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Gees.org Opinión Los colombianos no son españoles… por suerte para ellos
Los colombianos no son españoles… por suerte para ellos

Los colombianos no son españoles… por suerte para ellos

por Pedro Fernández Barbadillo, 18 de Junio de 2010

 

Dos han sido los derrotados en la primera vuelta de las elecciones presidenciales colombianas: el candidato progre Antanas Mockus y las empresas de encuestas. Éstas fueron las responsables del lanzamiento de Mockus como candidato y se han estrellado. Entre los ganadores de las elecciones, Santos y el pueblo colombiano, que no compartirá el ridículo español de tener a una copia de ZP al frente del gobierno. Los colombianos han votado libres de complejos, sin atender a lo que les decían los sondeos, los vecinos extranjeros y los manifiestos de intelectuales.
 
En marzo, las encuestas daban como ganador a Juan Manuel Santos y como segunda a la candidata conservadora Noemí Sanín, canciller y embajadora nombrada por Uribe. A principios de abril, apareció como segundo Mockus y a finales de ese mes ascendió al primer puesto. En una segunda vuelta entre Santos, ex ministro de Defensa responsable de la libración de la ex candidata Ingrid Betancourt y del bombardeo del campamento del jefe de las FARC Raúl Reyes en Ecuador, y Mockus, de quince encuestas, doce otorgaban el triunfo final al progre y sólo tres a Santos. La realidad ha sido que Santos ha obtenido en primera vuelta el 46,5% de los votos y Mockus el 21,5%, menos de la mitad.
 
En el recuento global, Santos ha obtenido la segunda mayor votación registrada por un candidato presidencial en Colombia, sólo superada por Álvaro Uribe en su reelección en 2006.
 
 
 
 
CANDIDATO GANADOR
AÑO
VOTOS
Belisario Betancurt (conservador)
1982
3.189.587
Virgilio Barco Vargas (liberal)
1986
4.214.510
César Gaviria (liberal)
1990
2.891.808
Ernesto Samper (liberal)
1994
primera vuelta
2.623.210
Ernesto Samper (liberal)
1994
segunda vuelta
3.733.366
Andrés Pastrana (conservador)
1998
primera vuelta
3.613.278
Andrés Pastrana (conservador)
1998
segunda vuelta
6.114.752
Álvaro Uribe (Partido de la U)
2002
5.862.655
Álvaro Uribe (Partido de la U)
2006
7.397.835
Juan Manuel Santos (Partido de la U)
2010
primera vuelta
6.758.539
 
(Desde 1994, la nueva Constitución obliga a celebrar una segunda vuelta si ningún candidato consigue mayoría absoluta de los votos en la primera.)
 
La victoria del candidato del Partido de la Unidad Nacional se ha producido en todo el país. Ha sido primero en todos los departamentos del país, salvo en uno, el pequeño Putumayo, en el que se emitieron sólo 72.517 votos. Santos, con 16.840 de éstos, quedó tercero, detrás de Gustavo Petro, con 19.224 y de Mockus, con 20.838.
 
La ciudad de la Bogotá, de la que había sido alcalde Mockus en dos períodos (1995-1998 y 2001-2004), que se esperaba votase a favor del candidato del Partido Verde, se entregó a Santos. Mockus sólo ha obtenido un 27,51% de los votos: 771.239. Por el contrario, Santos subió hasta el 40,34%, cerca de su media nacional, con 1.130.815 votos. En el departamento de Antioquia, el departamento de cuya capital, Medellín, fue alcalde Sergio Fajardo, candidato a vicepresidente de Mockus, la papeleta del Partido Verde fue elegida por sólo 394.592 ciudadanos, el 20,89%, mientras que la de Santos la escogieron 855.864 colombianos, el 45,31%.
 
En España, donde reside una de las mayores colonias de colombianos en el exterior, votaron 8.648 personas. Como en casi toda Europa, Mockus quedó el primero con el 45% de los votos, pero Santos obtuvo uno de los mejores resultados, casi el 41% y 3.513 papeletas. En Venezuela, donde votaron 21.122 colombianos, Santos arrasó: 68,7%. ¿Se lo debe al factor Chávez?
 
Nueva equivocación de las encuestas
 
El fiasco de las encuestas se atribuye a que éstas sobrevaloraron el voto joven y las consultas por teléfono y por Internet. Los partidarios de Mockus se movilizaron en Internet y las redes sociales, y las empresas de encuestas, establecidas en la capital y otras grandes ciudades, creyeron que se estaba levantando una ola verde (el color del partido) que barrería a Santos. Al final, los jóvenes hinchas de Mockus no se molestaron ni en ir a votar. La participación ha sido del 49%, superior en sólo cuatro puntos a la de las elecciones de 2006. Los errores de las encuestas han servido para que la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Adelina Covo, haya propuesto el endurecimiento de su regulación. Covo declaró a la prensa lo siguiente: “No quisiera decir que las encuestas se pifiaron, pero, indudablemente, conducen la opinión pública en Colombia. Ocho días bastaron sin encuestas para que la gente pensara cómo debía votar libremente y ahí vemos los resultados”.
 
La victoria de Santos en la segunda vuelta, que se celebrará el 20 de junio, parece imparable. En las últimas elecciones presidenciales celebradas en Sudamérica en las que el primer candidato sacó una ventaja que osciló entre los quince y los veinte puntos al segundo candidato, como hicieron Luis Mujica en Uruguay y Sebastián Piñera en Chile, en segunda vuelta se confirmó el triunfo del ganador. Ya han empezado las alianzas. Miembros prominentes del Partido Conservador, cuya candidata ha captado un 6%% del voto, se han declarado a favor de apoyar a Santos en la segunda vuelta. Germán Vargas, candidato del partido Cambio Radical, registró un 10% y quedó tercero; su partido ha formado parte de la coalición de gobierno de Uribe y no parece probable que vaya a pedir el voto para Mockus. Santos también puede contar con un sector apreciable de quienes escogieron en primera vuelta la papeleta del candidato liberal Rafael Pardo (4,3%).
 
El Zapatero de Colombia
 
Sin duda, en la decisión de los colombianos ha influido la personalidad de Antanas Mockus. A medida que avanzaba la campaña y su primer puesto se repetía en las encuestas, Mockus, conocido por sus excentricidades y volubilidad (fue candidato a vicepresidente en la candidatura de Sanín en las elecciones de 1998), optaba por la espontaneidad y la verborrea de los líderes progres y 2.0.
 
Las frases pronunciadas por él en las últimas semanas podrían servir para un prontuario de la insustancialidad y la cursilería:
 
·               “En Finlandia sobro, pero en Colombia soy indispensable.”
 
·               “No soy blando, soy un duro limpio.”
 
·               “Creo en la democracia deliberativa: argumento va, argumento viene. Los intereses, al volverse públicos, se moderan o se pulen.”
 
·               “A mí no me da miedo aplicar la autoridad para hacer cumplir la ley. Pero la autoridad hay que aplicarla basada en la pedagogía, más que en la fuerza, porque eso es lo que la hace legítima.”
 
·               “Informémonos antes de votar, conozcamos las opciones, leamos el menú antes de ordenar.”
 
·               “Creo ser capaz de poner lo mejor de mí, pero sobre todo de convocar a la gente para que ponga lo mejor de sí.”
 
·               “Si nuestra relación con la ley es distante, no saldremos adelante.”
 
·               “Si usted va a votar por mí, pero no lo está haciendo en conciencia, no es porque usted lo decide… Mejor no vote por mí. Vote por aquel que le diga su conciencia”
 
Frases que bien podría pronunciar otro político, europeo éste, autor de otras tan deslumbrantes como “la cintura es la esencia de la democracia”, “ideología viene de idea lógica” y “antes teníamos un gobierno de derechas y ahora tenemos un gobierno de derechos”
 
Una sociedad que durante años ha sido desgarrada por las bombas y las balas, que no se ha rendido ante los asesinos y las amenazas extranjeras, no podía aceptar estas deconstrucciones del pensamiento. Semejante menú sólo lo tragan los españoles atados a La Noria.


 

 



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