Más que Revisión, una ITV

por Joseph Stove, 4 de enero de 2011

 

La comparecencia de Obama, y el documento emitido por la Casa Blanca, el pasado jueves 16 de diciembre, pasan por ser el trámite para cumplimentar la Revisión anunciada por el presidente a principios de Enero de 2009 en West Point. La verdadera Revisión se recoge en un documento -o varios de ellos-, clasificados y no ha sido filtrada.
 
El hecho es que la situación en Afganistán se va -salvando las distancias- pareciendo cada vez más la de Vietnam: es una guerra que comienza un presidente, (Kennedy y Bush) y continúa otro (Johnson y Obama); basándose en una concepción teórica (anticomunista y antiislamista); se mantienen gobiernos pintorescos (Diem o Karzai); se difunden visiones optimistas pero se refuerzan las tropas y se recurre a mayor intensidad de combate, volviendo a emplear el apoyo aéreo y carros de combate; se fue a la vietnamización (ahora a la afganización), creando fuerzas militares y policiales manifiestamente débiles a pesar de su número.
 
La guerra de Afganistán es difícil de revisar, pues parte de un problema insuperable: su objetivo estratégico. La creación de un estado afgano mediante el sufragio universal es algo descabellado partiendo de un suficiente conocimiento de la geopolítica de la zona. No existe problema afgano propiamente dicho, y es Pakistán el foco del problema. Afganistán es la profundidad estratégica de Islamabad. La capital es incapaz de controlar su propio territorio. En estas circunstancias, el único remedio que se tiene a mano es desgastar físicamente a la denominada insurgencia a medida que se realimenta desde la Durand line, manteniendo la etiqueta de contrainsurgencia para lo que son operaciones de búsqueda y ataque. Esa es la verdadera Revisión de la que hablamos.
 
La cantidad de dinero puesta en circulación para atraerse voluntades ha incrementado la autonomía de los señores de la guerra. Ese es uno de los criterios para asegurar que los avances son frágiles. Por otro lado, limpiar es posible mientras la información se compre; mantener es más que dudoso por no contar con una infraestructura gubernamental que no puede comprarse. Construir es algo más que problemático. Hasta Obama reconoce que nation building como componente de las cruzadas es inviable.
 
La fecha del comienzo de la salida de fuerzas americanas y otros aspectos menores es viruta política para cuadrar narrativas y calendarios electorales. La transferencia al Gobierno de Kabul promete ser grandiosa. Hay curiosidad por ver cómo se comporta un Ejército sobre cánones modernos con un 89 por ciento de tropa analfabeta y un 65 por ciento de suboficiales en la misma situación, así como con una tasa de deserciones del 20 por ciento. El Ejército afgano podría ser organizado siguiendo el criterio adoptado por los talibanes o por los señores de la guerra, que es el exponente del modelo autóctono.
 
Es muy posible que al presidente Obama y a su vicepresidente Biden se les aparezca, frecuentemente, en sueños la imagen de los helicópteros de los marines despegando desde el tejado de la embajada de Saigón en 1975. Es la imagen de la Revisión.