¿Quién teme a la properidad?

por John Stossel, 7 de febrero de 2008

¿Debe preocuparnos que la gente de China, la India y otros países en vías de desarrollo se esté enriqueciendo? Aparentemente así es, según los periódicos y 'los expertos' que citan. No dan a conocer la información directamente y dicen que la prosperidad global es mala para nosotros. En su lugar dicen, como rezaba recientemente el New York Times, 'Conforme el desarrollo se extiende por países antes indigentes a ritmo vertiginoso, sacando a miles de millones de la pobreza, la demanda de comida, metales y combustibles está candente, y los proveedores luchan por satisfacerla. Los precios se están disparando, y los americanos se encuentran en lo que se reduce a una guerra de apuestas por productos tan diferentes como la leche y la gasolina con compradores de ultramar'.
 
Ciertamente es verdad que la economía de China se está expandiendo dramáticamente -- el 10% el año pasado. Los chinos construyen fábricas como locos para lograr las baratas exportaciones que a los americanos nos encanta comprar. Para hacer eso, los fabricantes chinos tienen que comprar combustible, acero y montones de materias primas más. La nueva demanda impulsa los precios al alza.
 
Y conforme los chinos y los demás pueblos se enriquecen, mejoran sus dietas y comen más carne, añadiendo presión a los precios mundiales de los alimentos. De modo que los contrariados en los medios sugieren que debemos preocuparnos porque el pobre se esté volviendo rico. En realidad no debemos. Sería un mundo triste si el éxito económico de una persona dependiera del fracaso de otra. Más de nosotros comprenderíamos esto si aprendiéramos lo que el gran autor de temas económicos Henry Hazlitt elogiaba en su clásico, 'Economía en una lección': 'el arte de la economía consiste en no mirar solamente en lo inmediato, sino a los efectos a más largo plazo de cualquier acto o política'.
 
A corto plazo, los chinos y los indios más ricos impulsan al alza los precios de las cosas. Pero eso es solamente el principio de la historia. La demanda incrementada y los precios más elevados generan oportunidades para los empresarios.
 
Cuando sube el precio de, digamos, el petróleo, los empresarios y los inventores tienen un convincente aliciente para: 1) encontrar más, 2) encontrar alternativas, y 3) encontrar maneras de utilizar el petróleo con mayor eficiencia. Usted y yo no podemos prever lo que inventarán, pero eso no significa nada. Las predicciones acerca del final del progreso se han realizado en incontables ocasiones. No hay motivo para pensar que van a acertar esta vez.
 
Asumiendo que el gobierno se mantenga al margen. Nuestros 'líderes' actuales rebosan de promesas de 'proteger' a la mano de obra y las industrias, crear nuevas industrias 'verdes', y comenzar programas de reciclado para el trabajador. Por ejemplo, Hillary Clinton promete apoyo gubernamental a 'la investigación para estimular el desarrollo de nuevas tecnologías y medicinas salvavidas'. Mitt Romney quiere “iniciar una iniciativa notable de gran envergadura en investigación -- una Revolución Energética, si usted lo prefiere. Será el equivalente en nuestra generación al Proyecto Manhattan o la misión a la luna”.
 
Los medios lo van sumando, creyendo aparentemente que nadie va a producir a menos que nuestros inteligentes líderes se inventen un estímulo. Tonterías. El mercado aportaría los bienes si el gobierno no impone asfixiantes regulaciones y rebaja los impuestos del dinero de todos para financiar sus utópicos planes obligatorios. Me gusta lo que Henry David Thoreau dijo una vez: 'Este gobierno fomentó toda empresa menos la velocidad con la que se quita de en medio”.
 
El economista de la George Mason University Alexander Tabarrok tiene otra manera de demostrar los beneficios de extender la prosperidad. Tabarrok escribía en Forbes recientemente que contra mayor es el mercado, más interés tiene para las empresas fabricar productos que exigen investigación y desarrollo caros, tales como medicinas o productos químicos. Conforme los chinos y los indios son más capaces de comprar cosas, las empresas de todas partes encontrarán rentable fabricar productos que ayer no eran lo bastante rentables. El resultado serán tratamientos para enfermedades y otros productos que hacen nuestra vida mejor.
 
Tabarrok lleva esto un paso más allá: 'Sorprendentemente, solamente hay 6 millones de científicos e ingenieros en todo el mundo, casi un cuarto de los cuales se encuentran en Estados Unidos. Pobreza significa que millones de científicos potenciales de talla mundial hoy pasan sus vidas intentando salir adelante en una vida de subsistencia con gran dificultad en lugar de liderar la iniciativa de la humanidad al futuro. Pero si el mundo en conjunto fuera tan rico como Estados Unidos y dedicase el mismo porcentaje de población a investigación y desarrollo, habría más de 5 veces el número de científicos e ingenieros por todo el mundo'.
 
En lo que respecta a ser rico, contra más, mejor.

 
 
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