La Guerra de Irak hasta en la consulta del médico

por Larry Elder, 24 de abril de 2007

Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial murieron 400.000 americanos. Ajustando a la población de hoy, eso significa casi 800.000 personas, menos del 1% de los caídos hasta ahora en Irak.
 
Los burros del 'Bush mintió, gente murió' rebuznan por doquier. Pocos pueden escapar de ellos.
 
Frente a la ventanilla de recepción de la consulta del médico, esperando para mi examen anual de próstata, escuché a un miembro del personal gritar con una sonrisa, 'Hola Sr. Elder. ¿Cómo se siente siendo uno de los últimos tíos que apoyan la guerra?'
 
La recepcionista de veintitantos, que me estaba rellenando la ficha, tensó la vista entonces y el volcán entró en erupción. Se lanzó a un bombardeo emocional, retorcido y comprometido por los hechos contra el presidente. Nos engañó para meternos en la guerra, y demasiados de nuestros soldados están muriendo. Es incompetente. Envió a hombres y mujeres jóvenes a morir por petróleo y por Halliburton. Mientras juega a comandante en jefe, la clase media se reduce. Solamente se preocupa de los ricos. Su racismo se manifestó en la gestión del Katrina. Bla, bla, bla...
 
Intenté conservar la calma mientras sopesaba la fuente. En general, dependiendo de la situación, intento conservar mi ánimo y mi energía. Pero, después hay otras veces-- y ésta era una de ellas.
 
'Hablas del número de nuestros efectivos caídos en Irak', dije, '3500 y contando'. '¿Sabes por casualidad cuánta gente murió en la Primera Guerra Mundial?'
 
'No'.
 
'¿Qué hay de Vietnam y Corea?'
 
'No'.
 
'¿Qué hay de la Guerra Civil -- ambos bandos?'
 
'No'.
 
'¿Qué hay de la Segunda Guerra Mundial?'
 
'No'.
 
'Perdimos más de 100.000 en la Primera Guerra Mundial, con una población mucho más pequeña que la de hoy. Durante la Guerra Civil, murieron 600.000 en ambos bandos, y la población era alrededor del 10% de los 300 millones de hoy. De modo que, ajustada la población, 6 millones de personas murieron durante la Guerra Civil'.
 
Enseguida los restantes miembros del personal detrás de la recepcionista empezaron a escuchar, igual que los pacientes sentados en la sala de espera.
 
'Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial', continué, 'murieron 400.000 americanos. De nuevo, ajustando a la población de hoy, eso significa casi 800.000 personas -- o menos del 1% de los caídos hasta ahora en Irak. Por supuesto, cada vida es preciosa, pero te sugiero que antes de hablar de 'la enorme cantidad' de muertos, adquieras algo de perspectiva'.
 
'¿Pero, qué hay de las mentiras?', dijo.
 
'Porqué molestarse' me dije, 'tal vez mi próstata pueda esperar otro año. Simplemente saldré y cogeré una hamburguesa'. Pero dije '¿Estás familiarizada con la Comisión Robb-Silberman, que concluyó que el presidente no mintió sobre la información de Inteligencia acerca de Irak?'
 
'No'.
 
'¿Qué hay del panel bipartidista del Senado, que concluyó lo mismo -- que Bush no mintió?'
 
'No'.
 
'¿Qué hay de David Kaye?', dije.
 
'¿Quién?'
 
'Es el tipo que Bush envió a Irak a encontrar arsenales de armas de destrucción masiva. Mientras que no encontró armas de destrucción masiva, habló de la posibilidad de que Sadam sacase del país armas de destrucción masiva durante las vísperas de la guerra. Quizá más importante, dijo que ningún analista de Inteligencia -- todos los cuales, a propósito, pensaban que Sadam tenía arsenales de armas de destrucción masiva -- se sintió presionado a mentir simplemente para proporcionar a Bush un motivo para ir a la guerra'.
 
'Pero, llevamos más tiempo en Irak del que luchamos en toda la Segunda Guerra Mundial. Es una locura', contestó la recepcionista.
 
'¿Locura?', dije, 'no conozco ningún plazo límite para una guerra. Durante la Guerra Civil, ambos bandos esperaban que durase unas cuantas semanas, no más de unos cuantos meses. Durante la Revolución, el General George Washington perdió batalla tras batalla hasta el punto de que algunos le querían reemplazar por el general más competente. Los primeros años de la Segunda Guerra Mundial parecían particularmente oscuros, pero el Presidente Franklin Delano Roosevelt no dijo, 'bien, llevamos en esto un tiempo. Desistamos y volvamos a casa'.
 
Eso fue demasiado para un tipo sentado en la sala de espera, que interrumpió dando voces, 'Pero la guerra ha empeorado las cosas'. De modo que ahora, recibo de todas partes.
 
Volviéndome hacia el caballero, dije, 'supongo que usted asume que todo iba como la seda hasta que Bush accionó el detonante de una situación violenta. ¿Recuerda el secuestro de los rehenes americanos de 1979, que fueron retenidos durante 400 días? ¿Se acuerda del atentado de las Torres Jobar en Arabia Saudí? ¿Recuerda el ataque contra las instalaciones de los Marines durante la Administración Reagan, o los atentados contra nuestras embajadas de Kenia y Tanzania? ¿Qué hay del primer ataque contra del World Trade Center en 1993? Por no mencionar el ataque del 11 de Septiembre que mató a más de 3000 en suelo americano. Sí, solamente con que Bush no hubiera enfurecido a tanta gente, la compañía Disney tendría ahora mismo un parque de atracciones en Pakistán'.
 
Y así siguió. Por parafrasear a Osama bin Laden, si perdemos la guerra, no se perderá en el campo de batalla, sino en lugares como la consulta de mi médico.
 
'Sr. Elder', dijo la auxiliar de la enfermera, 'el doctor le recibirá ahora'. Y justo a tiempo -- para ellos.

 
 
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