La ONU juega con Lego: continúa la campaña anti Dinamarca

por Alberto Acereda, 29 de marzo de 2006

A menudo, los artistas son elogiados por su capacidad a la hora de anticiparse al futuro. Cuando la histeria por las viñetas danesas de Mahoma se encontraba en su punto álgido el mes pasado, circuló otra viñeta en internet ilustrando un juego de una 'embajada danesa' de Lego - completa, con la embajada en llamas, banderas danesas humeantes, y pequeños islamistas de Lego llevando pancartas que rezaban 'Europa es el cáncer, el islam es la respuesta'. Al relacionar los juguetes de Lego, un símbolo de Dinamarca y de inocencia infantil, con la campaña de odio contra Dinamarca que recorre el mundo árabe, el viñetista estaba siendo más profético de lo que pensábamos.
 
Porque, ¿quién podría haber adivinado que Lego se vería realmente arrastrada a la controversia? En conexión con su Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial el 21 de marzo, la Oficina del Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas difundió un póster anti racismo. Bajo el título 'El racismo cobra muchas formas', presentaba un juego de construcción de Lego muy llameante y muy reconocible.
 
El Ministerio de Exteriores danés y Lego protestaron inmediatamente, y la agencia tuvo que cancelar el cartel. Después, un portavoz de la ONU afirmó ridículamente que el uso del juguete de construcción había sido completamente accidental, y, con una mueca petulante, se disculpó si había herido los sentimientos daneses. Desafortunadamente para Lego, no se puede demandar a Naciones Unidas.
 
El cartel de Lego es simplemente una de las humillaciones internacionales apiladas sobre Dinamarca, que se encuentra en la mayor crisis de política exterior desde la Segunda Guerra Mundial. La presente campaña árabe contra Dinamarca debe ser vista como señal de alerta para las naciones europeas en general. Los regímenes autócratas de Oriente Medio tienen un interés general en disuadir las presiones occidentales en favor de la liberalización, al tiempo que los fundamentalistas tienen un interés particular en presentar la oposición al islam político como un ataque contra las creencias de los musulmanes comunes.
 
De hecho, Dinamarca ha sido con anterioridad una vez el objetivo de la ira árabe. En 1973, durante la crisis petrolera de la OPEP, el Primer Ministro Anker Jørgensen sugirió con delicadeza que Israel tenía derecho a defender sus fronteras. Los países árabes elevaron inmediatamente sus precios un nivel más especialmente para los daneses, que recuerdan ese como un invierno bastante frío. Como era de esperar, el respaldo de los miembros socios a Dinamarca en la UE no ha sido firme en absoluto.
 
La presente campaña anti danesa está bien coordinada, y se desarrolla en muchos frentes y foros. El representante especial de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, el senegalés Doudou Diene, publicaba su último informe sobre racismo, discriminación, xenofobia e intolerancia en febrero. Dedica varias páginas a las viñetas de Mahoma publicadas por el diario Jyllands-Posten, y retrata a Dinamarca como una nación profundamente hostil a extranjeros. El hecho de que Diene no haya puesto nunca un pie en Dinamarca y de que sus acusaciones no estén demostradas no refuerza la credibilidad del informe.
 
Lo absurdo de ser señalado por el estamento de derechos humanos destacadamente corrupto de la ONU es resaltado por el hecho de que Dinamarca ha sido un partidario modelo de la ONU, siempre presentándose voluntaria para proyectos de la ONU e impulsando el respeto a las normas internacionales. Algunos daneses esperan que esta inocente fe en Naciones Unidas pueda estar cediendo paso a una evaluación más realista de la naturaleza de la organización.
 
La semana pasada, el centro de atención cambió a Bahrain, lugar de una importante conferencia de 300 lumbreras islámicas importantes. Para no perderse la diversión, algunos imanes que iniciaron toda la campaña anti danesa acudieron en una nueva misión a Oriente Medio. En su primer viaje, allá por diciembre como recordará usted, introdujeron unas cuantas viñetas incendiarias de su propia mano en el informe e hicieron circular el rumor de que el Corán se quemaba en las calles de Copenhague.
 
Esta vez estaban en Bahrain en la Conferencia Internacional para Apoyar al Profeta, ostensiblemente en misión de persuadir a sus homólogos imanes de poner fin al boicot de Dinamarca. Pero su imagen de conciliadores se vino abajo de mala manera cuando, mientras se encontraban en Bahrain, una grabación francesa emitida mostraba a un portavoz de la delegación de imanes, Ahmed Akkari, sugiriendo ante la cámara que el líder de la organización Musulmanes Demócratas de Dinamarca, un miembro moderado del parlamento llamado Naser Jadir, debía volar por los aires si accedía al gobierno.
 
'Si se convierte en el Ministro de Integración o de Exteriores, deberíamos enviar a un par de tipos a volarle en pedazos a él y a su ministerio', decía Akkari, sin saber que estaba ante una cámara. La policía danesa intenta hoy decidir si las amenazas fueron hechas 'de chanza', como afirmó posteriormente Akkari. Hombre menudo con espesa barba y voz de soprano, Akkari no era conocido antes como un gran humorista.
 
En el mismo escenario, el jeque Raed Hlayel y Abú Bilal, imanes compañeros de Akkari, afirmaban que la campaña de odio contra el Jyllands-Posten debía mantenerse, al que describían como 'propiedad y gestionado por judíos'. A la sazón, también estaba la postura del principal orador de la conferencia y figura más destacada, el conocido Yusuf al-Qaradawi, cuyo programa semanal en Al Jazira alcanza una audiencia de 50 millones. 'Por supuesto, el boicot tiene que continuar. Tiene que continuar hasta que el gobierno danés se disculpe'.
 
El documental muestra claramente que los imanes daneses han ingeniado la crisis con el fin de incrementar su propio liderazgo, como parte de su gran plan para imponer la ley islámica eventualmente sobre Europa. Las revelaciones de su agenda real han llevado a demandas en Dinamarca para la revocación de sus permisos de residencia.
 
En lo que respecta a la presunta hostilidad del país a los extranjeros, Mohamed Sifaoui, el respetado periodista que grabó el documental para France-2, decía, 'Llegamos a Dinamarca sin ideas preconcebidas y descubrimos que no puedes llamar racistas a un país cuando da a las minorías todos los derechos y elige a tres musulmanes para el parlamento'.
 
Todo esto debería aliviar parte de las presiones internas sobre el gobierno de centro-derecha del Primer Ministro Anders Fogh Rasmussen. Durante meses, la oposición izquierdista ha estado quejándose ruidosamente por el perjuicio causado a la imagen de Dinamarca, y a causa del rechazo del gobierno a comprometer el tema de la libertad de expresión, y ha estado exigiendo una política de auto-humillación sin fin ante los déspotas de Oriente Medio.
 
Las demandas izquierdistas han sido apoyadas por algunos miembros de la comunidad empresarial danesa. Arla, el gigante danés de los lácteos que ha perdido sus mercados de exportación de Oriente Medio, presentó anuncios a página completa en importantes diarios árabes para difundir una repugnante disculpa en conexión con las viñetas de Mahoma. 'Comprendemos y respetamos vuestra reacción, que ha llevado al boicot de nuestros productos por este incidente irresponsable y lamentable', rezaban los anuncios. Aparte de ser cobardes y de mal gusto, tal servilismo, concuerdan la mayoría de los analistas, no funcionará. Estos mercados están perdidos para el futuro anticipable.
 
Habiéndose recobrado de un momento de debilidad en la cadena de televisión árabe Al Jazira, Rasmussen, en una gran entrevista en el diario Berlingske Tidende, pasaba a la ofensiva responsabilizando a medios, intelectuales daneses desconocidos y secciones de la comunidad empresarial de su vacilante postura hacia la libertad de expresión. Afirmaba que era hora de separar la paja del grano, señalando que las firmas danesas deben su existencia al concepto de libertad de expresión, y que la libertad de expresión es esencial para la supervivencia de la democracia. En opinión del primer ministro, nadie debería insultar a la religión de otro hombre de manera gratuita, pero la libertad de expresión es un arma vital en la lucha contra los islamistas.
 
En el tono, sus declaraciones recordaban a las de George W. Bush tras el 11 de Septiembre, de que en la lucha contra el terrorismo, estás con nosotros o contra nosotros. En Dinamarca, como en otras naciones europeas, la postura de Bush fue criticada originalmente como simplista, pero cifras crecientes de daneses se están dando cuenta de que en la lucha contra el islamofascismo, quedarse al margen no es una opción.
 
La nación está blindándose hoy para el próximo juicio de Fadi Abdalatif, el portavoz de la organización fundamentalista Hizb ut-Tahrir, contra el que la fiscalía danesa ha decidido por fin presentar cargos por incitación y amenazas de muerte. En noviembre del 2004, tras las oraciones de viernes en una mezquita en Valby, Copenhague, la organización distribuía un panfleto que rezaba, 'Así que ve y ayuda a tus hermanos en Faluya, y mata a tus gobernantes si se interponen en tu camino'. Y en su portal se encontraba la exhortación a 'matar judíos, dondequiera que te los encuentres'. Abdalatif había recibido previamente una suspensión de 60 días por amenazas contra judíos.
 
Muchos daneses se preguntan ahora qué es lo que hizo que la fiscalía tardase tanto en llevar a juicio a Abdalatif, y porqué no se inmutó hace mucho buscando la prohibición de la organización, que en otros países es clasificada como un grupo terrorista de odio. Para muchos oídos, 'Mata a tus gobernantes' y 'Mata judíos' suenan con bastante claridad.

 
 
Henrik Bering es periodista político del Policy Review, crítico y autor de Outpost Berlin: The American Forces in Berlin 1945-94.