La izquierda buena practica el Islam

por Robert Spencer, 14 de febrero de 2007

(Publicado en FrontPageMagazine, 6 de febrero de 2007)

Muchas personas del Partido Demócrata actual sienten desprecio hacia la religión, pero aún tienen tiempo para rezar. El pasado viernes durante la reunión anual de invierno del Comité Nacional del Partido Demócrata en Washington, Husham Al-Husainy, imán del Centro de Educación Islámica Karbalaa, una mezquita chi'í de Dearborn, Michigan, ofrecía una plegaria. Mientras los Demócratas reunidos agachaban sus cabezas, Al-Husainy rezaba:
 
En el nombre de Alá, el misericordioso, el compasivo. Te agradecemos Alá que nos bendigas entre tus creaciones. Te agradecemos Alá que nos conviertas en una gran nación. Te agradecemos Alá que nos envíes tus mensajes a través de nuestro padre Abrahám y Moisés y Jesús y Mahoma. A través de ti, Alá, nos unimos. De modo que guíanos por el camino adecuado. El camino de la gente que bendices, no el camino de los que condenas. Ayúdanos, Alá, a liberar y llenar esta tierra de justicia y paz y amor e igualdad. Y ayúdanos a detener la guerra y la violencia, la opresión y la ocupación. Amén.
 
¿Un momento conmovedor de generosidad ecuménica y esperanza para la paz? En absoluto. Al mencionar a 'Abrahám y Moisés y Jesús y Mahoma', Al-Husainy sonaba sin duda como si fuera inclusivo, de mentalidad abierta, y no cerrilmente sectario de cara a los Demócratas reunidos. Pero en la práctica estaba invocándolos en calidad de profetas musulmanes: en la corriente principal del Islam, todos ellos eran profetas que enseñaban el Islam, y cuyas enseñanzas los seguidores de Moisés y Jesús corrompieron para crear el Judaísmo y el Cristianismo. El Corán afirma que Abrahám no era ni judío ni cristiano, sino musulmán (3:67), y representa a Jesús negando su propia divinidad (5:116) -- y esto, por supuesto, es el marco de referencia del imán. De modo que lo que parece un gesto de generosidad ecuménica se reduce en realidad a la declaración de supremacía religiosa y la deslegitimación de las demás religiones.
 
Además, si un sacerdote o ministro católico hubiera rezado en el Congreso Demócrata, cuya audiencia asistente iba a ser guiada lejos del camino de los condenados por Alá, el estallido de controversia habría sido sonoro y rápido. ¿Aquellos a los que Dios condena? Ni de lejos un concepto que encaja en la cultura de no-responsabilidad de ahora, pero evidentemente es aceptable para los Demócratas si procede de un musulmán, aunque muchos de ellos ciertamente se habrían encontrado entre los primeros en condenar la misma idea procedente de un cristiano.
 
En esto, en cualquier caso, el imán se hacía eco de la Fatiha, la primera sura del Corán y la oración más común del Islam. En ella se pide a Alá: 'Muéstranos el camino correcto, el camino de los que tú prefieres, no [el camino] de aquellos que te enfurecen o que renuncian a ti'. La interpretación islámica de esto es que 'el camino correcto' es el Islam -- por ejemplo, el libro del apologista del Islam John Esposito se titula 'Islam: el camino correcto'. Aquellos que se han ganado la furia de Alá son los judíos, y aquellos que han renunciado a Alá son los cristianos. El comentarista coránico clásico Ibn Kathir explica que 'los dos caminos que Él describe son ambos erróneos', y que 'esos dos caminos son los caminos de los cristianos y los judíos, un hecho con el que el creyente debe tener cuidado con el fin de evitarlos. El camino de los fieles es el conocimiento de la verdad y el respeto hacia ella. En comparación, los judíos abandonaron la práctica de la religión, mientras que los cristianos perdieron el verdadero conocimiento. Este es el motivo por el que ‘la furia’ cayó sobre los judíos, mientras que la descripción ‘renunciar a’ es más apropiada para los cristianos'.
 
La interpretación de este pasaje por parte de Ibn Kathir no es la única interpretación 'extremista'. En la práctica, la mayor parte de los expertos musulmanes sostienen que los judíos son aquellos que se han ganado la furia de Alá, y que los cristianos son aquellos que han renunciado. Esta es la opinión de Tabari, Zamajshari, el Tafsir al-Jalalayn, el Tanwir al-Miqbas, Tafsir Ibn Abbás e Ibn Arabi, así como Ibn Kadir. Una opinión en contraste, pero no mayoritaria, es la de Nisaburi, que afirma que 'aquellos que han incurrido en la furia de Alá son los pueblos de la negligencia, y aquellos que han renunciado son los pueblos del pecado'.
 
Los wahabíes generaron críticas hace unos cuantos años por añadir 'como los judíos' y 'como los cristianos' entre paréntesis en este pasaje de los coranes impresos en Arabia Saudí. Algunos expertos occidentales imaginaron que los saudíes inventaron esta interpretación, cuando en la práctica es bastante vetusta y corriente en la teología islámica.
 
También vale la pena notar que los Demócratas permanecieron religiosamente con la cabeza agachada mientras Al-Husainy rezaba por 'el final de la guerra y la violencia y la opresión y la ocupación'. ¿Ocupación? En Irak e Israel, sin duda. Después de todo, según Debbie Schlussel, durante la incursión israelí en el Líbano el pasado verano, Al-Husainy encabezó 'protestas casi diarias de miles de partidarios de Hezbolá en las calles de Dearborn y Detroit, enarbolando esvásticas y pancartas antiamericanas y antisemitas'. También difundía 'retórica antiamericana llena de odio' en 'una concentración antisemita de 3000 partidarios de Hezbolá en el Centro Cultural Bint Jebail de Dearborn”. En agosto del 2004 'encabezaba manifestaciones antiamericanas y anti-Bush en las calles de Dearborn”, y en otras ocasiones 'encabezaba un buen número de concentraciones pro-HAMAS y pro-Arafat en la zona'. En una manifestación en honor a Arafat, 'sus seguidores y él sostenían imágenes ampliadas de Jomeini”. También tiene cierto gusto por las teorías conspiratorias: en una entrevista, Al-Husainy decía de Saddam Hussein 'estoy seguro de que es un agente de América' y atribuía los acontecimientos de Irak a 'los sionistas'; 'También pensamos en algunos extranjeros, con algunos iraquíes, y, por supuesto, no excluimos a los sionistas. Creo que algunos extremistas de la Mossad entraron y aprovecharon la oportunidad para cobras de venganza, porque no sabemos quién mató [al imán Mohammed Bakr] Al-Hakim o a Sergio Vieira De Mello, el comisionado de derechos humanos de la ONU'.
 
Por supuesto, muchas de estas ideas son corrientes entre los Demócratas de hoy en día, de modo que quizá no sea sorprendente que Al-Husainy fuera recibido en la reunión Demócrata. El peculiar episodio es emblemático de la alianza general entre izquierda y jihad global -- una alianza que puede hacer innecesaria la conversión del Partido Demócrata al Islam, dado que el antisemitismo y el antiamericanismo de los jihadistas ya campa a sus anchas entre ellos. Quizá esto sea un matrimonio de conveniencia para la izquierda, pero mientras la jihad sigue avanzando, es un matrimonio de sin duda algún día va a lamentar.


 

 
 

Robert Spencer es director de Jihad Watch y autor de 5 libros, 7 monografías y numerosos artículos acerca del terrorismo islamista. Licenciado con honores en Estudios Religiosos por la Universidad de Carolina en Chapel Hill, lleva desde 1980 estudiando teología, derecho e historia islámicos en profundidad. Es adjunto de la Free Congress Foundation, y sus artículos acerca del islam aparecen en el New York Post, Washington Times, Dallas Morning News, el National Post de Canadá, FrontPage Magazine, WorldNet Daily, Insight in the News, Human Events o National Review Online entre otros. Entre sus textos se encuentran algunos de los libros más conocidos acerca del terrorismo islámico, como “El mito de la tolerancia islámica” (Prometheus Books, 2005. ISBN 1591022495), “La guía políticamente incorrecta del islam” (Regnery Publishing, 2005. ISBN 0895260131), o “El islam al descubierto: cuestiones preocupantes sobre la religión de mayor crecimiento del mundo.”