesto que Internet permite compartir y difundir en tiempo récord. “El quid de la cuestión es que al tener la oportunidad de verlo antes, la gente se da cuenta de que no le interesa la película”. 'La distribución de las obras en un entorno en el que no se paga es distinta, cuando pagas seleccionas mucho más. Hay un tipo de usuario que se baja cosas que jamás se compraría, y pasa como con los casetes que antes te grababa un amigo. Quizás fueran de un grupo o un estilo que jamás hubieras comprado, pero como te lo regalaban, lo escuchabas'.
 
En definitiva, que solo desde el punto de vista puramente político se puede entender esta situación de privilegio de una industria que no tiene fuelle por falta de ideas buenas, más entregada a la pancarta y a hacer política, que en la creación artística. Todo lo demás son componendas, al igual que ocurre con la televisión pública, otra arma en manos de los gobiernos.
 
Si el cine es un arte y se quiere regir con parámetros industriales. ¿Por qué está en manos del Gobierno?
 
Porque el rey va desnudo y necesita de amplios ropajes. En la bancada de la oposición hace mucho frío.

 
 
Ana Ortiz es Analista Adjunta en el área de Medios de Comunicación.