Multinacionales del crimen

por Carlos Echeverría Jesús, 2 de noviembre de 2010

(Del libro Crimen.org. Evolución y claves de la delincuencia organizada, de Luis de la Corte Ibáñez y Andrea Giménez-Salinas Framis. Ariel (Barcelona), 2010. Publicado en Suplemento Libros de Libertad Digital, 29 de octubre de 2010)

 
 
La obra de los profesores De la Corte Ibáñez, de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), y Giménez-Salinas Framis, presidenta de la Sociedad Española de Investigación Criminológica, constituye una aportación fundamental al estudio del crimen organizado.
 
Dividido en dos partes, cada una de ellas subdividida en seis capítulos, Crimen.org hace primero una aproximación conceptual al fenómeno de la delincuencia organizada para pasar de inmediato a analizar a los principales actores de la misma, desde la Mafia, la Camorra, la Ndrangheta y otros grupos que, históricamente y hasta la actualidad, han desafiado a Italia y a otros muchos Estados –en particular a los EEUU–, hasta los también populares grupos asiáticos (Yakuza japonesa, tríadas chinas...), pasando por los cárteles, las narcoguerrillas, los paramilitares y las maras en la felizmente bien llamada por los autores Iberoamérica.
 
De la Corte y Giménez-Salinas hacen bien en apoyarse, en su introducción conceptual, en el hecho de que la propia Estrategia Europea de Seguridad (EES), aprobada por el Consejo Europeo el 12 de diciembre de 2003, cita al crimen organizado como una de las cinco amenazas más importantes para la seguridad mundial de las próximas décadas. Asimismo, la EES advertía sobre la posibilidad de futuras conexiones entre el crimen organizado y las otras cuatro amenazas: el terrorismo, las armas de destrucción masiva, los conflictos armados regionales y los Estados fallidos. No es baladí recordar aquí que la cuestión de los Estados fallidos es bien sensible para España, a tenor de lo que sucede en el Sahel, tal y como lo venimos analizando desde el Centro Africano de Estudios e Investigaciones sobre el Terrorismo (Caert) de la Unión Africana. Como se trata de algo relativamente reciente, esta realidad no se destaca en la interesante tabla de distribución por zonas geográficas de los mercados del crimen organizado que aquí se aporta, aunque sí es apuntada cuando, en la segunda parte, se hace referencia al papel de narcoestado que ha asumido Guinea Bissau (por su territorio transita la cuarta parte de la cocaína iberoamericana que llega a Europa) y, en clave de futuro, en el capítulo final. En 2009 Europol clasificó al África Occidental como la región más preocupante para Europa en lo relacionado con el futuro del crimen organizado.
 
El capítulo 6 de la primera parte se ocupa en exclusiva del crimen organizado en y desde Eurasia, es decir, de esa miríada de grupos y redes que emergieron tras la caída del Muro de Berlín y el desmoronamiento de la Unión Soviética. En esa tupida red encontramos delincuentes comunes, antiguos combatientes de las guerras balcánicas, ex agentes secretos, etcétera que traen de cabeza a las fuerzas de seguridad y a las agencias de inteligencia de toda Europa y de otras latitudes. El crimen organizado no sólo no conoce fronteras, sino que se perfecciona día a día para mejor violarlas y hacer de su capa un sayo con mecanismos como el espacio Schengen.
 
La segunda parte se ocupa de las teorías sobre las causas estructurales del crimen organizado, sobre los factores económicos, políticos y sociales presentes en tal ámbito, sobre el funcionamiento interno de los grupos... Mención especial merecen los capítulos 10, sobre crimen organizado, terrorismo y violencia política, y 11, centrado en España. Este último despertará a buen seguro, por razones obvias, un enorme interés, tanto entre los expertos como entre los ciudadanos comprometidos y necesariamente bien informados.
 
Hay que agradecer a los autores que hayan escrito un libro que, siendo como es un estudio erudito y rigurosísimo, sin embargo se lee con el mismo deleite que proporcionan los géneros de entretenimiento. Crimen.org es una aportación fundamental a la bibliografía española sobre seguridad y defensa. Ya en las páginas finales, De la Corte y Giménez-Salinas abordan los peores escenarios vislumbrados desde organizaciones como la UE o la ONU, escenarios en los que puede que haya que recurrir a las fuerzas armadas (página 426): no estaría de más recordar aquí que en Reggio Calabria hay efectivos militares protegiendo instalaciones judiciales, o la implicación de la Infantería de Marina mejicana en la lucha contra los cárteles de la droga... Lo dicho: Crimen.org es un texto imprescindible.