No hay Estrategia donde no existe la Política

por Joseph Stove, 27 de octubre de 2010

 

El día 22 de Octubre, el experimentado analista Rafael Bardají publicaba en ABC el artículo La Defensa en crisis, en la que afirmaba que la política es el peor enemigo de la estrategia. Esta frase tiene, como diría el castizo, mucha miga. Yo la suscribo con algún matiz: la política es el peor enemigo de la estrategia, cuando deja de ser política.
 
Bardají se refiere a dos hitos importantes tanto para el Reino Unido como para la OTAN y la UE: La Estrategia de Seguridad Nacional y la Revisión Estratégica de Seguridad y Defensa. Son elementos públicos y publicados que entrañan una referencia para evaluar la acción política: un compromiso. De esta forma la acción política se convierte en compromiso, se hace racional al articular estrategias y limita las veleidades de los gobernantes para “cambiar el paso” sobre la marcha según más les convenga.
 
La Defensa está en crisis porque actor estratégico no es quien quiere, es quien puede. Las condiciones para ser actor estratégico distan mucho del oportunismo de los “listillos” al uso y, así, cuando en la Cámara de los Comunes se discute de la Estrategia de Seguridad Nacional, nadie pone en duda el subtítulo: A Strong Britain in an Age of Uncertainty. La decisión política de ser Strong necesita ser implementada por una estrategia. Pero tiene un pequeño inconveniente, esas políticas surgen de un hecho cultural, de una personalidad sustentada por la Historia, no de un acto de oportunismo y, por lo tanto, inconsistente.El Reino Unido expresa en su Estrategia de Seguridad Nacional que quiere contribuir a configurar el mundo y para ello tiene que sobrevivir como nación fuerte. Hay decisión política y por ello existe la estrategia; la contraria también es cierta, si no hay estrategia es porque no hay política. La política no es asimilable a la conducción por un circuito de curvas, a eso se le denomina automovilismo.
 
La pregunta: ¿Es el planteamiento británico viable en España? La respuesta es palmaria: ni de lejos. En una comparación normal de la realidad histórica Britain debería ser España, pero no una “España plural” porque eso no tiene base histórica, se trata de un artificio, y esos tipos de engendros no pueden ser sujetos de estrategia alguna, a no ser sucedáneos como la electoral o la futbolística. Como reconoce el texto publicado el martes 22 de Octubre, desde hace tiempo era necesario modificar la Revisión británica de 1998, pero esta se ha retrasado hasta que circunstancias de profundo calado estratégico, como la economía han obligado a hacerlo. La política británica ha sido perezosa. La Revisión es un documento de naturaleza política, no militar. La oportunidad para el proceso es un acto político de gran relevancia. Es un instrumento de la política para gestionar una situación donde se dirimen los intereses vitales de la comunidad política, un ámbito que necesita mecanismos para reducir al mínimo el “oportunismo” de los políticos y demanda liderazgo claro. Por cierto, el documento Securing Britain in an Age of Uncertainty: The Strategic Defence Review, se vende a 19,75 libras o se puede “bajar” de internet, no es un arcano que necesite wikileaks.
 
En España no disponemos de instrumentos como la Revisión Estratégica, pero no porque los encargados de diseñarlos y ponerlos en práctica faltaron a clase el día que se explicaron, sino porque al ámbito que regulan no se le otorga, por mucho que se diga, importancia política. El hecho de rebajar en un año un 7% el presupuesto de Defensa, no provoca debate parlamentario ni público. El hecho de que en Gran Bretaña, Francia o Alemania, recortes muchos menos drásticos suscitan gran convulsión, debiera llevar a la reflexión de la clase dirigente española.
 
Hay preguntas que deben efectuarse. ¿Por qué se rebaja el presupuesto de Defensa un 7% en 2011? ¿Por qué no un 6% o un 9,2%? ¿Qué impacto tiene en las Fuerzas Armadas o en la industria de Defensa? ¿Por qué se suprimen 3000 plazas de tropa y marinería y no 4525 o 112? ¿De qué capacidades se van a prescindir? ¿Se van a volver a recuperar en el futuro? y en el interim ¿Qué hacemos?… Los gastos de Defensa tienen un “suelo” por debajo del que resultan inútiles y ese suelo es el de la discrecionalidad política en asignar recursos.
 
El Reino Unido y Francia, a la vista del panorama europeo han instituido la Champions League de la Defensa y España ha sido olvidada. De qué forma vamos a justificar nuestro alejamiento progresivo del objetivo OTAN de dedicar el 2% de PIB a Defensa, para 2011 sólo un 6,9%. Francia y el Reino Unido son dos naciones con graves problemas financieros, que están tomando duras medidas sociales, por ello, bordea la negligencia que en España para Defensa se presupueste, en porcentaje de PIB, menos de lo reclamado para ayuda a los países en desarrollo.
 
Para que haya estrategia son necesarios recursos y la asignación de estos es una función de la política. En el caso de los presupuestos de 2011, que no se olvide que marcan tendencia, la política ha decidido “pasar” de la estrategia, los instrumentos de exteriores y defensa se hibernan. Nos retiramos del “corazón” de Europa y nos alojamos en el “intestino grueso”. Las capacidades de exteriores y defensa son fáciles de derribar y difíciles de construir.
 
En estas condiciones habrá que ver si el Gobierno emite la Estrategia Española de Seguridad. Dado que estos documentos son propios de comienzos de las legislaturas, habrá que esperar que conejo de la chistera aparece. ¿No sería mejor dejarlo para otra ocasión? ¿Cómo se va a justificar la situación? De todas las comparaciones que se puedan efectuar con nuestros aliados, con nuestra posición en la OTAN o en Europa, se deduce que España está en la senda de abdicar, consciente o inconscientemente, de cualquier protagonismo internacional. No es momento para lamentaciones, España tiene potencial para superar la crisis. Una de las condiciones básicas para ello es gobernar sin el pesado burka de la ideología.
 
Creo que el aserto de Rafael Bardají es correcto, que la política es el peor enemigo de la Estrategia pero a mí no me cabe la menor duda de que se refiere a la política con minúsculas.