La falsa copla de Günter Grass

por Juan F. Carmona y Choussat, 9 de abril de 2012

(Publicado en La Gaceta, 9 de abril de 2012)
 
Irán reanuda el viernes negociaciones sobre su plan nuclear con los miembros del Consejo de seguridad y Alemania. Así que se perdonará a cualquier observador que considere poco casual la aparición del poema del Nobel alemán y consecuente revuelo.
 
Ana Arendt relató en 1962 el proceso al encargado de la solución final. Juzgando a Eichmann intrascendente, lo hizo representante de la banalidad del mal. Consideraba que los propios judíos contribuyeron, al intentar convivir y apaciguar a las autoridades, al Holocausto.
 
La historia real fue más sencilla. Unas personas débiles y oprimidas fueron víctimas de unos verdugos implacables dedicados a la erradicación de una nación entera de la faz de la tierra. Arendt les pedía haber resistido a lo irresistible. El intelectual americano judío Podhoretz, se preguntaba si no habría caído, ella misma hebrea, en una tradicional trampa antisemita: reclamar de los judíos más de lo que se pide a cualquier otro. Un argumento del sionismo fue precisamente evitar esta exigencia, poder ser “como las demás naciones”.
 
Vano intento. El “progresista” Grass da la vuelta a la amenaza del programa nuclear iraní culpando a Israel de pretender defenderse, como las demás naciones. Es Israel quien hace peligrar la paz. Cierra así el círculo vicioso: el judío es reprobable por colaborar con sus ejecutores y también por oponerse a ellos.
 
La frívola colección de líneas del poeta no es banal ni intrascendente, ni tampoco es poesía. Busca orientar a la opinión para dar por buena cualquier cosa que exprese la república islámica de Irán en los tratos que ahora comienzan. No es inocente la azorante puntualidad con la que el anti-semitismo resurge tan oportunamente en nuestras sociedades disfrazado de anti-sionismo o crítica a los gobiernos israelíes.