Porque odian

por Larry Elder, 27 de abril de 2007

Libramos una guerra que es mucho peor que el Nazismo y que nada contra lo que hayamos luchado antes porque ni siquiera los Nazis animaban a sus hijos a adosar bombas a sus cuerpos y después celebraban sus muertes, igual que las muertes de sus víctimas.
 
'Porque odian: una superviviente del terror islámico advierte a América', está firmado por Brigitte Gabriel. Esta es una versión editada de nuestra entrevista.
 
Larry Elder: Usted es de ascendencia libanesa cristiana. Cuando escucha lo que dijo Rosie O'Donnell, que el extremismo cristiano es tan malo como el extremismo islámico, ¿cómo reaccionó?
 
Brigitte Gabriel: Bien, no sé en qué país vive, pero yo no recuerdo cuándo fue la última vez que vi a un cristiano decapitar a alguien en televisión, o decapitar a alguien y anunciarlo en internet. No recuerdo escuchar a un cristiano predicar que los musulmanes son monos y cerdos porque están malditos por Jesús, el modo en que los musulmanes están enseñando que nosotros somos cerdos y monos. No recuerdo la última vez que un cristiano entró en un parvulario, secuestró a los niños y empezó a dispararles por la espalda como hicieron los musulmanes en Beslán, en Rusia, cuando accedieron al recinto escolar y secuestraron a los niños y empezaron a masacrarlos y matarlos. [Rosie] estaría mejor dando gracias de vivir en América porque si estuviera viviendo en Irán y se pronunciase contra su país -- o contra cualquier país árabe -- sería decapitada o enterrada textualmente medio cuerpo en el suelo, para ser lapidada.
 
Elder: ¿Estudió Islam?
 
Gabriel: No, no estudié Islam; yo viví el Islam. Yo viví en Oriente Medio. Leo el Corán en árabe -- no necesito traducción. Algo pasa con vivir en un lugar y ser testigo y proceder de una cultura y chivarte de esa cultura, y es muy distinto a alguien que se licencia en Islam y vive en Oriente Medio durante dos meses para poder escribir su tesis.
 
Elder: Usted se crió en el Líbano, tenía 10 años y vivía en el sur del Líbano cuando militantes musulmanes... entraron en tromba en su país y declararon la jihad contra los cristianos libaneses como usted.
 
Gabriel: Sí, mi 11 de Septiembre me sucedió en 1975 cuando era una niña de 10 años, viviendo a mi aire y preocupándome de mis cosas [en] una pequeña ciudad del sur del Líbano. Yo era hija única de un empresario y su esposa. Fui bendecida con una infancia maravillosa... me colmaron de amor y de todo con lo que la vida les había bendecido. Sin embargo, nuestras vidas dieron un vuelco porque en 1975, los musulmanes declararon la Guerra Santa a los cristianos del Líbano. Mi hogar se hizo pedazos a mi alrededor, enterrado en los escombros, herido mientras los autores materiales gritaban 'Alá ajbar' [Alá es grande]. Mi único crimen fue ser una cristiana residente en una ciudad cristiana. A los 10 años aprendí el significado de la palabra 'infiel'. Recibí un curso acelerado de supervivencia, no en las Girl Scouts, sino en el refugio antibombardeos en el que viví durante 7 años de mi vida en un frío sobrecogedor, oscuridad total, bebiendo agua estancada y comiendo hierba para vivir. Recuerdo que a la edad de 13 años, me puse mi ropa de entierro para irme a dormir, esperando ser masacrada. A la edad de 20 años, había enterrado a la mayor parte de mis amigos, que fueron asesinados por musulmanes.
 
Elder: Usted llama a su libro una llamada a despertar. Díganos lo que Occidente no comprende acerca de lo que yo llamo islamofascismo. Y, ¿cree que 'islamofascismo' es un término apropiado?
 
Gabriel: Sí, es un término apropiado. Luchamos contra el islamofascismo, libramos una guerra que es mucho peor que el Nazismo y que nada contra lo que hayamos luchado antes porque ni siquiera los Nazis animaban a sus hijos a adosar bombas a sus cuerpos y después celebraban sus muertes, igual que las muertes de sus víctimas. Los islamistas están animando a sus hijos a morir.
 
Elder: Hay 1.200 millones de musulmanes en el mundo. Analícelos por ideología.
 
Gabriel: No todos ellos son radicales. Estimamos que los radicales son entre el 15 y el 25%; eso se traduce en entre 180 y 300 millones de personas como Mohammad Atta, que están dispuestas a adosar bombas a sus cuerpos y perpetrar operaciones de martirio.
 
Bien, eso sigue siendo una minoría, 15 a 25%, pero 300 millones de Mohammad Attas preparados para esparcir su sangre por Occidente... Bien, el resto de ellos... desprecia a Occidente, odian nuestra occidentalización, nos creen moralmente corruptos, que estamos corrompiendo al mundo, y creen que somos una influencia tan mala para el mundo que es necesario pararnos a cualquier precio. Pueden no estar dispuestos a cometer operaciones de martirio por sí mismos, pero se sentarán y animarán y apoyarán a aquellos dispuestos a matarnos.
 
Elder: ¿Estamos ganando?
 
Gabriel: No, estamos perdiendo.

 
 
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