Las opciones de Obama
por
Rafael L. Bardají,
05 de Noviembre de 2010
(Publicado en ABC, 5 de noviembre de 2010)
El revolcón ha sido espectacular: de llegar a la Casa Blanca como el nuevo Mesías a ser repudiadas sus políticas y su partido en menos de dos años. Quienes quisieron ver en Obama la esperanza del cambio, tienen que sentirse contrariados. Los americanos han vuelto a cambiar de opinión, simplemente porque no les ha gustado lo que ha hecho y cómo lo ha hecho.
Para todos los que culparon a Bush y al partido republicano de todos los males del mundo, la vuelta de los conservadores y, aún peor, el alza del famoso «Tea Party», no les augura nada bueno: la progresía puede ser algo transitorio, como las enfermedades.
Ahora bien, lo importante es qué va a hacer a partir de ahora el actual presidente. Obama tiene dos opciones: la primera, seguir la estela del Bill Clinton de 1994 y moverse hacia el centro en un acto tanto de contrición como de moderación; la segunda, hacer lo que le pide el cuerpo y su partido, cada vez más escorado a la izquierda como se puede comprobar con la lista de los candidatos electos, y radicalizarse aún más. En la medida en que crea que los votantes indecisos, independientes y de centro le han abandonado, se lanzará en brazos de sus bases más extremas.
Y para nosotros, fieles aliados de los Estados Unidos de Obama eso significa, por ejemplo, saber si su estrategia para Afganistán se va a mantener. La mayoría de los nuevos congresistas demócratas le piden una retirada rápida. Zapatero y Chacón deberían pensarse muy bien por qué y para qué van a morir españoles en Afganistán a partir de ahora.
Claro que al presidente Obama puede pasarle lo que a Zapatero en España: que siga en Afganistán no por el convencimiento de los suyos, sino por el apoyo de la oposición.
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