Más sobre la crisis y la Defensa

por Enrique Navarro, 20 de julio de 2010

He leido con gran interés el artículo del Dr. Stove y me es muy difícil discrepar de lo que él afirma, si bien creo que estamos tocando bajo mi opinión perspectivas diferentes.
 
Mi punto es que los recortes en el presupuesto del ministerio de Defensa se han producido de forma brutal y de acuerdo con el escenario presupuestario para 2011 van a continuar con reducciones muy significativas en todos los capítulos de gasto y especialmente el de personal. Mi objetivo es cómo sobrevivir a estos recortes con el menor daño posible, cómo es posible, aplicando la racionalidad encontrar bolsas de ahorro en unos casos y en otros cómo minimizar los riesgos. Se puede discutir si no reducir personal y recortar mantenimiento, o suprimir inversiones, y este es el ámbito en el que situaba la discusión.

 
Por otro lado, hay problemas de fondo que son muy bien traídos por el Dr. Stove que para mi se resumen en la utilización partidista de los recortes en el presupuesto de Defensa con el fin de continuar laminando las instituciones del estado que en cualquier régimen democrático actúan de contra poderes de un gobierno que basado en la legitimidad de los votos puede creerse con la legitimidad moral de imponer su voluntad a cualquier precio. Lo mismo podríamos decir de la justicia, los medios de comunicación, las fuerzas de seguridad, la banca, la familia etc, entidades todas ellas que deben quedar manipuladas y subordinada al gobierno, decir desinstitucionalizando la sociedad.

 
No me cabe duda que el presupuesto de defensa es insuficiente y requiere de incrementos sustanciales, pero ni siquiera esto es suficiente; es necesario remodelar el marco jurídico en el que se desenvuelve nuestra política de defensa y seguridad y del personal al servicio de la misma y que ha sido radicalmente modificado en los últimos seis años. También es cierto que antes de remodelar es necesario contar con un objetivo o una estrategia, y es en este punto donde fallan las estructuras políticas incapaces de pensar a largo plazo y convencidos que el mejor objetivo es no tener ninguno.

 
Aunque particularmente soy pesimista sobre la capacidad de reacción de las instituciones cada vez más dependientes del poder, también lo soy sobre el poder político dispuesto a devolver a la sociedad parte de lo que le ha quitado en los últimos veinte años, y peor aun, veo a gran parte de la sociedad con el más mínimo interés en recuperar esferas de poder, circunstancias de la que toman ventaja aquéllos que son conscientes de su capacidad de influencia y que pretenden llevarnos a un modelo de sociedad muy diferente de que crearon nuestros ancestros en Atenas, en la isla de Tarso, Jerusalem y Roma.

 
No obstante y volviendo al objetivo de mi artículo, mayor interés me merece analizar cambios concretos y conocer opiniones sobre cambios propuestos como la reestructuración o fusión de fuerzas armadas; creación de consejo de seguridad Nacional, soluciones al problema del endeudamiento, por no hablar sobre otros temas que no conozco tan en profundidad como escalas, promoción profesional, derechos y deberes, misiones etc. Quizás sea una discusión menos ambiciosa o demasiado técnica, pero necesaria en estos momentos

 
Solo cabe desear que nuevos gobernantes sean conscientes de lo que yo señalo e indica también  el dr Stove y no se queden en un blandi-blu que crea que lo mejor es hacer lo menos posible y en todo caso ejecutar aquellas acciones políticas que tienen un rédito a corto plazo perdiendo la conciencia de los problemas de fondo que poco a poco nos van laminando y llevándonos inexorablemente a una deriva de fundamentalismo político y religioso impropio de un continente que dio a Platón, Santo Tomás, Kant, Rousseau, Locke y un largo etc, una herencia cada vez más dilapidada.