Más y más conspiraciones judías

por David Horowitz, 2 de octubre de 2007

(Publicado en FrontPageMagazine.com, 19 de septiembre de 2007)

Al parecer es la temporada de los renacimientos de los famosos Protocolos de los sabios de Sión o de variaciones de lo mismo. Es el tiempo de las manidas paranoias en torno a que los judíos, aunque una fracción reducida de la población del mundo, sin embargo lo controlan. La implicación tácita (y nunca examinada intelectualmente) es que el resto no judío de la raza humana es demasiado estúpido o demasiado patético para frustrar estos designios. Obviamente, el foco de atención de este desfile de conspiraciones del momento está ocupado por el libro nuevo de Walt y Mearsheimer, The Israel Lobby, que trata de los titiriteros hebreos que mueven los hilos de Bush y Cheney, y que también modelan los medios y la cultura que les persuade. (Qué raro que alguien olvidase decir a los judíos de Hollywood de hacer una película sobre el islamofascimo o una en apoyo a la aventura en Irak). Pero la impresionante persuasión de esta mentalidad a lo largo del espectro político 'progresista' puede juzgarse mejor a través de una columna de la ex agente del FBI, ex Republicana y ahora detective de judíos, Coleen Rowley, en el Huffington Post.
 
El artículo de Rowley se titula delicadamente 'No dude nunca de que un grupo reducido de neocon dedicados puede destruir el mundo'. Su tesis es el pesebre de la conspiración judía: la derecha que gobierna el Partido Likud en Israel quería una guerra contra el frágil e inofensivo Irak. Por tanto, la delegación servil del Likud en América puso a trabajarse a los Bushies (y los medios) para hacer que sucediera. Citando una autoridad de blogs de extrema izquierda, Rowley enumera a los 12 principales neocon de América -- o 'los 12 socios' -- incluyendo a Wolfowitz , Feith, Kristol, Perle, Bolton, Podhoretz, Kagan y Ledeen. He de hacer un inciso con una nota personal aquí: yo no formo parte de los 12 principales, pero sí compongo 'la segunda fila', que incluye a Joe Lieberman, Charles Krauthammer, John Podhoretz, Jackie Mason, Ron Silver, Ted Koppel o Ken Pollack.
 
Por razonar la lista que cita con aprobación del blogger que se la proporciona: 'Los neocon son periodistas y políticos judíos conservadores vinculados a la derecha israelí del Likud que apoyan el imperialismo corporativo, político, cultural y militar de los Estados Unidos con el uso de la Guerra Mundial preventiva si es necesario... con el fin de deshacerse de la amenaza musulmana'. En otras palabras, el Gran Satán y el Pequeño Satán están de caza con los musulmanes de todo el mundo -- y eso es verdaderamente de lo que trata la guerra contra el terror. Y el Pequeño Satán es realmente la fuerza motriz detrás de ello.
 
Siendo justos con Rowley, ella hace una tentativa poco creíble de cualificar la radical judeofobia que refleja la lista. Según Rowley, son 'sobre todo' judíos los que son la raíz del mal. Pero 'sobre todo' no hace realmente justicia al diseño de la lista: Jackie Mason, pero no Dennis Miller; Ron Silver, pero no Jon Voight; Ted Koppel (¡¿Ted Koppel?!) pero no Sean Hannity, David Horowitz, pero no Christopher Hitchens o Victor Davis Hanson; y está Ken Pollack, partidario del incremento en Irak, pero no su co-autor Michael O'Hanlon, que solamente alcanza a ser su 'compinche'. Si toda esta selectividad no es antisemitismo, ¿qué es antisemitismo?
 
Y después está la teoría -- los judíos son responsables de la guerra en Irak. En la práctica, el gobierno del Likud se oponía a la guerra en Irak puesto que su principal preocupación era Irán y el ejército de Irán a distancia situado en la frontera norte de Israel, Hezbolá. La principal preocupación de Rowley al escribir el artículo, por supuesto, es proteger a Irán de cualquier presión neocon que pudiera interferir en sus genocidas y jihadistas ambiciones. Según Rowley -- y ésta es una amenaza inminente -- los neocon están inventándose una nueva agresión: 'Han dado la señal de salida al belicista de primera línea y de máxima popularidad Michael Ledeen con su libro Iranian Time-Bomb programado para salir a las ondas y las estanterías convenientemente la víspera del 11 de Septiembre'.
 
¿Cómo puede llegar a imprimir el Huffington Post esta basura ignorante y tóxica? Lo hace porque se la cree. Por supuesto, si un judío patriota llegase a señalar que Rowley y el Huffington Post están simplemente repitiendo a pies juntillas la propaganda de los propios islamofascistas, habría aullidos de ultraje procedentes de los progresistas de todo el mundo. ¿Cómo se atreve usted a cuestionar sus lealtades en esta guerra?


 

 

David Horowitz es conocido autor norteamericano y activista de toda la vida de derechos civiles. Desde 1988 es Presidente del Center for the Study of Popular Culture