Progreso en Pakistán

por Peter Brookes, 2 de enero de 2006

Las operaciones militares contra el terrorismo son vitales en lugares como Irak y Afganistán, pero el extremismo islámico será derrotado tanto, sino más, en el corazón y la mente de los musulmanes así como en el campo de batalla.
 
Por lo menos eso es lo que nos dice una nueva encuesta pakistaní.
 
La sucursal pakistaní de AC Nielsen hizo la encuesta para la organización sin fines de lucro Terror Free Tomorrow, sita en Washington DC. El descubrimiento clave: Pakistán - que durante mucho tiempo ha sido caldo de cultivo del terrorismo y del extremismo, y que aún es el sospechado escondite de Osama bin Laden y otros importantes líderes terroristas - ahora ve a Estados Unidos con mayor respeto y estima que antes del 11-S.
 
Más: El apoyo entre pakistaníes por al Qaeda y el terrorismo se ha hundido hasta sus más bajos niveles en 4 años.
 
¿Qué es lo que está detrás de un cambio tan trascendental en el sentir popular pakistaní?
 
Ver como progresa Afganistán puede servir de ayuda pero los encuestadores apuntan a la ayuda y asistencia humanitaria recibida tras el devastador terremoto de Octubre en Pakistán.
 
El seísmo (de magnitud 7.6) mató a más de 75.000 personas, hirió a decenas de miles y dejó a más de 3 millones sin hogar. Después de la desgracia, Estados Unidos rápidamente ofreció casi 500 millones de dólares para el proceso de auxilio y reconstrucción, incluyendo 300 millones en ayuda humanitaria, 100 millones para apoyar las operaciones de auxilio del Pentágono; a esto hay que añadir más de 70 millones en donaciones americanas privadas.
 
Y nosotros cumplimos con esas promesas de forma inmediata.
 
Más de 250 puentes aéreos militares y civiles repartieron más de 7.000 toneladas de medicinas, alimentos, material de abrigo, mantas y equipos de rescate a Pakistán. Y más de 1.000 civiles americanos viajaron al sur de Asia para echar una mano.
 
Helicópteros militares americanos volaron más de 3.000 misiones repartiendo más de 3 millones de kilos de material de ayuda y transportaron a más de 15.000 personas, incluyendo a más de 4.300 pakistaníes en urgente necesidad de atención médica.
 
Una “Sea Bee” de la Marina, unidad de construcción para 125 personas, está limpiando los escombros, levantando instalaciones de apoyo y construyendo campos de refugiados para protegerse del duro invierno local; una unidad médica “MASH” del ejército americano ha suministrado asistencia médica de urgencia para más de 9.000 heridos.
 
En la encuesta de 1.450 pakistaníes del mes pasado vemos que:
 
*Debido a la respuesta americana, el 78% de los encuestados tienen una opinión más favorable de Estados Unidos, el apoyo más sólido proviene de pakistaníes menores de 35 años.
 
*Las opiniones positivas sobre Estados Unidos en Pakistán se duplicaron de un 23% en Mayo a más del 46% en Noviembre, las opiniones negativas bajaron de un 48% a un 28%.
 
*En el mismo período, el apoyo al “mítico” Osama bin Laden cayó del 51% al 33%; los que se oponen al jefe de al Qaeda subieron del 23% al 41%.
 
*Aquellos que ven los atentados suicidas como “nunca aceptables” se disparó del 45% al 73%.
 
*La mayor sorpresa de todas: Estados Unidos es más popular que todos los otros países occidentales y grupos islamistas radicales.
 
No todas fueron buenas noticias: Los pakistaníes se oponen cada vez más a la guerra contra el terror liderada por Estados Unidos, de 52% en Mayo a un 64% en la actualidad.
 
¿Qué significa todo esto?
 
Primeramente que la ayuda y asistencia humanitaria de Estados Unidos puede marcar una diferencia clara en las actitudes del mundo musulmán acerca de Estados Unidos, el terrorismo y el radicalismo. (Las encuestas se han encontrado con una historia similar en Indonesia -nación golpeada 4 veces en 3 años por la sucursal de al Qaeda, Jemaah Islamiya—debido a la sólida respuesta americana por el tsunami de Diciembre pasado).
 
Segundo, el elemento militar de la Guerra contra el terror sigue siendo impopular en el mundo musulmán.
 
Este último punto no puede evitar que tomenos las acciones necesarias, después de todos, el fracaso americano por no responder a las provocaciones simplemente contribuyó a que llegara el 11-S: Al Qaeda no sólo se sintió seguro pensando que Estados Unidos se retiraría cuando fuese atacado, sino que usó su serie de crecientes éxitos contra Estados Unidos como una poderosa arma de reclutamiento.
 
Dicho esto, claramente es un error hacer hincapié en el uso americano del “poder duro” cuando con el “poder blando” también se puede luchar contra el terrorismo/radicalismo y apoyar el desarrollo de la libertad política, económica y social.
 
Tercero y quizá el más importante: Debemos reconocer que el apoyo a al Qaeda y al extremismo islámico no ha resultado ser absoluto, sino más bien algo circunstancial y debilitado. Si puede ser minado en un crisol del radicalismo/extremismo islámico como Pakistán, entonces puede ser derrotado en cualquier sitio.
 
De modo que, con un recién estrenado parlamento en Afganistán, una tercera ronda de elecciones nacionales en Irak y buenas noticias como éstas desde Pakistán, no es sorprendente que el mundo no haya oído ni pío de Osama bin Laden en casi un año.

 
 
 
Peter Brookes ha sido Vicesecretario Adjunto de la Secretaría de Defensa de Estados Unidos y actualmente es investigador decano de la Fundación Heritage, Analista Senior de la Fundación Heritage, columnista del New York Post y Director del Centro de Estudios Asiáticos. El nuevo libro de Peter Brookes se titula: “A Devil's Triangle: Terrorism, WMD and Rogue States”.
 
 
©2005 The Heritage Foundation
 
GEES agradece a la Fundación Heritage y al Sr. Brookes el permiso para publicar este artículo.