Mockus: la memoria vencida y la culpa por asociación
por
Eduardo Mackenzie,
28 de Mayo de 2010
1. Mockus y la memoria vencida
En su último mitin de campaña, Antanas Mockus demostró que es capaz de hacer maravillas: venció a la lluvia que amenazaba su reunión en la plaza de Bolívar de Bogotá. Le tomó poco tiempo hacer eso. El acto comenzó con dos horas de retraso. El líder verde demostró así que puede vencer a los elementos. Sus seguidores llegaron, por fin, con paraguas y todo, y el pudo enviarles su mensaje de salvación. ¿Qué otra cosa podrá hacer don Antanas si es elegido presidente? El podrá vencer a las FARC. Ya lo dijo:
si encuentra un nuevo grupo de las FARC en Ecuador, él irá a Quito y le rogará al presidente Correa que capture a los insurrectos, cosa que Correa hará al minuto siguiente. Con un presidente así, los colombianos podemos dormir tranquilos y los terroristas serán aterrorizados. Si alguien le muestra en qué fincas están regados los cinco mil hombres que tienen las FARC en Venezuela, Mockus viajará a Caracas, le pondrá el "chip zanahorio” al presidente Chávez ( ¿o utilizará el “chip remolacho”?), le mostrará el plano de los santuarios y éste despachará sus aviones rusos de combate para pulverizar esos lugares uno tras otro. Si Mockus venció la lluvia en Bogotá, el puede, en Caracas, obligar a Chávez a hacer eso. Pues el método de la “legalidad democrática” es infalible. Y es más firme que la seguridad democrática. Todo el mundo sabe eso.
En vísperas de la primera vuelta de la elección presidencial, hay que admitir otra cosa: si Antanas Mockus venció la lluvia en Bogotá él puede vencer la memoria de los colombianos. Ya lo hizo, en parte. Tras dos meses de campaña electoral, nadie se acuerda ahora, por ejemplo, quien es y qué hizo el presidente Álvaro Uribe en estos ocho años. ¿Quién obligó a las FARC a poner sus barbas en remojo en Venezuela? ¿Quien venció la inseguridad, salvó la economía, mejoró lo social, aumentó la cubertura de salud, redujo la pobreza, preservó las libertades? Nada, no se sabe. Lo que sí se sabe es que con el profesor Antanas obtendremos todo eso. El candidato verde dice, por ejemplo, que con él “la presencia de la Fuerza Pública llegará a todo el territorio colombiano”. ¿No lo hizo ya Uribe? No, asegura su eminencia, eso sólo lo hará la “legalidad democrática”. ¿Quién permitirá que haya jueces y alcaldes en todo el territorio?, Antanas, pues no se sabe qué hizo Uribe al respecto.
Así van las cosas. Antanas promete que con él llegará “el monopolio de la Fuerza Pública por parte del Estado”. Pues eso tampoco existe, parece, en Colombia. ¿Quién desmanteló las AUC? ¿Quién extraditó a sus jefes? ¿Quién está desbaratando las Bacrim? ¿Quién golpea la mafia mexicana en Colombia? No se sabe. O, mejor, lo hemos olvidado. Pues Mockus, quien venció la lluvia, puede prodigar la más vasta amnesia.
¿Quién reformó 220 hospitales y revolucionó la cobertura social, la cual pasó de 23 millones a 41 millones de beneficiarios? ¿Quién extendió la cobertura de salud de un 60% en 2002 a un 91% en 2010? No se sabe. Mockus dice, por el contrario, que “el sistema de salud está a punto de naufragar”.
¿Quién redujo eficazmente el secuestro? ¿Quien le arrancó a las FARC 15 de sus rehenes políticos? ¿Quien hizo que un importante embajador dijera, en febrero pasado, que “las Fuerzas Armadas de Colombia se encuentran entre las mejores del mundo”? No se sabe. No debe ser cierto. Pues Mockus parece pensar todo lo contrario. Ayer dijo a un periódico de Barcelona que “La puesta en marcha de un sistema de incentivos pudo distorsionar la actividad de los soldados, que buscaron permisos con asesinatos simulados. Mataban a campesinos, incluso a gente con algún retraso mental o con historial delictivo, las vestían con uniformes de la guerrilla de las FARC, y lo reportaban como rebeldes muertos. Así conseguían permisos para visitar a la familia o incentivos económicos”. El dijo eso después de admitir que la investigación judicial al respecto no ha dicho su última palabra.
Si la memoria es vencida, por el vencedor de la lluvia, olvidaremos qué fue la seguridad democrática y qué papel jugó en ella el ex ministro Juan Manuel Santos. Pues se trata de eso, de que olvidemos, de que la verdad sea sepultada por una gran mentira, para no saber cómo votar este domingo. Lo único que nos está quedando claro es que, como dice el candidato Mockus, “la legalidad democrática se ha violado mucho durante el mandato de Uribe”.
Así, el profesor Antanas, quien dice no querer el apoyo del partido de Gustavo Petro, ni de los amigos de Piedad Córdoba, se pone a repetir lo que ellos dicen. Para Mockus, por ejemplo, “hay una responsabilidad eventual por omisión”, del presidente Uribe y de Juan Manuel Santos en los llamados falsos positivos (La Vanguardia, Barcelona, 25 de mayo de 2010). El agrega que “los sobornos a congresistas para lograr la reelección de 2004” fueron hechos por “los colaboradores de Uribe”, y que todos ellos deben ser juzgados. Mockus insiste: “Yo pedí en una carta pública la renuncia del presidente Uribe a raíz de ese escándalo de sobornos a parlamentarios”.
Pero el vencedor de la lluvia no lo logró. No importa. Si él es elegido, la “legalidad democrática” les abrirá a todos un juicio, por lo menos, y los entregará a quien sea. ¿Por lo de Raúl Reyes a cuantos enviará a la justicia ecuatoriana? En el mismo tono que utiliza Piedad Córdoba para tratar estos temas, el candidato Antanas lanzó otro sabio dictamen, al diario español: “en el pasado, dijo, el establecimiento colombiano fue responsable del asesinatos de candidatos presidenciales”. Antanas se presenta, en Bogotá, como un candidato verde, moderado y hasta de centro. Sin embargo, cuando habla a la prensa extranjera puede mostrar, entre líneas, que su programa verdadero es coherente con la visión de la izquierda más fanática y cavernaria del continente.
2. La culpa por asociación
Mockus debería explicar qué quiso decir exactamente cuando afirmó que el Presidente Álvaro Uribe y el ex ministro y candidato Juan Manuel Santos son “moralmente” responsables de los llamados falsos positivos. El pensamiento del candidato verde a este respecto es, una vez más, confuso, si no ambiguo, y está siendo explotado por sus seguidores, y por el antiuribismo en general, para atacar injustamente al gobierno y a dos personalidades democráticas muy respetables y respetadas.
"No les veo con responsabilidad penal, veo responsabilidad moral o política’’, escribió Gerardo Reyes, del Miami Herald el 26 de mayo 2010, al resumir una rueda de prensa de Antanas Mockus con periodistas extranjeros. Un día antes, Antanas le había respondido al diario catalán La Vanguardia esto: “El presidente Uribe no tiene relación que yo sepa, que yo pueda conjeturar, con esos crímenes.” El periodista, quien esperaba, por el contrario, una violenta frase de Mockus contra el jefe de Estado colombiano, insistió: “¿Uribe puede ser enjuiciado por su presunta responsabilidad en asesinato de jóvenes por militares o por los comprobados sobornos a los parlamentarios para lograr su reelección en 2006?”. La respuesta de Antanas fue, esta vez, neta: “En ningún caso veo clara la responsabilidad del presidente Uribe. Parece impropio de su estilo ordenar algo como asesinatos de jóvenes.” Y para responder al otro extremo de la pregunta, agregó: “En cuanto a los sobornos a congresistas para lograr la reelección de 2004 yo sí veo claramente la implicación de los colaboradores de Uribe, que deberían responder ante los tribunales.”
Sin embargo, de eso El Espectador, al día siguiente, en artículo anónimo, sacó una conclusión visiblemente trucada: “El candidato a la Presidencia de Colombia por el Partido Verde, Antanas Mockus, señaló que no ve responsabilidad penal, aunque sí moral, por parte del mandatario Álvaro Uribe y su ex ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, en el escándalo de los ‘falsos positivos’ o ejecuciones extrajudiciales.”
Como nadie le pidió a Antanas que precisara su acusación, esa amalgama se impuso y el mismo Antanas la adoptó.
Eso nos obliga a preguntar: si el presidente Uribe “no tiene relación que [se] pueda conjeturar con esos crímenes”, como dice Mockus, por qué éste estima que el presidente Uribe tiene una responsabilidad “moral” en eso? ¿Si en “ningún caso” el candidato Mockus ve clara “la responsabilidad del presidente Uribe” en ese asunto, por qué lo acusa, sin embargo, de ser “moralmente” responsable?
Aquí hay un problema.
¿Una persona que no es responsable “penalmente” de algo puede ser responsable “moralmente” de eso mismo? Y a la inversa: si una persona es “moralmente responsable” de algo tan grave como el asesinato de unas personas, como pretende Antanas Mockus, cómo no lo puede ser desde el punto de vista penal? ¿Se puede ser moralmente responsable de un crimen sin ser penalmente responsable de ello?
La Constitución colombiana prevé que los servidores públicos pueden ser sancionados por infringir la Constitución y las leyes y también “por omisión o extralimitación en el ejercicio de sus funciones”. Pero en este caso, la “omisión” debe ser probada y “omisión” no es un sinónimo de responsabilidad “moral”. Un delito o un crimen “por omisión” pueden ser tan graves como un delito o un crimen por acción. Y, si se trata del Presidente, la “omisión” debe haber generado una acusación de la Cámara de Representantes ante el Senado. En ausencia de eso, como en el caso que nos ocupa, nadie tiene el derecho de lanzar suposiciones atrevidas que se transforman en bajas calumnias.
Mockus debería explicar cómo y por qué él hace precisamente eso ahora y por qué intenta hacer una separación ilegítima entre lo moral y lo penal. Hasta que explique eso, Mockus será alguien que trata de venderle al país, mediante juegos de palabras, una imagen negativa, pero sin fundamento, de dos de sus adversarios políticos. Todo eso destruye la serenidad y cortesía que hasta ahora los candidatos habían mantenido en los debates.
Ese estilo de campaña contribuye, además, al ambiente de guerra civil que está siendo fomentado desde Venezuela y cuya expresión más reciente son las acusaciones lunáticas contra la familia del presidente Uribe lanzadas desde Buenos Aires por un delincuente fugitivo y refugiado en Venezuela.
Da la impresión de que Antanas Mockus, en su afán electorero, pretende introducir la noción detestable de la culpa por asociación. ¿Uribe y Santos son culpables, según él, no por actos cometidos por ellos, ni por órdenes dadas por ellos, sino por actos cometidos por terceras personas, contrariando la ley y las políticas y directrices del gobierno?
El profesor Antanas suele atribuirse, entre otras competencias, la de ser “filósofo”. Un filósofo sin obra filosófica, sin duda. Ello es posible. Sin embargo, un filósofo debe saber que es un non sequiturs, una argumentación falaz por la desconexión que establece entre las premisas y la conclusión. Es el juego dudoso de la culpa por asociación. Pol Pot enseñó la historia; Pol Pot llevó a la muerte a millones de personas; luego la historia no debe ser enseñada. En el caso de Mockus el falso silogismo es este: A es el jefe de B; B cometió un delito; luego A es culpable como B. La conclusión es falaz pues no es coherente con las premisas.
Si dejamos pasar la técnica de la culpa por asociación toda autoridad legítima podrá ser llevada a juicio por delitos imaginarios, o por delitos que terceras personas cometieron a espaldas del gobierno. Ese enfoque grotesco sería el derrumbe del Derecho y del Estado de derecho. Sería la abolición de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre. ¿Es eso lo que pretende Mockus y sus amigos introduciendo esa noción de que alguien inocente desde el punto de vista penal puede ser objeto de una estigmatización “moral” en hechos atroces? ¿Es eso digno de alguien que se presenta ante los colombianos como candidato?
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