La pregunta del siglo

por David Horowitz, 8 de septiembre de 2004

La principal lección del siglo pasado es que el libre mercado es bueno para la humanidad, mientras que la visión utópica socialista no crea nada aparte de miseria. ¿Pero a que no sabe quién no se ha aprendido esto aún?
 
Al final, un 'milenio' es un concepto demasiado grande para la imaginación. Mil años es igual a 30 generaciones, un intervalo de tiempo que no tiene dimensión de carne y hueso. Hace medio milenio, Colón acaba de aterrizar en el hemisferio occidental; otro medio milenio, y América no había nacido aún.
 
Pero un siglo tiene resonancia para nosotros, abarcando las dos o tres generaciones que hemos conocido. Por ejemplo, puedo remontarme a la trayectoria de mis propios abuelos allá por Moravia y Ucrania, aunque no puedo ir mucho más atrás de eso. Mis abuelos se casaron justo antes de la mitad del siglo, y las vidas de sus hijos comenzaron entonces. Breve como este intervalo pueda ser, tres generaciones son probablemente suficientes para comprendernos como seres humanos.
 
Echando la vista atrás, este siglo nuestro fue en gran medida escenario de dramas destructivos de la fe religiosa secular llamada 'socialismo'. Es una fe inspirada por el sueño de un rescate social realizado a través de seres humanos en lugar del poder divino, a través de la fuerza de la política y del estado. En su forma comunista, los esfuerzos de esta religión arruinaron continentes enteros y destruyeron un mundo de vidas humanas. ¿Hemos aprendido de estos desastres, o las pasiones de esta fe nos seguirán hasta el siglo que viene?.
 
Esa es mi pregunta del siglo.
 
Para responderla, ojeé las páginas de Nation, institución de izquierdas que participó en estos dramas a través del siglo, y cuyos editoriales a través de cada momento definitorio del proyecto comunista han sido completamente refutados por los sucesos históricos. Los editores de Nation apoyaron la Revolución Rusa y la colectivización estalinista, los infames juicios de purga y el Pacto Nazi - Soviético, la conquista soviética del este de Europa y la tiranía Maoísta en China, la conquista comunista del sur del Vietnam, y la revolución genocida de Pol Pot y, por supuesto, la longeva dictadura de Castro en Cuba.
 
Durante la Guerra Fría para contener la extensión del imperio soviético, los editores de Nation se opusieron a la doctrina Truman, la formalización de la OTAN y la OTSEA, y los esfuerzos de las organizaciones occidentales militares y de inteligencia por evitar el general tirón soviético. 
 
Durante cinco décadas, los editores de Nation emprendieron una guerra periodística contra los defensores de la libertad en occidente, contra los presidentes 'guerrero frío' de América, Truman y Kennedy, Nixon y Reagan. Al mismo tiempo, Nation fue el defensor de las ambiciones soviéticas y de espías soviéticos como Harry Dexter White, Owen Lattimore, John Stewart Service y los Rosenberg. Hasta hace poco -- este mismo mes -- su redactor aún defendía a Alger Hiss.
 
Como el Bourbon añejo, los redactores de Nation parecen no haber aprendido nada esencial y no haberse olvidado de nada tampoco. Durante el lento derrumbamiento del colapso marxista, el movimiento socialista que fomentan como credo se fragmentó a menudo y ocultó. Ahora, en este siglo, el propio movimiento es más influyente en la vida política y cultural norteamericana de lo que lo fue nunca en el pasado. Sus adherentes llegan a la Casa Blanca y al Congreso; se sientan en la directiva de la AFL-CIO, y de las principales asociaciones académicas, profesionales, y de arte, y de muchas instituciones mediáticas relevantes también.
 
En esta momento del siglo -- los redactores de Nation eligieron colocar dos historias -- una valoración del siglo socialista pasado y un augurio del siglo socialista que viene -- que dan respuesta a mi pregunta.
 
En el número del pasado 13 de diciembre, hay un largo artículo de crítica llamado 'Explotando una tragedia, o Le Rouge En Noir [El rojo en blanco]', escrito por el longevo 'editor europeo', Daniel Singer, un discípulo godsoniano del escritor trotskista Isaac Deutscher, y experto residente del diario en el tema de la experiencia comunista.
 
El punto principal del artículo de Singer es 'El libro negro del comunismo', un tratado francés que intenta resumir los horrores humanos del proyecto de crear un mundo mejor. Según los autores del libro, durante el siglo XX, entre 85 y 100 millones de seres humanos fueron masacrados en tiempos de paz por marxistas enfrascados en el esfuerzo de hacer realidad su sueño imposible. Como advertencia que Martin Malia sugiere razonablemente, 'Cualquier auditoria realista del crimen comunista cerraría para siempre la puerta a la utopía'.
 
Esa es la mínima lección que uno esperaría aprender del récord sin batir de utopías socialistas del siglo pasado. Pero es exactamente la lección que Nation rechaza fervientemente. Singer escribe: 'Nuestro objetivo -- no nos avergonzaremos de que lo sea -- es restablecer la fe en la acción colectiva y en la posibilidad de transformación radical de nuestras vidas'. Se refiere a esta pasión por el rescate social como 'el fuego de Prometeo de la humanidad', un término que recuerda el lenguaje preciso que Marx utilizó cuando inició su proyecto destructivo hace 150 años. 
 
El socialismo está muerto. Larga vida al socialismo.