¿Qué impulsa a los Demócratas?

por Jeff Jacoby, 14 de mayo de 2007

(Publicado en The Boston Globe, 29 de abril de 2007)

¿Por qué está tan comprometido el Partido Demócrata con la derrota en Irak? ¿Qué anima su determinación a ver terminar esta guerra en un fracaso americano?
 
La legislación aprobada por los Demócratas del Congreso que se aprobó la semana pasada obligaría a las tropas norteamericanas a abandonar Irak comenzando el 1 de octubre. Aunque el veto presidencial se daba por sentado, la votación fue gran noticia para los jihadistas de Irak, su segundo espaldarazo moral así en una semana. El 19 de abril, el líder de la mayoría en el Senado Harry Reid había izado la bandera blanca, afirmando que 'esta guerra está perdida y el incremento no está logrando nada' -- música para los oídos de al-Qaeda y sus aliados.
 
¿Por qué está tan comprometido el Partido Demócrata con la derrota en Irak? ¿Qué anima su determinación a ver terminar esta guerra en un fracaso americano?
 
La explicación más benigna es que los Demócratas están genuinamente seguros de que Irak estará mejor con los americanos retirados por completo -- que retirar las tropas americanas eliminará el catalizador de la carnicería de al-Qaeda.
 
Pero como señalaba Joseph Lieberman, de Conneticut en el Senado el miércoles, esto es una total fantasía. Las tropas norteamericanas se han retirado de ciudades y regiones iraquíes un buen número de veces, pero aún así 'en cada uno de estos lugares de los que las fuerzas norteamericanas retrocedieron, al-Qaeda se apresuró a ocupar el vacío. En lugar de convertirse en islas de paz, se convirtieron en... islas de miedo y violencia'.
 
Lieberman citaba el oscuro pronóstico del jeque Abdul Sattar, un líder tribal sunní de la provincia de Anbar: 'Si las fuerzas americanas se van ahora mismo, habrá una guerra civil y la zona caerá en un caos total'. El [informe] National Intelligence Estimate más reciente sobre Irak está de acuerdo. Una retirada americana en el futuro próximo 'conduciría casi seguro a un incremento significativo en la escala y alcance del conflicto sectario en Irak', concluye. 'Masivas bajas civiles y población desplazada serían [escenarios] probables'.
 
Algunos Demócratas están motivados claramente por el convencimiento ideológico. Puede que haya algunos en el margen más izquierdista del partido que celebrarían una derrota americana con el argumento de que la única superpotencia buena es la superpotencia humillada. Ciertamente hay Demócratas en el Congreso, tales como Ted Kennedy o Dennis Kucinich, que casi siempre se oponen, por principio, a cualquier uso de la fuerza militar.
 
Y después están aquellos incapaces de reconocer la magnitud de los riesgos en Irak o el conflicto general contra el jihadismo radical. La realidad de esta lucha -- que nos encontramos en una guerra existencial con una enemigo totalitario que pretende el dominio mundial, celebra la muerte y no puede apaciguarse --es demasiado sombría e irremediable. Prefieren escapar a una realidad alternativa, una en la que los americanos pueden elegir poner fin a la guerra abandonando el campo de batalla.
 
Pero en el fondo no hay escape de eso para muchos Demócratas, esto es todo político. Tanto el Presidente Bush como la guerra de Irak son impopulares, y la directiva Demócrata espera capitalizar oponiéndose a ambos .
 
'Vamos a captar escaños del Senado como resultado de esta guerra', decía Reid cándidamente en una conferencia de prensa el 12 de abril 'El Senador Schumer me ha mostrado cifras que son contundentes y sorprendentes'. A lo que Schumer, presidente del Comité de Campaña Demócrata al Senado, añadió: 'La guerra de Irak es un grillete de preso enganchado a su tobillo... Están camino de la extinción'. Pronunciaba estas palabras, observaba el Congressional Quarterly, 'sin hacer ningún intento por ocultar su alegría'.
 
Esa alegría es muy reveladora. Una cosa sería que los legisladores concluyeran a regañadientes que la campaña de América en Irak ha fracasado y que traer a casa las tropas es la opción menos mala que queda. Si ése fuera el caso, votar para retirar la financiación sería un deber triste y doloroso, uno que ningún miembro del Congreso cumpliría con 'alegría'.
 
Pero cuando la Cámara de Representantes votaba el mes pasado para forzar la retirada de Irak, los Demócratas estaban exultantes.
 
'Muchos Demócratas de la Cámara se quedaron en el recinto, regodeándose en su victoria', informaba The Hill el 23 de marzo. 'El presidente del Comité de Apropiaciones de la Cámara Dave Obey y el Representante John Murtha se abrazaban mientras un sonriente [líder de la mayoría] Hoyer estrechaba todas las manos que encontraba... [el azote de la mayoría James] Clyburn bromeaba con miembros mientras [la portavoz] Pelosi besaba y abrazaba a sus colegas'.
 
El New York Times observaba que en conversaciones con 'docenas' de Demócratas, la defensa de Pelosi para la propuesta de ley era abiertamente política: '¿Querían un titular diciendo, 'El Congreso planta cara al Presidente Bush', o 'El Congreso da carta blanca al Presidente Bush?''
 
El Senador John McCain, apoyando sin medias tintas el actual 'incremento progresivo' en Irak, dice que preferiría perder la campaña presidencial antes que la guerra. Los Demócratas, todo sonrisas, prefieren perder la guerra y ganar la campaña. No son los únicos. En Irak, Al Qaeda también sonríe.