Las dos bandas de la ONU en el terrorismo. El problema de la Resolución 1373

por Anne Bayefsky, 4 de octubre de 2004

En las semanas posteriores al 11 de Septiembre se cumple otro aniversario - esta vez el de la respuesta de la ONU a la amenaza inequívocamente global del terrorismo. El 28 de septiembre del 2001, el Consejo de Seguridad aprobó la resolución 1373. Ha demostrado sin embargo estar escrita en agua. A pesar de los llamamientos repetidos de John Kerry a una mayor implicación de la ONU, la contribución de la organización a la guerra contra el terror ha ido cuesta abajo desde entonces. 
 
Tres años después de que la resolución 1373 fuera aprobada, la ONU no puede aún definir el terrorismo. Los estados miembros se divide esencialmente en dos bandos.
 
En una esquina está la Organización de la Conferencia Islámica (OIC), integrada por 56 estados que insisten en que el terrorismo excluye 'la lucha armada para la liberación y la autodeterminación'. 
 
Para ser más exactos, volar israelíes de todas las edades en cafés, sinagogas, autobuses y discotecas es legítimo. 
 
Este punto de vista provoca daños colaterales por toda la ONU. Durante ocho años la ONU ha estado luchando por adoptar una convención legible contra el terrorismo. No puede terminar la tarea porque la OIC sostiene una cláusula de exclusión israelí. Otra ronda de negociaciones falsas está programada a comienzos de octubre. Ningún estado miembro de la ONU está preparado para cambiar las reglas e insistir en que se pida una votación en ausencia de consenso.
 
El resultado está en una línea de la página web de la ONU dedicada a la definición del terrorismo. Refiere a las partes interesadas al actual debate acerca de una convención del terrorismo que 'incluiría una definición de terrorismo si es adoptada'. 
 
La incapacidad de la ONU en identificar a un terrorista tiene implicaciones en el día a día. En el mes pasado, el Consejo de Seguridad ha afrontado actos terroristas en Beslán, Rusia, y el atentado suicida de Beersheba, Israel. El ataque de Israel se cobró 16 vidas e hirió a 100 personas de una población de 6.200.000. La toma de rehenes de Rusia dejó 326 muertos y 727 heridos de una población de 143.800.000. El trauma causado fue igual, si no mayor, en Israel. 
 
El Consejo de Seguridad se estancó con el ataque a Beersheba, y no fue posible una 'declaración presidencial'. En su lugar, hubo una declaración a la prensa diciendo que los miembros del consejo (traducción 'no todos los miembros del consejo') condenaron el ataque junto con 'el resto de los actos de terrorismo' (el código de 'Israel se involucra en el terrorismo, también'). 
 
DURANTE EL DEBATE, los miembros del Consejo de Seguridad Argelia y Pakistán mantuvieron una posición de 'principios' - no debe haber dobles raseros, no se debe señalar ningún acto, ninguna condena selectiva. Esto era el 31 de agosto. 
 
El 1 de septiembre, el Consejo de Seguridad adoptó una 'declaración presidencial' a nombre del consejo en su totalidad referente a Beslán. Condenó fuertemente los ataques terroristas, expresando sus condolencias más profundas al pueblo y al gobierno de Rusia, e impulsando a todos los estados a cooperar con las autoridades rusas a la hora de llevar ante la justicia a los autores, organizadores, y patrocinadores de estos actos terroristas. 
 
Por supuesto el consejo no podía reflejar tales llamamientos cuando se refirió a las víctimas israelíes, dado que los autores, organizadores, y patrocinadores del terrorismo palestino empiezan en Yasser Arafat y terminan en los protectorados de Damasco y de Teherán. ¿Qué le pasó a la resolución del Consejo de Seguridad 1373?. 
 
Los requisitos legales de la resolución son impresionantes:
  • abstenerse de proporcionar cualquier forma de apoyo, activo pasivo, a entidades o individuos involucrados en actos terroristas;
  • tomar las medidas necesarias para prevenir la comisión de actos terroristas;  
  • negar asilo seguro a los que financian, planean, apoyan, o cometen actos terroristas;
  • evitar que aquellos que financian, planean, facilitan, o cometer actos terroristas utilicen sus respectivos territorios para esos propósitos contra otros estados u otros ciudadanos… '
 
Para llevar a la práctica estas obligaciones, la 1373 dio a luz a un Comité de Contraterrorismo (CTC). El CTC entonces engendró 517 informes acerca de todas esas complicadas medidas que los estados estaban tomando para implementar la resolución. Entre ellos se encuentra el informe más reciente acerca de Siria - cuartel general de Hamas, del Frente Popular para la Liberación de Palestina, y de otras organizaciones que aparecen en la lista de organizaciones terroristas extranjeras del Departamento de Estado. Informa al Consejo de Seguridad acerca de 'los procedimientos y medidas adoptadas y en vigor en la república árabe de Siria en la supresión… y la prevención de crímenes terroristas, y… la negación de asilo seguro, de refugio, de apoyo o de cualquier forma de ayuda en el territorio de… Siria'. 
 
Un universo paralelo. Uno en el que la respuesta principal global de la ONU al 11 de Septiembre - el Comité de Contraterrorismo - nunca ha logrado nombrar una sola organización terrorista, a un individuo terrorista, o a un estado patrocinador del terrorismo. 
 
Otro comité de la ONU fue creado en 1999 bajo la resolución del Consejo de Seguridad 1267 en respuesta a al-Qaida y a los talibanes. Este así denominado comité de sanciones nunca ha estado de acuerdo en qué estados no cumplen sus obligaciones o en entregar al consejo una lista de estados delincuentes para acciones adicionales.
 
Oh, sí. En la otra esquina está el resto del mundo: paralizado, intimidado, o dando furiosamente discursos de campaña acerca del multilateralismo de la ONU como respuesta sensata en la guerra contra el terrorismo.   

 
Anne Bayefsky, es Profesora en la Universidad de York, Toronto, Canadá. Ha recibido el premio de investigación del gobierno canadiense en derechos humanos, “the Bora Laskin National Fellowship in Human Rights Research”.