¿Por qué estamos recompensando a Irán?

por Jeff Jacoby, 10 de agosto de 2007

(Publicado en The Boston Globe, 25 de julio de 2007)

Hace cuatro meses, efectivos de la Guardia Revolucionaria iraní secuestraban a 15 marineros y marines británicos en el Golfo Pérsico, y les mantenían secuestrados durante casi dos semanas. Solamente fueron liberados después de la aparición preparada del presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, que liberó a los cautivos como 'regalo al pueblo británico' y su 'misericordia' le era agradecida por uno de los militares.
 
Por este ultraje, Teherán fue recompensado profusamente. ¿Cuán profusamente? Contemos las maneras:
 
(1) humilló al gobierno británico, el cual declinó etiquetar la abducción de su personal como acto de guerra o tomar represalias con algo más fuerte que comunicados de prensa. (2) puso en evidencia la facilidad con la cual es capaz de burlar el derecho internacional y las normas civilizadas. (3) expuso la falta de valor de los aliados europeos de Gran Bretaña, que rechazaron la solicitud de Londres de la congelación de las exportaciones a Irán si los rehenes no eran liberados. (4) se aseguró la liberación de 'un diplomático' iraní que estaba retenido en Irak, y se le permitió acceso a cinco miembros de la paramilitar Fuerza Quds de Irán, que entrena a los insurgentes para que asesinen americanos, a los cuales las tropas norteamericanas en Irbil habían detenido en enero.
 
Un ultraje recompensado es a menudo un ultraje repetido, y Teherán pronto se hizo con otro grupo de rehenes. A comienzos de mayo, detenía a cuatro ciudadanos americanos de visita: Haleh Esfandiari, directora del Woodrow Wilson Center for International Scholars; Kian Tajbajsh, sociólogo del Open Society Institute radicado en Nueva York; la periodista Parnaz Azima, de Radio Farda, el equivalente persa a Radio Free Europe; y el activista pacifista Alí Shakeri, del Center for Citizen Peacebuilding de la Universidad de California en Irvine. Irán acusa a los cuatro de espionaje; todos menos Azima se encuentran confinados en la famosa cárcel de Evin en Teherán.
 
Bien, ¿por qué iba Teherán -- ya enfrentado a Estados Unidos por patrocinar el terrorismo internacional, financiar los escuadrones iraquíes de la muerte, inspirar odio a Estados Unidos, pedir la aniquilación de Israel, reprimir a los disidentes y buscar ilegalmente armas nucleares -- complicar más sus relaciones con Washington? Tras casi tres décadas de régimen, pese a que una de cuyas características definitorias es la criminalidad rastrera, algunas personas aún están desconcertadas cuando los mulás actúan como criminales rastreros.
 
“Cómo pueden creer los funcionarios iraníes que se beneficiarán del encarcelamiento de Esfandiari es imposible de entender', dilucidaba un editorial del New York Times el 12 de mayo. Pero no es ningún misterio. Teherán hace rehenes porque encuentra beneficioso hacerlo. El secuestro de diplomáticos norteamericanos durante 444 días en 1979 cristalizó el bona fides jihadista de la dictadura de Jomeini, ayudó a marginar a sus contrincantes nacionales, y demostró que se podía perjudicar con impunidad al Gran Satán mientras no fuera seriamente. 28 años más tarde, los mulás juzgan que el secuestro de ciudadanos americanos aún rinde beneficios agradablemente. Considere:
 
La Agencia Internacional de la Energía Atómica informa de que la capacidad de Irán para producir uranio enriquecido en grado militar se está acelerando aún más de lo que se pensaba anteriormente, y Washington no reacciona con furia o alarma, sino con la súplica impaciente de más 'diálogo' con Teherán. El 28 de mayo, Estados Unidos celebra sus primeras conversaciones públicas de alto nivel con Irán desde 1980, dejando la pelota en el tejado de Teherán. El 18 de julio, Esfandiari y Tajbajsh son arrastrados ante las cámaras de televisión iraníes para hacer 'confesiones de culpa' bajo coacción. ¿La respuesta americana? Más conversaciones de alto nivel -- y no a efectos de exigir la liberación de los rehenes. 'Cuando el embajador americano Ryan Crocker se siente hoy para apenas la segunda ronda de conversaciones directas norteamericano-iraníes en 27 años', informaba la Bloomberg el martes, 'habrá un tema que no estará en la agenda: el destino de los cuatro americano-iraníes que son retenidos contra su voluntad en Teherán. Los negociadores americanos no quieren que los detenidos se interpongan a sus principales prioridades”.
 
Hubo un tiempo en el que los americanos secuestrados por proscritos internacionales podrían esperar que su gobierno les considerase una prioridad.
 
En Poder, fe y fantasía, un arrebatador nuevo relato de los 230 años de implicación de América en Oriente Medio, el historiador Michael Oren recuerda el secuestro en 1904 de Ion Perdicaris, un expatriado greco-americano de 64 años en Marruecos. Perdicaris fue secuestrado por hombres armados leales a Ahmed ben Mohammed al-Raisuli, un señor de la guerra bereber que exigía un enorme rescate y concesiones políticas al sultán de Marruecos. Cuando el sultán rehusó, escribe Oren, el Presidente Theodore Roosevelt intentó sin éxito interesar a Gran Bretaña y Francia en una expedición conjunta para liberar a Pericardis. Sin inmutarse, Roosevelt ordenó que siete buques de guerra norteamericanos pusiesen rumbo a las costas marroquíes.
 
“La mañana del 30 de mayo, el arco de vapor blanco del buque de guerra Brooklyn era avistado en las costas de Tánger. Poco después, un destacamento de Marines aterrizaba en el puerto para proteger el consulado americano, mientras 1200 oficiales adicionales se preparaban para ocupar Tánger, si era necesario... Pero la maniobra era simplemente una advertencia, dado que Roosevelt dejaba claro en un telegrama al sultán: EL PRESIDENTE DESEA QUE SE HAGA TODO LO POSIBLE PARA ASEGURAR LA LIBERACIÓN DE PERDICARIS… QUEREMOS A PERDICARIS VIVO O A RAISULI MUERTO”.
 
Marruecos recibió el mensaje. Perdicaris fue liberado.
 
De acuerdo, las amenazas y la diplomacia de los buques de guerra no es siempre la línea de acción más inteligente. Pero como Roosevelt -- que recibiría el Nobel de la paz por mediar un final a la guerra ruso-japonesa -- entendía, hay ocasiones en las que es mucho más eficaz que 'el diálogo'. Confrontados al enemigo al que hacemos frente hoy -- un Irán que hace rehenes, busca bombas nucleares, patrocina a terroristas, invoca el apocalipsis y está obsesionado con América -- ¿qué haría Roosevelt?