Un año después de los disturbios y atentados producidos en la región autónoma china de Xinjiang en el contexto de celebración de los Juegos Olímpicos otros más graves acaban de estallar el 5 de julio.
[1] Más de 150 muertos y alrededor de 800 heridos - las cifras son las aproximadas y facilitadas en un primer momento por fuentes oficiales chinas, aunque a buen seguro habrán de incrementarse y la oposición uigur en el exilio habla ya de más de 600 muertos
[2] - son el luctuoso resultado de unos breves enfrentamientos entre uigures musulmanes y miembros de la etnia han, la ampliamente dominante en la República Popular China.
[3] Los han son también mayoritarios en la capital uigur, Urumqui, que cuenta con 2’6 millones de habitantes, gracias a la inmigración propiciada en los últimos años desde otros rincones del país por las autoridades para diluir la identidad de los musulmanes separatistas - entre los que también cabe citar la presencia de musulmanes kirguizios y de otros orígenes - de esta región rica en energía y que comparte frontera con, entre otros países, Afganistán y Pakistán. El hecho de que el Presidente chino, Hu Jintao, haya abandonado precipitadamente la Cumbre del G-8 de L’Aquila, indica que aunque la revuelta será sofocada con el envío masivo de fuerzas de seguridad y que a buen seguro se tomarán represalias, la gravedad de la situación creada requiere de una evaluación inmediata por parte de la Nomenklatura de Beijing.
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Las causas inmediatas de los enfrentamientos
Lo que en un principio parecía un choque anecdótico que habría producido cuatro muertos degeneró en gravísimos enfrentamientos intercomunitarios en Urumqui en lo que ya son los peores disturbios étnicos ocurridos en China desde el levantamiento tibetano de marzo de 2008, el cual aunque provocó tan solo 19 muertos tuvo un enorme impacto mediático gracias al conocimiento que sobre la causa tibetana se tiene en todo el mundo y que distingue a esta de la menos valorada causa uigur. En Xinjiang el ambiente ya se venía caldeando desde que se anunciara la muerte de dos trabajadores uigures en una fábrica de juguetes de la provincia meridional de Guangdong, o Cantón, el pasado 26 de junio, linchados por más de un centenar de miembros de la etnia han que atacaron a todos los uigures que pudieron - provocaron heridas a 118 - acusándoles de violar a dos compañeras de trabajo. Precisamente para exigir que se castigara a quienes habían asesinado a ambos uigures se convocó la manifestación de Urumqui el día 5, que derivó en fuertes disturbios en las proximidades del bazar de Döng Körkük, en lengua turcomana, o de Erdaoqiao, en lengua china. De los muertos producidos el primer día la mayoría fueron han sorprendidos por los manifestantes uigures, hecho que llevó a aquellos a tomar represalias a partir del día siguiente saliendo armados a las calles donde marchaban cantando el himno chino y buscando uigures para atacarles.
[5] Cabe destacarse que en febrero de 1993 y en noviembre de 2004 se produjeron enfrentamientos, respectivamente, en las provincias de Yining y de Henan. En los primeros hubo 9 muertos según las autoridades y 80 según los círculos de exiliados. En cuanto a los segundos los muertos fueron provocados por un enfrentamiento entre un han y un uigur que desencadenaron choques intercomunitarios que acabaron produciendo siete muertes pero que, entonces, no se contagiaron a la región de Xinjiang, contagio que si se ha producido ahora.
[6] Según el Gobierno chino la situación de los uigures ha mejorado notablemente desde 2004 y se afirma que entre 2004 y 2008 el Producto Interno Bruto (PIB) de la región de Xinjiang se ha triplicado aunque los uigures lo achacan a las estadísticas que incluyen el peso de los hidrocarburos, y en particular del gas natural, a la hora de hacer los cálculos, pero que no se reflejan para nada en una mejora de las condiciones de vida para la población autóctona. Esa extracción de hidrocarburos es vista además por la población uigur como una forma de alimentar el desarrollo y el bienestar en otras regiones de China, y en particular Shanghai como ventana al mundo del país.
Mientras ahora los disturbios amenazan con extenderse a otras localidades como la histórica Kashgar o Kuqa, lugares de la región donde hay visibilidad islamista desde la época del activismo muyahidin contra los invasores soviéticos de Afganistán, dentro de una región donde los uigures constituyen con sus 8’3 millones de habitantes según el censo de 2003 algo menos de la mitad de la población, el régimen carga las culpas contra el Congreso Mundial Uigur, con sede en Munich y que también tiene oficinas en EEUU o en Suecia y está dirigido por la empresaria Rebiya Kadeer, quien pasó seis años en cárceles chinas, desde el año 2005 reside en Washington DC tras ser liberada gracias a las presiones de la entonces Secretaria de Estado estadounidense Condolezza Rice y ha sido varias veces nominada al Premio Nobel de la Paz.
[7] Buena parte de los muertos producidos en los primeros momentos serían como veíamos anteriormente han, víctimas buscadas en el contexto de la progresiva penetración de esta etnia en un proceso que los uigures ven como un ataque a su identidad, ataque que también se refleja en la destrucción de símbolos que son históricos pero también religiosos como ocurre con el 85% de la ciudad antigua de Kashgar, un verdadero hito en la histórica Ruta de la Seda y la mejor muestra de ciudad islámica tradicional de todo Asia, y de la que ya han sido trasladadas 900 familias.
[8] Hace un milenio los ramales septentrional y meridional de dicha Ruta confluían en esta ciudad próxima al extremo occidental del desierto de Taklamakan, cuyo subsuelo es rico en petróleo y gas, y las autoridades municipales planean trasladar a hasta 13.000 familias para rehacer dicho barrio argumentando que no hay otra alternativa para estar preparados frente a posibles terremotos que de producirse en el escenario actual costaría la vida a miles de personas como ocurriera hace algunos años en la histórica ciudad iraní de Bam. Aunque más de un millón de turistas visitan anualmente esta ciudad las autoridades chinas no la tienen incluida en el plan que han presentado a la UNESCO para declarar Patrimonio de la Humanidad a tan importante vía comercial.
La ubicación de la causa uigur en el altar islamista
Frente a las tibias llamadas a la calma de EEUU o de la ONU el Gobierno turco se mostraba “consternado” por el elevado número de víctimas debiendo recordarse aquí que el Xinjiang es para los defensores de su causa el más conocido como Turkestán Oriental y menos como Uigurstán, una región en conflicto con la vecindad china durante muchos años, que se repartieron Rusia y China en el siglo XVII, que fue independiente durante dos períodos de tiempo tras la caída de la dinastía Qing en 1912 - entre 1933 y 1934 y entre 1944 y 1949 - y que acabó siendo anexionada de forma definitiva por Mao Tse Tung en el contexto de la victoria de la Revolución Comunista en 1949, en cuyo marco jurídico pasó a llamarse Turkestán Chino en el contexto de la creación de la Nueva China, primero, y República Popular China después.
Precisamente esta aproximación histórica nos debe de hacer evocar también otros hitos como fueron la primera revuelta uigur contra las autoridades chinas, en 1954, cuya presión llevó a crear en 1955 la Región Autónoma China de Xinjiang; los disturbios que en 1990 provocaron una cincuentena de muertos en el contexto del contagio de la vecindad afgana donde los guerreros sagrados del Islam, los muyahidin, acababan de vencer al segundo ejército más poderoso del mundo, el soviético, y ya comenzaban a fijarse objetivos y a desenterrar causas en otras latitudes del mundo, tanto cercanas como lejanas; y el intenso activismo desarrollado en febrero de 1997 cuando varios atentados con bomba contra autobuses urbanos en Urumqui provocaron 9 muertos y 74 heridos, mientras que antes de esos ataques unos disturbios producidos en la provincia de Yinning habían costado muchas vidas.
[9] Finalmente y siendo sólo un botón de muestra, destacaremos que el activismo terrorista del Movimiento Islámico de Liberación del Turkestán Oriental (ETIM, en sus siglas en inglés) - declarado terrorista por la ONU en 2002 acusándole de conexiones con Al Qaida e incluido en su lista de grupos terroristas desde entonces - se reflejaba en 2008 en el asesinato de 16 policías y, ya en 2009, se ve reflejado tanto en las siete células terroristas que el Gobierno chino dice haber desarticulado como en la veintena larga de uigures presos en los últimos años en Guantánamo tras haber sido capturados en Afganistán y Pakistán.
[10] Cinco de estos prisioneros fueron enviados a Albania en 2006, que no acogió a más como en principio tenía previsto para no poner en peligro sus relaciones con China; cuatro eran admitidos el pasado junio por Bermudas, en el Mar Caribe; y el resto podrían ser enviados al archipiélago de las Palaos, situado a 2.000 kilómetros al este de Australia en el Océano Pacífico, ante los recelos de otros países, sobre todo los europeos y entre ellos en particular Alemania, donde se encuentra la mayor concentración de uigures del Viejo Continente, que si aceptan acogerlos temen, como Albania, poner en peligro sus importantes relaciones con China.
[11] Las gestiones para sacar a los uigures chinos de la Base de Guantánamo se iniciaron en el otoño de 2008, una vez que un tribunal federal dictó sentencia considerando que debían ser liberados y la aún Administración Bush los clasificó como “ya no enemigos combatientes” iniciando de inmediato negociaciones con diversos Estados para buscarles acomodo. Cabe destacar que la existencia del ETIM permitió a China aprovecharse de la inercia de la Guerra contra el Terror lanzada por el Presidente George W. Bush tras el 11-S para hacer más fluidas sus relaciones con Washington, al menos a principios de la corriente década. Destacaremos que en 2002 el Departamento de Estado estadounidense incluso deportó a dos miembros del ETIM a China desde Kirguizistán acusándoles de estar involucrados en un plan de ataque contra la Embajada de los EEUU en Bishkek así como contra otros intereses estadounidenses en el exterior.
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Aparte de la preocupación de un Estado musulmán, Turquía, por los luctuosos acontecimientos de los últimos días y que se ha reflejado también en la calificación de “atrocidad” por parte del Primer Ministro Recep Tayyib Erdogan, no debemos dejar desatendida la crítica de la Organización de la Conferencia Islámica (OCI) por “el uso desproporcionado de la fuerza” por parte de las autoridades chinas. Esta organización intergubernamental de carácter transversal, en la que también participan algunos actores no estatales como el Frente Moro de Liberación Nacional (FMLN) de Filipinas, tiene la capacidad de propagar entre sus miembros, y a partir de ellos entre la ciudadanía de sus países, la llama de una causa considerada tal por su componente musulmán, y ello se une a la propagación que otros actores no estatales, como la cadena qatarí de televisión por cable Al Jazira, hacen de forma constante alimentando el victimismo y, posiblemente, las agresiones contra ciudadanos e intereses chinos a lo largo y ancho del mundo.
[13] Si nos detenemos en un escenario lejano de la zona de tensión pero próximo en términos afectivos por su condición de musulmana como es Argelia, debemos recordar cómo aquí se han intensificado en los dos últimos años los ataques contra trabajadores chinos, el último de los cuales provocó un verdadero baño de sangre entre los gendarmes nacionales que les servían de escolta.
[14] Aunque dichos ataques se han venido produciendo en el marco de la ofensiva terrorista de Al Qaida en las Tierras del Magreb Islámico (AQMI) contra todos los trabajadores extranjeros en Argelia es indudable que a partir de ahora dicho agravio cometido por un Gobierno ateo como es el chino contra hermanos en el Islam podría intensificar la fijación por los ciudadanos de dicho origen que viven y trabajan en el país magrebí.
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Xinjiang es, aparte de musulmana, la región más grande de toda China con 1,6 millones de kilómetros cuadrados de extensión - también el aeropuerto de Urumqui es uno de los mayores del país -, y tiene frontera con ocho Estados (Afganistán, India, Kazajstán, Kirguizistán, Mongolia, Pakistán, Rusia y Tayikistán), cinco de ellos musulmanes. Es importante destacar que en Kazajstán, Kirguizistán y Uzbekistán viven importantes bolsas de uigures. En chino mandarín Xinjiang significa “nueva frontera” y dicha idea de límite y de punto de separación es importante porque para China marca distancias con varios países musulmanes en su frontera occidental, algunos de ellos convulsos, y quiere acabar con el riesgo de contagio islamista entre sus propios musulmanes. El Valle de Fergana es una de las zonas de proyección de los activistas uigures junto con Afganistán e incluso Pakistán: dicho Valle es la zona más poblada de Asia Central y, por ello, ejerce como imán de atracción para los predicadores y activistas del yihadismo salafista, tanto los próximos a Al Qaida como el Movimiento Islámico de Uzbekistán (MIU) como la propia red de Osama Bin Laden o los seguidores del Partido Hizb ut-Tahrir (conocido por sus siglas HUT o también como Partido de Liberación Islámica), este último permitido o incluso legal en diversos países. Dicha depresión del Valle de Fergana es compartida por tres países centroasiáticos, a saber: Uzbekistán, Kirguizistán y Tayikistán.
[16] En estos tres países así como en Kazajstán el activismo diplomático chino desplegado a través de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) ha logrado reducir en los últimos años el activismo de los uigures cerrándose oficinas y otras facilidades de los mismos en algunos de sus Estados miembros.
[17] A título de ejemplo, el Gobierno de Kirguizistán ha frenado el activismo de hasta tres asociaciones uigures que hasta fines de la década de los noventa gozaron de libertad de movimientos en el país: la Asociación Uigur de Kirguizistán; la Organización de Derechos Humanos “Democracia” de Bishkek; y el Centro de Información Uigur “Erpan”. Antes que eso, a mediados de la década de los noventa, el Movimiento de Liberación del Turkestán Oriental se mantenía oculto en Kazajstán hasta que su estructura en el país fue desarticulada.
[18] También es importante destacar, porque además es anterior a los macroatentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en suelo estadounidense, que Kirguizistán frenó el activismo de dichos instrumentos uigures a principios de la presente década ante la realización de algunos atentados terroristas en la región de Osh por parte de células uigures y que llevaron a la celebración de un juicio contra sus responsables que el 12 de marzo de 2001 se culminaba con la condena a muerte de dos de sus componentes. En torno a los atentados del 11-S las evaluaciones chinas sobre la amenaza terrorista en su suelo se hacían más frecuentes y detalladas hablándose en aquel contexto temporal de más de 500 activistas del Xinjiang que habrían recibido entrenamiento en Afganistán. Ya avanzada la presente década, en enero de 2007, el Gobierno chino anunciaba operaciones antiterroristas en una base de entrenamiento del ETIM en las montañas del Pamir, en territorio de Xinjiang, cerca de la frontera común con Afganistán y con Tayikistán.
[19] El pasado 16 de junio se celebraba precisamente en la localidad rusa de Ekaterimburgo la última reunión de la OCS , como siempre bajo la directriz general de aunar esfuerzos entre los Estados miembros para luchar contra las lacras del extremismo, el separatismo y el terrorismo, curiosamente las tres amenazas a las que el Presidente Hu Jintao ha acusado ahora de estar detrás de los sangrientos acontecimientos de Xinjiang hablando de “crimen violento, elaborado, planeado y organizado por tres fuerzas dentro y fuera: extremistas religiosos, separatistas y terroristas”.
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Ahora, la revuelta va a poner a prueba, tanto si es sofocada como si surgen otros focos en las otras localidades importantes del Xinjiang antes citadas, aunque ello es altamente improbable dado el esfuerzo policial y militar chino, a las dos principales organizaciones de exiliados uigures: el Congreso Mundial Uigur y la Asociación Uigur Americana.
[21] Ambas deberán de servir tanto para transmitir al resto del mundo la situación de esta minoría dentro de China como para distanciarse de probables discursos radicales que, más o menos próximos al yihadismo salafista, algunos círculos interesados traten de airear.