(Publicado en ABC, 14 de mayo de 2010)
En el Londres post-electoral me he topado por casualidad con un nutridos grupo de importantes miembros del partido republicano de los Estados Unidos, quienes intentaban sacar el máximo de lecciones de la recién finalizada campaña que pudieran ser relevantes para sus elecciones de noviembre. Salvo descubrimientos de última hora, esto es lo que se van a llevar a su país:
1.- Los conservadores británicos se habían confiado en extremo del desgaste del laborismo. La falta de credibilidad de Brown unida a la crisis económica les pareció suficiente para esperar su caída como una fruta madura. Confiados, descuidaron hacer valer sus propios méritos de futuro lo que, al final, les restó credibilidad para el cambio;
2.- Cuanto más cerca de la cita electoral, más tibios se mostraron públicamente, basados en la lógica de que mostrar sus ideas y sus diferencias respecto a los laboristas, generaría más rechazo que apoyo popular;
3.- Precisamente por pretender parecerse al gobierno, los conservadores fueron incapaces de proyectar un claro programa de reformas económicas con las que salir de la crisis. Evitando hablar de medidas drásticas acabaron por no resultar creíbles como alternativa de prosperidad para Inglaterra;
4.- Finalmente, y a tenor de las oscuras maniobras de Brown de última hora, los norteamericanos se llevan otra lección: el socialismo hará cuanto esté en su mano, legítimo o no, para quedarse instalado en el poder. En el caso del Reino Unido, el cuasi golpe no ha cuajado, pero puede que no todos tengamos ni una cultura política ni una instituciones democráticas que puedan frenar intentos semejantes.
Si comparamos esta campaña inglesa con la que llevó a cabo Sarkozy en Francia, cuando salió elegido, podría decirse que estas lecciones son de aplicación universal en el ambiente político en el ambiente político de extrema polarización en el que vivimos.
Ahora bien, lo importante no es únicamente extraer las lecciones correctas. Sino aprendérselas bien. Esto es, llegar a aplicarlas. Si les va bien en América, tal vez aprendamos nosotros algo también.