Las sucias manos de las organizaciones saudíes de caridad

por Stephen Schwartz, 18 de agosto de 2006

Casi cinco años después del 11 de Septiembre, las organizaciones de caridad controladas por el gobierno de Arabia Saudí aún financian el terror.
 
El 3 de agosto, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Ministerio de Hacienda añadía dos nuevas entidades a su voluminosa lista de Designaciones Terroristas Globales - las ramas de la principal organización de caridad del gobierno saudí, la Organización Islámica Internacional de Ayuda Humanitaria (IIRO), en Indonesia y las Filipinas. Estos grupos, dirigidos desde los puestos más bajos por saudíes, se encuentran ahora en la misma lista de Hacienda que organizaciones como Hezbolá, Hamas, o la propia al Qaeda.
 
La Organización Islámica Internacional de Ayuda Humanitaria (IIRO), en calidad de institución estatal saudí, recauda dinero del impuesto de caridad obligatorio musulmán, o zakat, que es donado por fieles saudíes ordinarios. Monta campamentos en escenarios de guerras, donde los refugiados musulmanes son adoctrinados en la interpretación ultra-fundamentalista wahabí del Islam. La IIRO también construye mezquitas nuevas por todo el mundo, controladas como delegaciones oficiales saudíes, con clérigos saudíes, predicación de corte saudí - y programas completos para el reclutamiento de extremistas.
 
Indonesia y las Filipinas son escenarios relevantes de la violencia radical islamista, presentando cada uno grotescas atrocidades por parte de filiales de al Qaeda. La Jemaah Islamiyah en Indonesia fue responsable de los atentados del 2002 y el 2005 en Bali, así como de horrores similares en la capital de ese país, Yakarta, e incluso en las vecinas Filipinas.
 
El sur de las Filipinas, de mayoría musulmana, es objetivo del movimiento de Abú Sayyaf, que ha asesinado cristianos americanos entre otros en un sangriento avance que se adentra en Malasia. La Jemaah Islamiya y el movimiento de Abú Sayyaf han coordinado su campaña homicida, y el Departamento de Hacienda, al enumerar a la IIRO como lo ha hecho, afirma que la organización controlada por el gobierno saudí respalda la ofensiva del terror con dinero y personal.
 
Cinco años después del 11 de Septiembre, el nuevo gobernante saudí, el Rey Abdaláh, afirma que esperaba ver reformado el país. Los saudíes también aspiran a un papel en la pacificación del Líbano.
 
Pero Arabia Saudí continúa acallando el tema vital de reorganizar sus organizaciones de caridad de cara a poner punto final a su apoyo al terror. Los millonarios saudíes que crearon al Qaeda caminan aún libres por el reino. Arabia Saudí carece de comisión del 11 de Septiembre y no ha dado ninguna señal de que vaya a establecer una alguna vez. Sus gobernantes parecen creer poder posponer indefinidamente la necesidad americana de rendir cuentas por los crímenes de ese día.
 
América necesita una sociedad con Arabia Saudí por muchos motivos además de la energía. Pero aún está por llamarse al orden al reino. En la guerra contra el terror, los aliados y los amigos tienen que ser fiables. La medida más reciente del Departamento de Hacienda contra la Organización Islámica Internacional de Ayuda Humanitaria demuestra que el estado saudí y sus agencias gubernamentales continúan estando lejos de merecer tal confianza. .

 
 
Stephen Schwartz es Director Ejecutivo del Centro del Pluralismo Islámico de Washington y periodista autor (entre otros libros acerca del islam y sus subdivisiones y diferencias) del bestseller “Las dos caras del islam: fundamentalismo saudí y su papel en el terrorismo (Doubleday). Tras ser editor de opinión y columnista del San Francisco Chronicle durante 2 años y secretario del sindicato de periodistas de San Francisco, sus artículos han aparecido en The New York Times, The Wall Street Journal, el New York Post, el Los Angeles Times, el Toronto Globe and Mail y muchos otros. Como periodista destacó especialmente en la cobertura de la guerra de Kosovo, y desde entonces se ha convertido en uno de los principales especialistas en la región de los Balcanes y su relación con el islam.