Los grupos de derechos humanos tienen agendas no tan nobles

por Anne Bayefsky, 3 de noviembre de 2004

Fuera del pedante Palais des Nations las manifestaciones se suceden a diario, contenidas en diversos lugares tan lejos como sea posible de la acción. Camino de las reuniones, las pancartas rezan cosas tales como “Tíbet libre”. Otros miembros de la sociedad civil entran en el mismo Palais. Un conjunto de formalidades y ya tienes entrada en la puerta. Mesas y tablones de anuncios fuera de la sala de conferencias exponen miles de panfletos y avisos. Este año incluyen: “Zimbabwe: Derechos humanos y defensores de los derechos humanos en una encrucijada”, y “Chechenia: Una guerra contra poblaciones civiles”. Los temas escogidos son considerablemente más variados que el contenido de los discursos de los diplomáticos en el interior.
 
Hay libros sobre temas como 'Reclamar nuestros derechos: sobrevivir al embarazo y al parto en Mali”. Una coalición bien organizada, como el Child Rights Caucus, tiene un programa de conferencias y partes para cada día de las cinco semanas. Después, están las súplicas individuales, como la de Abdel Malek, de quien se informa fue objeto de detenciones arbitrarias en Egipto desde septiembre de 1997. Incluso se publica un periódico de ONGs del Centro de Documentación de Derechos Humanos en el Sur de Asia durante la comisión, con titulares como 'Resoluciones de países: ¿Se convertirá la CHR [la Comisión] en una cámara de impunidad?”.
 
Además de la alocada actividad en el exterior de la cumbre, y en el otro extremo del tótem de la sociedad civil, se encuentran las ONG del interior -las ONG acreditadas por el Consejo Económico y Social de la ONU-. Estas ONG 'con acreditación ECOSOC' pueden hablar en la propia comisión durante 3 minutos y medio sobre el tema de la agenda, y 2000 de sus palabras se publican como documentos oficiales de la ONU. Esta semana, 75  ONG hablarán sobre el tema de la agenda concerniente a abusos de los derechos humanos en países específicos de todo el mundo.
 
El encuentro orquestado entre organizaciones de derechos humanos gestionadas por estados y amigos de buena voluntad que se preocupan acerca de los derechos humanos, sin embargo, no es lo que parece. Mientras que la mayoría aprecia que incluso los monitores de masas, como la policía, los abogados y los contables, hagan su trabajo, las ONG son el último bastión de autoridad intocable y autodesignada sobre derechos humanos. 
 
Cuando la representante de Amnistía Internacional se dirigió a una gran reunión durante la hora de la comida, dejó perplejo a más de uno: 'que yo sepa, nunca ha habido un menor palestino implicado en un atentado suicida”. Esto a pesar del hecho de que se han conocido al menos cinco casos muy bien documentados de suicidas de entre dieciséis y diecisiete años durante los dos últimos años, y al menos otros cinco menores han sido atrapados cuando llevaban explosivos.
 
Antes incluso de que la guerra de Irak comenzara, Human Rights Watch  anticipaba las violaciones de derechos humanos de los soldados norteamericanos, y solicitaba información de expertos legales para 'supervisar las acciones de las fuerzas ocupantes y asegurarse… de que respetan los derechos de los iraquíes”. Nadie habla de liberación aquí.
 
El International Human Rights Law Group, con sede en Washington, es un jugador clave a la hora de promover la Conferencia de Racismo de Durbán y su producto, en la Comisión de la ONU y en todas partes. La respuesta de su director ejecutivo a la descripción del antisemitismo de la conferencia y sus consecuencias, hecha por el representante Demócrata por California Tom Lantos: “Los grupos judíos… no pueden dejar que sus agendas minen el trabajo hecho por tantos grupos”.
 
¿Así que, quiénes son estos autonombrados guardianes de la moral?.
 
La ONU tiene reglas para conceder la acreditación ECOSOC a las ONG. Un pequeño problema: el comité de la ONU que aplica las reglas incluye a estados tales como China, Cuba, Irán,  Pakistán, o Sudán. Misteriosamente, el comité rehusó dar acreditación a “Derechos Humanos en China”, y ha sostenido auténticas batallas durante mucho tiempo por las solicitudes de grupos tales como “La casa de la libertad” o “Hadassa”.
 
Esto puede también explicar el discurso reciente de la ONG acreditada “Organización Internacional para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial' (EAFORD), manifestándose acerca de 'las cartas con ántrax enviadas en Estados Unidos por un sionista norteamericano”. EAFORD, con estatus en la ONU desde 1981, fue establecida por Libia con el objetivo de promover la idea de que el sionismo es racismo.
 
Las organizaciones de derechos humanos verdaderamente independientes de gobiernos, juegan un papel vital en la protección de los derechos humanos. Pero determinar quién es independiente, preciso e imparcial, es otra cuestión. Generalmente una que ni se plantea, ni se responde.
 
Anne Bayefsky, es Profesora en la Universidad de York, Toronto, Canadá. Ha recibido el premio de investigación del gobierno canadiense en derechos humanos, “the Bora Laskin National Fellowship in Human Rights Research”.