Los terroristas de Tampa: ¿jihadistas o domingueros?

por Walid Phares, 27 de septiembre de 2007

Seis años después del 11 de Septiembre, la lectura por parte de los medios de referencia de la guerra contra el terror aún gira en torno a la esencia del conflicto. Dos jóvenes procesados bajo cargos de posesión de explosivos no son percibidos aún como parte de una campaña jihadista urbana dentro de Estados Unidos, a pesar del hecho de que a lo largo de los últimos años han sido detenidas una cifra considerable de células y particulares, todos vinculados al jihadismo. Ahmed Abdellatif Sheriff Mohamed, de 24 años de edad, y Youssef Samir Megahed (con acento egipcio se lee “Mujahid') de 21, estaban matriculados en la Universidad del Sur de Florida en Tampa. Al examinar todas las noticias que informan (hasta la fecha), no se establece ningún vínculo aún con una ideología que es el principal eslabón entre los autores materiales y su acción. El relato de AP empieza con 'dos estudiantes egipcios de la Universidad del Sur de Florida fueron procesados el viernes bajo cargos de transportar materiales explosivos a través de fronteras estatales y uno era acusado de enseñar al otro cómo utilizarlos para fines violentos'. La agencia de noticias no explica cuáles son estos fines violentos. ¿Eran drogas, la crisis social, Palestina, la política de los americanos, la política egipcia, el aborto u otros temas? Los medios de referencia dicen 'terrorismo', y eso al gobierno le basta, por ahora.
 
Ahmed Mohamed es un licenciado en ingeniería y asistente de profesor en la Universidad radicada en Tampa. Megahed y él se enfrentan cargos 'de terrorismo' por 'enseñar y demostrar cómo utilizar explosivos'. La cuestión es ¿utilizarlos contra quien, en qué caso? Si no hay disponible ninguna información al respecto, ¿cómo definir el factor terror más allá de los cargos criminales?
 
Según AP, Mohamed estaba encargado de 'distribuir información relativa a explosivos, dispositivos destructivos y armas de destrucción masiva, lo cual es constitutivo de crimen relativo al terrorismo, decía un funcionario del Departamento de Justicia. El crimen conlleva un máximo de 20 años de cárcel'. De acuerdo, pero el público americano necesita saber más de los motivos. La noticia no comienza con una unidad de policía deteniéndolos en una autopista o acusándoles de transportar explosivos en comercio interestatal sin permiso. Esto no es una noticia criminal que suceda a diario. Los medios informan de que en Carolina del Sur, donde Mohamed y Megahed han pasado la noche en la cárcel del condado de Berkeley, 'el fiscal Reginald I. Lloyd elogiaba a las autoridades estatales y federales por cooperar en la investigación de cuatro semanas que inicialmente no parecía un caso de terrorismo'. ¿Y qué es lo que provocó la mutación de crimen a terrorismo?
 
AP dice que 'desde las detenciones del 4 de agosto, las autoridades pretendían determinar si Mohamed y Megahed eran terroristas en toda regla o simplemente universitarios que se dirigían a la playa con dispositivos construidos a partir de fuegos artificiales que compraron en Wal-Mart”, como ellos afirman. El sheriff local de Carolina del Sur decía que los explosivos eran 'distintos a los fuegos artificiales'. Un lector profano concluirá que es el 'tipo' de explosivo lo que convierte en terrorismo un caso ordinario, no las acciones, las intenciones o la doctrina de combate de los autores materiales. Si los explosivos hubieran estado autorizados por la ley, los dos hombres estarían libres ya. Si el material hubiera sido grandes fuegos artificiales, también habrían sido liberados. De modo que, si no fuera por detenerles desplazando explosivos ilegales, no serían personas de interés. ¿Pero hay otra manera de que nuestro sistema legal defina a terroristas aparte de sorprenderles con explosivos? Aparte de presentar pruebas de que 'quieren' provocar daño, en realidad no existe ninguna.
 
Es el motivo de que no fuéramos capaces de capturar a Mohammed Atta y Ziad Jarrah el 11 de Septiembre antes de que abordaran los vuelos secuestrados. Mohammed y Ziad no tenían explosivos ilegales en sus manos antes de embarcar, y ni siquiera después de haber subido a bordo. Eligieron no utilizar explosivos y aún así eran terroristas jihadistas que tenían intención de masacrar a miles de americanos. De modo que, hasta la fecha, como he argumentado en varias ocasiones ante entidades gubernamentales, incluyendo comités legislativos, y organizaciones, nuestro sistema legal no permite que el gobierno detenga a los terroristas antes de que sean sorprendidos con armas o con suficientes pruebas de que estaban a punto de detonar el material. La siguiente pregunta es: ¿podemos cambiar el sistema? La respuesta es rápida y natural: no podemos y no deberíamos en esencia. Todas las personas son inocentes hasta que se demuestra lo contrario.
 
Pero lo que podemos y debemos hacer es aprender de cada caso: si tenemos la suficiente suerte para sorprenderles antes de que actúen, al menos podremos aprender de la operación todo lo necesario para aportar otras operaciones potenciales. Lo que tenemos que saber son los motivos, la imagen general y la ubicación de los autores materiales en la guerra en general. ¿Forman parte de una célula o de un movimiento?
¿Cuáles son sus creencias doctrinales, su ideología, sus objetivos, la literatura y los materiales que les adoctrinaron y transformaron en jihadistas terroristas? En ausencia de esta información, (el público, el gobierno y los expertos) no seremos capaces de examinar 'el acto del terror' y ubicarlo en el contexto general. Una cosa es que esta acción sea el resultado de dos personas que estaban planeando pasarlo bien encendiendo explosivos pero que no tenían una licencia, sin valor relativo a la presente guerra contra el terror; pero si Mohamed y Megahed formaban parte de la escena en general, hasta de un experimento de cosecha propia, esto tiene consecuencias enormes para la seguridad nacional. ¿Es ese el caso?
 
Según el Investigative Project on Terrorism (IPT) Mohamed 'había alquilado un cuarto en una casa de Temple Terrace, un suburbio de Tampa, que era utilizado como oficina del World and Islam Studies Enterprise (WISE), un laboratorio de ideas fundado el exprofesor de la Universidad de Florida Sami Al-Arián. En el 2006 al-Arián se declaraba culpable del cargo de realizar o percibir donaciones, bienes y servicios para, o a beneficio de, la Jihad Islámica palestina. Las pruebas presentadas en el juicio demostraron que al-Arián ocupaba un puesto en la dirección de la Jihad Islámica”. La pregunta siguiente entonces es: ¿Están Mohamed y Megahed vinculados a las actividades de Al Arián? ¿Estaban las actividades de estos últimos vinculadas a las de él? ¿Hay una actividad más general que ligue a ambas partes en Estados Unidos? Mohamed y Megahed son egipcios, por tanto es menos probable que formen parte de la Jihad Islámica palestina. Pero pueden ser jihadistas al margen de si forman parte de la Jihad Islámica o no. Por tanto, si existe un vínculo entre estas dos partes, podría también significar que la Jihad Islámica y la dirección jihadista que opera en América están conectadas. Se propone esta teoría porque el movimiento jihadista salafista es transnacional, y está operando contra Estados Unidos y las restantes democracias liberales. Estas son las conclusiones de muchas autoridades del contraterrorismo tales como la Task Force on Future Terrorism del Departamento de Interior, el Departamento de Policía de Nueva York, y recientemente también del informe de las Fuerzas Aéreas norteamericanas sobre terrorismo. Esto y otros casos recientes de detenciones se deben analizar bajo los nuevos parámetros que surgen de varios centros de gobierno y organizaciones especializadas.
 
Otro suceso intrigante fue - según el Investigative Project -- que el jurado de Tampa escuchó declarar al representante de un grupo islamista local de defensa civil: CAIR. La pregunta es porqué una asociación americana particular presta testimonio en un caso de terrorismo. Sería invitada lógicamente si tuviera conocimientos de terrorismo, si los dos encausados fueran miembros de la organización, o si esta última se opusiera a la acusación en base a la defensa de la ideología tras el acto. En este caso, ¿cuáles son las razones invocadas? CAIR no es una asociación cualificada en materia de contraterrorismo, lo cual deja los dos argumentos restantes: pertenencia o defensa. Las respuestas a ambas preguntas solucionan judicialmente el enigma. Pero el informe del IPT reza “M. Ahmed Bedier, portavoz de la sede en Tampa del Consejo de Relaciones Americano Islámicas (CAIR), prestaba testimonio bajo juramento. Bedier ha actuado como portavoz de la familia de Megahed”. La pregunta siguiente es saber si Bedier actuaba personalmente como representante de su organización. Este hecho es importante, dado que abre otra serie de preguntas relativas a la relación entre los “grupos de presión” islamistas y la ideología jihadista.
 
Mientras, el representante de CAIR informaba al Tampa Tribune, “los encausados son objeto de escrutinio a causa de su etnia”. Pero en cuanto a lo que se informa, son ciudadanos egipcios que han sido sorprendidos transportando explosivos ilegales. Hay muchos egipcio-americanos, árabe-americanos, y americanos de Oriente Medio que trabajan entre las fuerzas del orden. Realmente, cuando son traducidos documentos del gobierno relativos a casos de terrorismo, lo más probable es que árabe-americanos sean los encargados de la traducción. ¿Cómo es entonces que los dos egipcios son objeto de escrutinio 'debido' a su etnia mientras que entre aquellos que protegen la seguridad nacional -- y con frecuencia en estso casos -- hay gente que pertenece a la misma etnia: fuerzas del orden, analistas, traductores, etc?
 
Bedier decía: “Obviamente su etnia y ascendencia están jugando un papel crucial a la hora de sacar de proporción esto', decía Bedier. “Si fueran unos cuantos chicos corrientes, dudo [que esta noticia] fuera divulgada por todo el mundo”. En realidad es al revés. Mientras que el gobierno -- desafortunadamente -- no está proporcionando al público el material ideológico que conduce a las acciones, los 'grupos de presión” que simpatizan con las ideologías jihadistas están intentando transformar cualquier detención en un caso “étnico”. Habría que preguntar a estos 'grupos', ¿por qué no os habéis movido con el mismo vigor cuando se trata de coptos, sudaneses, asirios, kurdos, cristianos o musulmanes anti-jihadistas? Si los grupos de presión islamistas salen en defensa de los particulares sólo por pertenecer a un grupo étnico, el debate está cojo, dado que CAIR no es representante de un grupo étnico, sino de una agenda ideológica (expresa). Por otra parte, si CAIR sale en defensa de los encausados por su afiliación a un grupo religioso, la discusión necesita hacerse basada en las declaraciones realizadas por los dos egipcios. Ése es el eslabón entre sus creencias religiosas y el hecho de que tuvieran explosivos: en realidad no hay ninguno, dado que no hemos escuchado o leído de ellos o de otros que estuvieran en una 'misión religiosa'. De ahí que CAIR tenga que dar otro motivo de su implicación, asumiendo que Bedier actúe en nombre de la organización en este caso.
 
Lo cual nos devuelve a la pregunta inicial: ¿Mohamed y Megahed actuaban como jihadistas o no? El Derecho norteamericano no precisa de respuesta. Los retiene bajo cargos de tenencia de explosivos. Pero puesto que desde CAIR y otros grupos de presión se afirma que hay 'algo más' en juego, debería ser beneficioso para el público americano -- y ciertamente para los estrategas de la seguridad nacional -- aprender del contexto ideológico de este caso. No tratar la dimensión ideológica de la guerra contra el terror acabará comparándose a la siguiente interpretación dramática (virtual): 1943: dos jovenes alemanes nacidos en Berlín son detenidos en Carolina del Sur por tenencia de explosivos y disposición a utilizarlos contra Estados Unidos. Mientras que los dos fueron acusados de este crimen al margen de la Segunda Guerra Mundial, un grupo de presión acusó al gobierno norteamericano de 'germanofobia'. Mejor, entre los funcionarios de las fuerzas del orden que procedieron a la detención había muchos germano-americanos.

 
 
El Dr. Walid Phares es un experto en terrorismo, fundamentalismo islámico y movimientos yihadistas. Es miembro decano de la Fundación de la Defensa de las Democracias y escribe en publicaciones especializadas como Global Affairs, Middle East Quarterly, and Journal of South Asian and Middle East Studies además de para diversos periódicos de renombre mundial y de opinar para medios como CNN, MSNBC, NBC, CBS, ABC, PBS y BBC.