La terrorífica verdad de porqué Irán quiere la bomba

por Amir Taheri, 4 de mayo de 2006

El pasado mes abril, justo antes de anunciar que Irán se había colado en 'el club nuclear', el presidente Mahmoud Ahmadinejad desaparecía durante varias horas. Estaba teniendo un jalvat (tête-à-tête) con el Imán Oculto, el duodécimo y último de los imanes del chi'ísmo que pasó a 'gran ocultación' en el 941.
 
Según la tradición chi'í, el imán es una figura mesiánica que, aunque oculta, continúa siendo el verdadero Soberano de Mundo. En cada generación, el imán elige a 36 hombres (y, por motivos obvios, a ninguna mujer) designándoles owtad, o 'clavos', cuya presencia, enclavada en la existencia de la humanidad, evita que el universo 'caiga en declive'. Aunque los 'clavos' son desconocidos para los mortales ordinarios, en ocasiones es posible identificar a uno gracias a sus obras. Es sobre esta base que algunos de los admiradores más apasionados de Ahmadinejad insisten en que él es 'un clavo', una afirmación que él no ha rehusado. Por ejemplo, ha declarado que el pasado septiembre, cuando se dirigía a la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York y, el 'Imán Oculto bañó el lugar con una luz áurea'.
 
El año pasado fue tras otro jalvat que Ahmadinejad anunciaba sus intenciones de presentarse a presidente. Hoy se jacta de que el Imán le concedió la presidencia para una única tarea: provocar 'un choque de civilizaciones' en el que el mundo musulmán, liderado por Irán, asuma el control del Occidente 'infiel', liderado por Estados Unidos, y lo derrote en un conflicto lento pero prolongado que, en el argot militar, suena como una guerra asimétrica de baja intensidad.
 
En el análisis de Ahmadinejad, la 'superpotencia' islámica en ascenso tiene ventajas decisivas sobre la infiel. El islam tiene cuatro veces más jóvenes en edad de luchar que Occidente, con sus poblaciones envejecidas. Centenares de millones de 'ghazis' musulmanes (invasores santos) están ávidos por convertirse en mártires, mientras que los jóvenes infieles, amantes de la vida y temerosos de la muerte, odian luchar. El islam dispone de las cuatro quintas partes de las reservas petroleras del mundo, y por tanto controla el recurso vital del infiel. Lo que es más importante, Estados Unidos, la única potencia infiel capaz aún de luchar, es odiada por la mayor parte de las naciones.
 
Según este análisis, establecido en debates por el gurú estratégico de Ahmadinejad, Hassán Abassi, conocido como 'el Dr Kissinger del islam', el presidente George W Bush es una aberración, una excepción al gobierno bajo el que todos los presidentes americanos desde Truman, cuando afrontan reveses serios en el extranjero, han 'salido huyendo'. La presente estrategia de Irán, por tanto, es esperar a que Bush se vaya. Y eso, por 'coincidencia divina', se corresponde con el momento que necesita Irán para desarrollar su arsenal nuclear, poniéndose así a la altura de la única ventaja de que disfruta el infiel.
 
Momentos después de que Ahmadinejad anunciase 'el milagro atómico', el director del proyecto nuclear iraní, Ghulamreza Aghazadeh, desvelaba planes para fabricar 54.000 centrifugadoras, con el fin de enriquecer suficiente uranio para centenares de cabezas nucleares. 'Estamos entrando en la producción en masa', fanfarroneó.
 
El plan iraní es simple: jugar la baza diplomática durante otros dos años hasta que Bush se convierta en 'un funcionario sin mandato', incapaz de tomar acciones militares contra los mulás mientras desarrollan armas nucleares.
 
De ese modo, no se sorprenda si hacia finales de los doce días que aún quedan para 'el ultimátum' del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Ahmadinejad anuncia 'una suspensión temporal' del enriquecimiento de uranio como 'medida de confianza'. Asimismo, no se sorprenda si en algún momento de junio, se pone deacuerdo en solicitar al Majlis (el parlamento islámico) considerar la firma de los protocolos adicionales del Tratado de No Proliferación Nuclear (NPT).
 
Tales maniobras permitirían que el director de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (IAEA), Mohammed El-Baradei, y el Secretario de Exteriores de Gran Bretaña, Jack Straw, felicitasen a Irán por sus 'gestos positivos' y censurasen el debate de sanciones, por no mencionar la acción militar. Las medidas de construcción de confianza nunca se reducirán a nada, pero su anunció sería suficiente para evitar que la cumbre del G8, con Rusia como anfitrión en junio, se manifieste contra Irán.
 
Mientras espera que Bush se vaya, la República Islámica está decidida a hacer todo lo que pueda para consolidar sus beneficios en la región. Los cambios de régimen en Kabul y Bagdad han alterado el estatus quo en Oriente Medio. Mientras que Bush está decidido a crear un Oriente Medio que sea democrático y pro occidental, Ahmadinejad está igualmente determinado a que la región continúe siendo islámica, pero pro iraní. Irán es hoy la presencia más fuerte en Afganistán e Irak después de Estados Unidos. Ha introducido a Siria y el Líbano dentro de sus barreras externas, lo que significa que, por primera vez desde el siglo VII, Irán está militarmente presente a lo largo de la costa del Mediterráneo. En un masivo fasto político en Teherán la semana pasada Ahmadinejad asumía también el control de 'la Causa de Jerusalén', que incluye aniquilar a Israel 'de un golpe', al tiempo que lanza una apuesta por el control del gobierno de Hamas moribundo de recursos económicos en el West Bank y Gaza.
 
Ahmadinejad también ha reactivado la red de organizaciones chi'íes de Irán en Bahrain, Kuwait, Arabia Saudí, Pakistán y Yemen, al tiempo que reanuda contactos con los grupos fundamentalistas sunníes de Turquía, Egipto, Argelia y Marruecos. Desde la infancia, a los niños chi'íes se les dice que cultiven dos cualidades. La primera es entezar, la capacidad de esperar pacientemente el retorno del imán. La segunda es taajil, las acciones necesarias para precipitar el retorno. Porque el retorno del imán coincidirá con una batalla apocalíptica entre las fuerzas del bien y el mal, con el mal siendo finalmente destruido. Si el infiel pierde su ventaja nuclear, podrá ser reducido a través de una guerra larga de baja intensidad, al final de la cual la rendición ante el islam parecerá la menos mala de las opciones. Y ésa podría ser una señal de la reaparición del imán.
 
Al mismo tiempo, no hay que olvidar la tarea de acelerar la segunda venida del Mahdi, que Ahamdinejad persigue con sus provocaciones. El lunes fue más cándido que nunca: 'A aquellos que están furiosos con nosotros, tenemos una cosa que decirles: ¡estad furiosos hasta que fallezcáis de furia!'
 
Su consejero, Hassán Abassi, es mucho más elocuente. 'Los americanos son impacientes', dice, 'a la primera señal de un revés, salen huyendo. Nosotros, sin embargo, sabemos cómo ser pacientes. Llevamos miles de años tejiendo alfombras'.

 
 
 
Amir Taheri es periodista iraní formado en Teherán. Era el editor jefe del principal diario de Iran, el Kayhán, hasta la llegada de Jomeini en 1979. Después ha trabajado en Jeune Afrique, el London Sunday Times, el Times, el Daily Telegraph, The Guardian, Daily Mail, el International Herald Tribune, The Wall Street Journal, The New York Times, The Los Angeles Times, Newsday y el The Washington Post, entre otros. Actualmente trabaja en el semanario alemán Focus, ha publicado más de una veintena de libros traducidos a 20 idiomas, es miembro de Benador Associates y dirige la revista francesa Politique Internationale.