Lo que Zapatero no dice

por Jaime García Legaz, 18 de abril de 2007

(Publicado en La Razón, 17 de abril de 2007)

La presentación del informe económico del presidente del gobierno se convirtió ayer, más que en un ejercicio de «transparencia», en un espectáculo rebosante de autocomplacencia. Zapatero presumió de algunas cifras macroeconómicas, como el crecimiento del PIB, pero omitió aspectos esenciales de la realidad económica diaria de la mayoría de los ciudadanos.
 
El exagerado optimismo de Zapatero contrasta con lo que piensa la mayoría de los ciudadanos. Un reciente informe del CIS (que depende de su propio gobierno) revela que se ha incrementado sustancialmente el porcentaje de españoles que afirman que su situación económica personal es peor que la que tenían cuando Zapatero asumió el poder. Hay razones fundadas que lo explican.
 
De acuerdo con los datos oficiales, los salarios han visto reducido su poder de compra durante los tres últimos años. La elevada inflación, fruto de la política económica expansiva de Zapatero, no ha sido compensada con incrementos correlativos de los salarios. El conjunto de los trabajadores españoles tiene hoy menos poder adquisitivo que hace tres años, a diferencia de lo que ha ocurrido en casi todos los demás países europeos. Un triste balance para un Gobierno que se dice socialista. Los pisos son hoy un 40% más caros que hace tres años. Cabe imaginar la valoración de su situación económica personal de los jóvenes y quienes no son propietarios de una vivienda.
 
A pesar de que Zapatero hablaba de «precariedad laboral», ésta se ha acentuado durante su Gobierno. La temporalidad se ha incrementado en más de 2 puntos.
 
La presión fiscal se ha incrementado en casi 1,5 puntos del PIB. Zapatero no sólo incumple así su promesa electoral, sino que ha reducido la renta disponible de los ciudadanos.
 
En cuarto lugar, las familias españolas están hoy mucho más endeudadas que hace tres años. Por si fuera poco, el coste de las hipotecas se ha incrementado en un 80%.
 
En el ámbito macroeconómico, la productividad fue la apuesta principal de Zapatero. La realidad no puede ser más decepcionante. En España, el crecimiento de la productividad es cercano a cero.
 
El déficit exterior, el segundo más alto del mundo después de Grecia, no es un desafío, como lo definió Zapatero, sino un agudo desequilibrio que amenaza la continuidad del crecimiento. El modelo de crecimiento del PP, tan criticado por Zapatero, ha cambiado, pero a peor. La economía depende del «ladrillo» aún más que antes.
 
Amparado en los datos de PIB, Zapatero no explicó tampoco que España ha dejado ya de converger con Europa en PIB per cápita.
 
Zapatero tampoco habló de la drástica caída de las inversiones extranjeras en España ni de las deslocalizaciones. Algo tendrá que ver el descrédito institucional generado por su Gobierno en la OPA sobre Endesa.
 

Lamentablemente, Zapatero demostró ayer estar alejado de la realidad económica de la inmensa mayoría de los españoles.