Musulmanes contra los derechos humanos

por Robert Spencer, 20 de marzo de 2007

(Publicado en FrontPageMagazine, 12 de marzo de 2007)

La Declaración de San Petersburgo, difundida en la Cumbre del Islam Secular de San Petersburgo, Florida, la semana pasada, es la declaración de reforma islámica más exhaustiva y directa que se ha logrado hasta la fecha. En lugar de negar la existencia de elementos del islam que están siendo utilizados en todo el mundo con el fin de incitar a la violencia y justificar la opresión -- al igual que demasiados reformistas y moderados islámicos putativos -- la Declaración de San Petersburgo está firmemente anclada en la realidad, y no manifiesta ningún interés en la corrección política o las evasivas de moda.
 
Confrontando directamente los elementos de la sharia islámica que se encuentran en oposición frontal a principios de los derechos humanos aceptados en general, declara 'la libertad inviolable de la consciencia humana', en contraste con los dictados del profeta musulmán Mahoma, 'Si alguno [un musulmán] abandona su religión, mátalo' (Bujari 4.52.260), y llama a los gobiernos a 'oponerse a todas las penas de blasfemia y apostasía'. Declara, 'Sostenemos la igualdad de todos los seres humanos', rompiendo con la observación coránica de que en los no musulmanes son 'los peores de todos los seres creados' (98:6) y que 'Mahoma es el mensajero de Alá. Y aquellos que están con él son duros con los infieles y clementes entre sí' (48:29).
 
Desafiando las aspiraciones jihadistas de establecer un estado islámico unificado bajo el mandato de la sharia, la Declaración afirma: 'Insistimos en la separación entre religión y estado y el respeto a los derechos humanos universales... Llamamos a los gobiernos del mundo a rechazar la sharia, los dictámenes vía fatwa, los gobiernos del clero y la religión aprobada por el estado en todas sus formas...'
 
Anticipándose a las críticas, la Declaración añade: 'No vemos ningún colonialismo, racismo o presunta 'islamofobia' en someter a crítica o condena las prácticas musulmanas cuando violen la razón o los derechos humanos'.
 
Pero algunos sí - sobre todo el Consejo de Relaciones Islámico Americanas. Ahmed Bedier, de CAIR, se agitaba, 'Para tener una reforma legitima, se necesita tener el mensajero adecuado'. En un editorial, el Investor's Business Daily le daba la réplica perfecta a esto: '¿Y quién sería? ¿Los cuatro directivos de CAIR procesados bajo cargos de vinculación con el terrorismo? ¿El co-fundador de CAIR que decía que el Corán debe reemplazar a la Constitución de los Estados Unidos como 'la mayor autoridad de América'?'
 
Bedier se quejaba de que la cumbre estaba financiada por 'neoconservadores', y tenía objeciones a la Cumbre del Islam Secular porque incluía a muchos ex musulmanes, incluyendo Ibn Warraq, Wafa Sultán o Nonie Darwish. Pero la oposición de CAIR a la Cumbre puede ofrecer un vistazo al motivo por el que pensaron que tenían que abandonar el acto. Como Tawfik Hamid, autor de Las raíces de la jihad, decía a Bedier en el Show de Glenn Beck, 'La verdad debe ser independiente de quién la pronuncia'.
 
Ese simple hecho parece haberse escapado a CAIR, igual que se escapa a tantos hoy en día. Algunas denuncias de la Cumbre se han centrado en los oradores, no en el mensaje. Y desafortunadamente, ningún periodista ha tenido la intuición o el valor de preguntar a ningún funcionario de CAIR lo que piensa realmente del contenido de la Declaración de San Petersburgo.
 
El Consejo de Relaciones Islámico Americanas se presenta como 'el mayor grupo de libertades civiles islámicas de América' y afirma que 'su misión es mejorar la comprensión del islam, impulsar el diálogo, proteger las libertades civiles, dotar de poder a los musulmanes americanos, y construir coaliciones que promuevan la justicia y el entendimiento mutuo'. Los principales medios e incluso muchos funcionarios del gobierno y de las fuerzas del orden lo aceptan como grupo moderado. Funcionarios de CAIR han trabajado con el FBI y otras organizaciones al más alto nivel.
 
Pero persisten las sospechas del grupo, debido no solamente al procesamiento por terrorismo de muchos de sus exdirectivos y las declaraciones cuestionables de algunos de sus portavoces, sino porque parece encontrarse siempre en el bando detractor de los esfuerzos antiterroristas, así como de cualquier tentativa honesta de examinar y formar los elementos del islam que los jihadistas están utilizando hoy para justificar la violencia.
 
A la luz de todo eso, la Declaración de San Petersburgo ofrece a CAIR una oportunidad de oro para demostrar lo genuino de sus afirmaciones de moderación. Puesto que la sentencia de Hamid de que la verdad es independiente de la identidad del orador es manifiestamente cierta, CAIR debería anunciar su apoyo a la Declaración. ¿Un grupo dedicado y sincero de moderados islámicos no aprovecharía la oportunidad de adoptar la postura encomiable contra 'todas las penas por blasfemia y apostasía' así como oponerse a 'la circuncisión de la mujer, las matanzas de honor, el velo forzoso o los matrimonios concertados'?
 
¿No debería CAIR aprobar sin dudar y sinceramente una declaración que pide la protección de 'las minorías sexuales y de género frente a la persecución y la violencia' y la eliminación de 'la educación sectaria que enseña intolerancia y prejuicios contra los no musulmanes'? ¿No está CAIR dedicado a proteger 'las libertades civiles'? ¿Y para el desarrollo de 'una esfera pública abierta en la que todos los temas puedan ser discutidos sin intimidación ni coacción', no ayudaría a CAIR tal atmósfera pública a 'impulsar el diálogo' y 'construir coaliciones'?
 
¿Cuál es la parte mala? CAIR no necesita preocuparse de que aprobar la Declaración conduzca a alguien a pensar que están asociados con los 'neoconservadores' tras la Cumbre. Pero tal aprobación contribuiría mucho a demostrar a la gente que CAIR es realmente lo que dice ser, y no un grupo cuyos objetivos en la práctica son bastante distintos a los de la Declaración.
 
La prensa debería preguntar esta semana a Nihad Awad e Ibrahim Hooper: ¿aprueba usted la Declaración de San Petersburgo? Y si no, ¿por qué no? Caballeros, no nos cuenten lo que piensan de las personas implicadas. Dígannos lo que piensan de los principios expresados y las declaraciones realizadas. Estamos esperando. Que comience el diálogo.


 

 
 

Robert Spencer es director de Jihad Watch y autor de 5 libros, 7 monografías y numerosos artículos acerca del terrorismo islamista. Licenciado con honores en Estudios Religiosos por la Universidad de Carolina en Chapel Hill, lleva desde 1980 estudiando teología, derecho e historia islámicos en profundidad. Es adjunto de la Free Congress Foundation, y sus artículos acerca del islam aparecen en el New York Post, Washington Times, Dallas Morning News, el National Post de Canadá, FrontPage Magazine, WorldNet Daily, Insight in the News, Human Events o National Review Online entre otros. Entre sus textos se encuentran algunos de los libros más conocidos acerca del terrorismo islámico, como “El mito de la tolerancia islámica” (Prometheus Books, 2005. ISBN 1591022495), “La guía políticamente incorrecta del islam” (Regnery Publishing, 2005. ISBN 0895260131), o “El islam al descubierto: cuestiones preocupantes sobre la religión de mayor crecimiento del mundo.”